Alta performance y calidad de vida: Vínculos que catalizan
Si pudiéramos hacer un repaso de los vínculos que desarrollamos a lo largo de la vida, fácilmente observaríamos que han influido de distintas maneras en nuestra historia.
Si bien en algunos casos podríamos decir que hay un equilibrio entre lo “positivo y negativo” que esa relación ha generado en nosotros, otras veces es claro que la contribución fue más en uno u otro sentido.
Con frecuencia nos pasa que repetimos historias similares. Si el saldo es a favor, es decir, si esos lazos dieron frutos, entonces nuestra vida será una continuidad de crecimiento. Desgraciadamente, muchas veces volvemos a generar relaciones que nos hacen detener o –lo que es peor– retroceder.
A veces es necesario hacer una pausa para analizar cómo nos vinculamos con los demás, principalmente con la familia, los amigos, la pareja. No es necesario tener demasiada edad para ello; ya con dieciocho años uno tiene la necesaria madurez para estudiarse y comenzar a reconocer esos aspectos en sí mismo.
Poniendo foco en lo constructivo que puede ser cualquier tipo de vínculo, si el resultado de esa observación nos hace concluir que contamos con personas cuya cercanía nos induce a mejorar, crecer y evolucionar, entonces sería muy inteligente de nuestra parte incrementar el tiempo que compartimos con ellas, como también rodearnos de más personas así y, por otro lado, reducir la cantidad de energía invertida en relaciones que nos estancan.
Por Natalia Aramburú (foto), directora de la sede Mendoza del Método DeRose