Villalonga, Guiñazú y Lemme, el trío del abstracto
Cuando un maestro patrocina a alguno de sus discípulos, no sólo los expone a estos, sino que también se juega mucho él. Tal vez por eso no hay muchos que lo hagan, es decir, que se animen a armar una muestra en la que sus alumnos sean los protagonistas.
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Pero Martín Villalonga se la juega, y antepone a su obra la de dos de sus alumnas, Eleonora Guiñazú y Andrea Lemme, y en un complejo campo, el del abstracto. El resultado está a la vista, y no se puede decir que defraude.
En la cava del Casino de Mendoza, Martín Villalonga, Eleonora Guiñazú y Andrea Lemme inauguraron la muestra Abstracto x3, en la que se alternan obras de cada uno de los artistas, tintas en el caso del primero, óleos en el de las dos últimas.
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Guiñazú y Lemme son alumnas de Villalonga, y las obras que ambas exponen son el resultado del trabajo en el taller del artista plástico. Seguramente debido a esto, la obra de ambas tiene mucho en común. La relevancia que ambas le dan al color para que sea este el que impacte es lo primero que resalta al verlas. No hay compromiso con la forma, sino, ante todo, una actitud lúdica con esta.
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La mancha atrae, tiene un gusto particular, posee un poder que embelesa, siempre y cuando, claro, esté contenida en un espacio equilibrado. Las obras de Lemme y Guiñazú lo logran, además de que ambas apuestan a los detalles, con breves toques de color en el caso de la primera, con trazos finos que quiebran la impresión primera en el caso de la segunda.
Hay mucha fuerza en la propuesta de ambas, y esto hace que pasen con éxito la primera experiencia de una exposición.
La muestra se completa con dos tintas sin título de Martín Villalonga, en las que las líneas se mezclan con sombras que consiguen un volumen asombroso.
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Eleonora Guiñazú y Andrea Lemme, discípulas de Martín Villalonga. Un trío abstracto y una buena propuesta
Alejandro Frias




