La familia sospecha que Andrés fue asesinado
La (20) sigue dando qué hablar. En un principio se sostuvo que se había suicidado en la Ruta 7, cuando Gendarmería lo había parado por un control. Pero el suicido fue de un complicado balazo en la nuca y nunca apareció la vaina del proyectil, entre otras irregularidades.
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Educar en competencias globales
El dato que echó un manto de dudas al relato de los gendarmes, es que la carabina 22 que tenía en su poder requiere utilizarse de una forma manual con ambas manos. Por la zona en la que se encontró el disparo -en el temporal derecho- el balazo habría sido disparado por detrás.
Otro de los elementos que no encajan, es el orificio provocado por el impacto, de un diámetro de 7 milímetros, el que no sería compatible con el que deja este tipo de armamento.
Todos estos aspectos poco claros entre el relato de los gendarmes y las pericias, motivaron que el fiscal ordenara incautar las armas de los uniformados que estaban en el control y de un grupo de penitenciarios que se encontraban en el lugar al momento de los hechos. Se secuestraron ocho armas de fuego más la carabina 22 de García Campoy, aunque las armas de los uniformados fueron secuestradas días después.
La carabina estaba a la venta
La tía de Andrés contó su versión de la historia: “Creemos que alguien lo ha contactado para vender la carabina de colección; no hacía caza, ni nada, la tenía de adorno”.
El artefacto tenía un valor estimado en el mercado de 5.000 dólares, según una tasación que el propio chico hizo en un comercio especializado en el tema.
Luego de confirmar que el joven buscaba vender ese arma, heredada de su abuelo, Campoy juró que Andrés “era un chico que no estaba metido en drogas ni manejaba armas”.
Según fuentes vinculadas a la investigación, la carabina —calibre 22 del año 1890— fue accionada. Pero resta determinar quién lo hizo, lo que se sabrá cuando estén listas las pericias.
Campoy contó luego que Andrés estudiaba Licenciatura en Higiene y Seguridad Industrial y trabajaba en un comercio que venden motos y repuestos.
Posteriormente, la mujer se quejó porque “nadie se comunicó con la familia, ni siquiera la prensa” y “algunos medios dijeron cosas que no son reales”.
Finalmente, luego de confirmar que se va a peritar la cuenta de Facebook y el celular de Andrés, Campoy sentenció: “No hay derecho de matarlo”.