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El adolescente de los testigos protegidos perdió la memoria
Daniel A. (14) estuvo casi dos horas en la Unidad de Delitos Complejos. Pero no brindó datos de relevancia. No se acuerda dónde estuvo ni qué le pasó en los 11 días en que estuvo desparecido. Después, su abogada pidió una nueva declaración. Inconsistencias en la historia que movilizó a todo un sistema judicial y de seguridad.
No sabe dónde estuvo ni con quiénes. Largos lapsos de los días transcurridos desde el miércoles 7 de mayo hasta el último domingo en que apareció se borraron de su memoria. Dijo que estuvo en el Parque General San Martín y que durmió tapado con cartones. Aseguró tener miedo y sufrir amenazas, y que comió lo que pudo durante su desaparición. Tampoco sabe bien en qué circunstancias dejó el hogar que su familia, incluida en el Programa de Protección de Testigos, ocupa desde hace más de un mes en San José, Guaymallén. El adolescente cuya desaparición tuvo en vilo a la provincia no recuerda casi nada de lo que le pasó.
Durante 11 días el destino de Daniel (14) fue el desvelo de la policía y de la Justicia. Pero el chico que apareció el domingo a media mañana en la plaza San José y dijo estar perdido, declaró ayer. Su versión, muy inconsistente, no concuerda con las cámaras de seguridad y los testimonios que lo ubican en San Juan en todo este tiempo, donde habría viajado junto a su padre pero con identidad falsa, el mismo día de su “desaparición”, hasta que “apareció” este domingo. Fue después que cámaras sanjuaninas lo captasen subiendo a un ómnibus con destino a Mendoza, en la Terminal de la vecina capital. Habrá que ver si el chico corrige la historia, porque su abogada Anahí Venier pidió una nueva declaración para hoy, luego de que el adolescente declarase por casi dos horas en la Unidad de Delitos Complejos, fiscalía de Claudia Ríos.
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La historia alrededor de la familia de Daniel, las amenazas, cada circunstancia que contaron, generaron dudas en los investigadores, al punto que en estricto “off the record” integrantes de la Policía aseguraban que el chico estaba en San Juan y que era todo un “bluff” de la familia con fines no confesos, aunque en el Ministerio de Seguridad sospechan que utilizaron la circunstancia y la apropiada “desaparición” de su hijo para seguir usufructuando los beneficios de ser testigos protegidos: alquiler, movilidad, y gastos varios. Una parte de esta historia ya está verificada: el adolescente que su familia “buscaba” estaba en San Juan, en el mismo lugar donde viajó su padre con un chico de identidad falsa.
Las causas derivadas del “Caso Argüello” son varias. Hay un expediente por amenazas y lesiones graves, el que originó su estatus de testigos protegidos por 90 días desde el 26 de enero de este año, hasta el 26 de abril, cuando les prorrogaron su inclusión en el plan de Protección de Testigos hasta el 7 de mayo, día en que Daniel “desapareció”: Iba a una panadería de su nuevo barrio. Este primer expediente se inició el 4 de enero por una denuncia de los Argüello contra supuestos integrantes de una banda. Luego, ellos denunciaron que su casa original en el Barrio 4 de julio había sido “usurpada”, pero sus actuales ocupantes dicen que pagaron, muestran recibos, y tienen iniciada contra Daniel Argüello y su esposa una causa por estafa. Más tarde, la fiscal Claudia Ríos intervino en el caso del paradero del chico “perdido”, y el fiscal Daniel Carniello –ambos de Delitos Complejos- tuvo que abrir un expediente en un caso por nuevas amenazas y ataques denunciados por el jefe de familia, Daniel Argüello. Además, están los tres oficios firmados por el fiscal Horacio Cadile, donde pide protección, consignas y seguridad para la familia Argüello. Primero por 90 días, luego dos semanas más y ahora por tiempo indeterminado, medida que está vigente.
La historia que la familia contó y que ganó los medios nacionales y muchos minutos de radio y TV en Mendoza y en Buenos Aires, comenzó a hacer agua a medida que los propios integrantes del clan dejaban flancos en su relato. Al poco tiempo se confirmaron por lo menos dos viajes a San Juan de Argüello y su esposa, uno de ellos de ida y vuelta en el día. La esposa de Argüello tiene vecinos en la provincia vecina. Los datos se fueron concatenando y ahora la sospecha principal es que la familia de Argüello fue la que escondió al adolescente el mismo día en que debían entregar la casa en la que están viviendo, aunque aún restan pruebas para terminar de confirmarlo. Por ahora, el adolescente ha dado una versión confusa y plena de “lagunas”, aunque ayer –después de la primera declaración- su abogada Anahí Venier pidió una nueva testimonial. La letrada sostuvo, en tanto, que las versiones de “autosecuestro” son descabelladas, aunque fue la propia madre del chico la que en declaraciones a nuestra radio dijo que el joven podría haberse “escondido por miedo”, aunque la versión sonó poco creíble.
La historia que la familia contó y que ganó los medios nacionales y muchos minutos de radio y TV en Mendoza y en Buenos Aires, comenzó a hacer agua a medida que los propios integrantes del clan dejaban flancos en su relato. Al poco tiempo se confirmaron por lo menos dos viajes a San Juan de Argüello y su esposa, uno de ellos de ida y vuelta en el día. La esposa de Argüello tiene vecinos en la provincia vecina. Los datos se fueron concatenando y ahora la sospecha principal es que la familia de Argüello fue la que escondió al adolescente el mismo día en que debían entregar la casa en la que están viviendo, aunque aún restan pruebas para terminar de confirmarlo. Por ahora, el adolescente ha dado una versión confusa y plena de “lagunas”, aunque ayer –después de la primera declaración- su abogada Anahí Venier pidió una nueva testimonial. La letrada sostuvo, en tanto, que las versiones de “autosecuestro” son descabelladas, aunque fue la propia madre del chico la que en declaraciones a nuestra radio dijo que el joven podría haberse “escondido por miedo”, aunque la versión sonó poco creíble.
El caso, no obstante, sirvió para iniciar una revisión del sistema de testigos protegidos en la provincia, que por lo que se ve observa varias falencias.
El adolescente “aparecido”, repitió en su declaración de ayer varias veces la frase “No me acuerdo”. Fue sometido además a exámenes forenses físicos (que dieron bien) y psíquicos, cuyos resultados demorarán al menos 72 horas. Ahora habrá que esperar a su nueva declaración. ¿Cambiará su versión de la historia, o “recordará” detalles que ha “olvidado”? Hay que esperar, pensando en que los padres del adolescente que movilizó a todo un sistema de seguridad y justicia podrían ser procesados por falso testimonio, o por falsa denuncia.
Un caso, por donde se lo mire, muy raro.
El adolescente “aparecido”, repitió en su declaración de ayer varias veces la frase “No me acuerdo”. Fue sometido además a exámenes forenses físicos (que dieron bien) y psíquicos, cuyos resultados demorarán al menos 72 horas. Ahora habrá que esperar a su nueva declaración. ¿Cambiará su versión de la historia, o “recordará” detalles que ha “olvidado”? Hay que esperar, pensando en que los padres del adolescente que movilizó a todo un sistema de seguridad y justicia podrían ser procesados por falso testimonio, o por falsa denuncia.
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