Alta performance y calidad de vida: Respecto a lo simbólico
Muchos de nuestros actos son inconscientemente simbólicos, otros lo son de manera consciente e intencional.
|
Natalia Aramburu |
Respecto a la definición de símbolo, que es muy amplia según el contexto, me interesa especialmente aquella acepción que define símbolo como “cosa sensible que se toma como representación de otra, en virtud de alguna analogía que, a nivel de los significados respectivos o cierto rasgo de los mismos, el entendimiento percibe entre ambas realidades”.
A veces creemos ser claros en lo que estamos comunicando a los demás, incluyendo en esto nuestra forma de expresión oral y escrita, nuestra manera de vestirnos, de peinarnos, de actuar y de interactuar. Puede ser que esa forma nos parezca clara; no obstante, en ocasiones sucede que el o los interlocutores interpretan nuestros actos o formas como indicio de algo diferente a lo que queremos realmente comunicar o a lo que profundamente somos y sentimos.
Si bien siempre hay un margen de interpretación libre por parte de quien recibe el mensaje, si éste es interpretado como símbolo -por ejemplo- de lo contrario a lo que queremos transmitir, claramente debemos cambiar la forma de emitir ese mensaje.
Por ejemplo, ¿qué sucede si, cuando vamos a encontrarnos con una persona que nos interesa bastante, llegamos atrasados? Ya sea para algo relacionado a nuestra profesión, o para un vínculo más personal de amistad u otro, todo lo que hagamos es representación de quiénes somos y de lo que queremos revelar a ese otro; si había interés y aun así llegamos tarde, eso denota tal vez lo opuesto. Desde cómo nos vestimos, hasta la puntualidad, la expresión, el humor, la disposición, etc., todo será interpretado por el otro, que sacará sus conclusiones.
Por lo tanto, sería interesante ampliar nuestra percepción respecto a lo que cada acto y forma de hacer revela entre líneas a los demás.
Por Natalia Aramburú, directora de la sede Mendoza del Método DeRose