Presenta:

Menduco's New Order: ¿La era del consentimiento?

Sería bueno que un Plan de Ordenamiento Territorial fuera planteado por alguien de corazón noble y visión generosa, un San Martín o un Martí, dice la autora.
Foto: Nacho Gaffuri / MDZ
Foto: Nacho Gaffuri / MDZ

La voluntad política expresada por el sr. Gobernador blablá de avanzar en el proceso de Ordenamiento Territorial de la Provincia pone en tensión al ¿Estado? blablablá. Así arranca el documento Preliminar del Plan de Ordenamiento Territorial (en adelante, PPOT), y ya desde el vamos nos deja entrever algo, además de que le erra a una palabra: en tensión a la sociedad en su conjunto, debería decir. Porque, por empezar, algo que se le cuestiona desde distintos sectores, podría sintetizarse en: ¿quién es este tipo para decidir, así a las apuradas, algo tan trascendente para todos los mendocinos, actuales y por venir, como es nada más y nada menos que el Ordenamiento Territorial? Porque, creo, sería deseable que algo tan estratégico fuera planteado por alguien de corazón noble y visión generosa, un José de San Martín o un José Martí de nuestros tiempos. Un patriota (o mejor, matriota) que la tuviera bien clara, que contara con el amor de su pueblo, sólidamente sostenido por la coherencia entre sus pensamientos, sus palabras y sus hechos, que pudieran mostrarse a la luz del día con la honestidad y la transparencia de quien no tiene nada que ocultar. ¿Les parece que es mucho pedir? ¿Y por qué no, si en ese mismísimo sillón se ha sentado el Libertador de media América? Vamos, no es taaan imposible: ya ha sucedido.

Pero volvamos, lo cierto es que Paco Pérez dista mucho de ser un prócer, con una gestión deslucida en la que, por tratar de quedar bien con Dios y con el Diablo, no ha conformado a nadie –y esto no es una apreciación subjetiva: las silbatinas en la vendimia, los promineros que no le perdonan la caída de Minera San Jorge, los comentarios en todos los foros, los resultados contundentes de las elecciones, son hechos concretos que evidencian que, a todos, su gestión nos está dejando con gusto a poco.

Lo cierto es que, desde las Asambleas por el Agua Pura (donde le conocemos bien el currículum, con su paso por el Estudio BRGPG –ahora BRDG- como abogado de la Barrick y de Minera San Jorge, y como ex ministro de Infraestructura de Jaque), el PPOT, sumado a la modificación de la Ley de Aguas, nos ha puesto más que en tensión: esto no es redecorar la casa de gobierno, ahora al tipo se le ha dado por redecorar la provincia toda, y cómo. Nos tomamos el laburo de leer el mamotreto del documento preliminar del PPOT (que ni siquiera es el definitivo), con un grupo de especialistas en distintas áreas, para sintetizar algunos puntos de por qué este plan nos pone los pelos de punta.

Oasis, poco a poko

El documento preliminar oscila entre aciertos, omisiones, contradicciones, errores flagrantes y puntos ciegos: después de la parrafada de buenas intenciones de la intro, ya en las páginas 14 y 15 nomás, la palabra “minera” aparece seis veces, al describir el modelo territorial, en las montañas altas, medias y bajas, los valles intermontanos y piedemontes, y las mesetas y volcanes de la Payunia. Nomás se salvan las “llanuras modificadas” (las ciudades-oasis en sí), y las llanuras no irrigadas: ya sabemos, donde no hay montañas para reventar, y no hay agua disponible, no tienen nada que hacer. Incluso en algunas partes del documento Paco deja deslizar, así como quien no quiere la cosa, “cobro de agua por volumen” (pag 69), o sea, privatización del agua, sólo para entes mendocinos, suponemos, porque si a las megamineras les cobraran tamaño volumen de agua que usan, se van al muere ahí mismito.

Todo el plan gira en torno a tres protocolos o puntos ciegos, de los que habrán oído hablar mucho en los medios, porque son los caballitos de batalla del gobierno y de los empresarios interesados a la hora de promocionar la megaminería. El primero de ellos es el dizque “dualismo productivo”, algo que nunca explican a ciencia cierta qué quiere decir. A ver, una de las patas nos la sabemos todos: somos una provincia vitivinícola, ahora bien ¿cuál es la otra? ¿Las industrias? (esos ríos que defendemos alimentan el cuarto polo industrial del país) ¿El turismo? (reconocido en el texto como la actividad más dinámica) ¿La agricultura? ¿la ganadería? (ah, ese sueño hecho realidad de producir alimentos sanos) ¿Bienes y servicios? ¿El comercio, en un punto estratégico del Corredor Biocéanico del Mercosur? No lo sabemos, aunque todas estas actividades, y más, se despliegan en nuestra provincia, dicho así, “dualismo productivo”, parece como si nos dedicáramos nomás a dos cosas. Y esta ideíta (vacía por cierto) les sirve como pretexto para introducir el otro agujero negro: “diversificar la matriz productiva”. Suena bonito, pero la pregunta es ¿diversificarla hacia qué? ¿hacia la megaminería con sustancias tóxicas? Ni lo sueñen: los mendocinos ya hemos manifestado de mil maneras que no queremos nada que nos rompa las montañas y nos envenene el agua. Resulta paradójico que usen este mismo argumento para promocionar, bajo el lema engañoso de “minería sustentable”, a algo que, a la corta o a la larga, reduce la matriz productiva: de las varias actividades dichas, a un monismo productivo: convertirse en una provincia minero-dependiente.

El tercer punto ciego es el adjetivo “sustentable”, aparece a cada rato por todos lados y pegado a cualquier cosa: en las aspiraciones, en los ejes, en la Mendoza Deseada, hasta en la “gran minería metalífera” y en el petróleo. Esta vez, no porque sea un concepto vacío, sino más bien porque es tergiversado y vaciado de contenido: sustentabilidad es, por definición, todo aquello que satisface las necesidades de la actual generación, sin que se vean sacrificadas las capacidades de las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades. O sea que la minería, como todas las actividades que se ocupan de extraer algo que un día se acaba o se agota, es insustentable por definición, díganle rentable, díganle económicamente el ...able que quieran, y se lo discutimos a muerte (es un robo), pero por favor, dejen de decirle sustentable, porque no lo es.

Sin ir más lejos, vayamos al centro de la disputa de por qué a los promineros tampoco les gusta el plan de Paco, como puede leerse en la nota de MDZ en la que lloriquean por oxígeno: un Parque Nacional o Provincial es algo que podemos disfrutar ahora, y que van a poder seguir disfrutando tus nietos y tataranietos, así como el turismo que generan, bien gestionado, va a seguir dándole laburo e ingresos a los mendocinos del futuro que hoy nos toca elegir. Por los siglos de los siglos. En cambio la megaminería ni siquiera satisface las necesidades de los mendocinos actuales: en el lapso de una sola vida, ya vimos como se fue Potasio Río Colorado, esperemos unos añitos más y vamos a ver cómo se van de Catamarca y San Juan cuando ya no quede nada. Por eso les preocupa tanto a los promineros que hayan Áreas Naturales Protegidas (ANP), Parques Nacionales (una vergüenza: Mendoza es la única provincia del país que no tiene ninguno) y Provinciales (un orgullo: Mendoza es pionera en crear una red de ANP que se autosustenta, y sobra). No quieren que haya turismo, ni producción con denominación de Origen Protegido, que nos hagan una provincia culta, rica y cultivada: nos necesitan empobrecidos e ignorantes, para que aceptemos cualquier cosa que nos vendan como una solución mágica. Y por eso es que, desde las Asambleas por el Agua Pura insistimos tanto: queremos ya la protección de todas las nacientes de los ríos, porque de ellas dependen todos nuestros oasis productivos: exijamos que se hagan realidad los Parques Uspallata-Polvaredas y Paso Pehuenche. Y por supuesto, que no le toquen ni una coma a la Ley 7722, que protege el agua y no es, como suele decirse, una ley restrictiva para la minería en general, sino sólo para aquella que utiliza sustancias tóxicas, la prueba es que en Mendoza se sigue haciendo minería de la otra.

Los mapas del delirio

Cintas anchísimas que envuelven todo el dibujo, todos los modelos de cuadrillé miniatura para los parches en las zonas fundamentales, la sutil diferencia entre el rosa té, el beige muy claro y el beige clarito, verde-oasis y azul-agua, con diminutos lunares petroleros y promineros salpicados aquí y allí: les faltó ponerle un moño y ya está: la provincia es un regalo. Los mapas de la pag 58 (Modelo Territorial Actual) y de la pag 90 (Modelo Territorial Deseado) parecen diseñados para que no se entienda un joraca ni cómo estamos, ni cómo podríamos llegar a estar. Capas sobre capa sobre más capas de información, un caos decorado por encimita con esas cintas rojizas tan gruesas que representan ¿qué? ¿rutas gigantes? No se entiende, tampoco quedan bonitas, y justo tal vez sirven para estar tapando algo. Lo cierto es que, analizados bajo la lupa de los expertos, faltan desde localidades hasta ANP, falta calcar ahí el inventario de glaciares y periglaciares, sobran lunares mineros prohibidos por la ley de glaciares, por la 7722, y por la clara “participación social para definir y y conducir en forma conjunta nuestro futuro y avanzar con libertad en las decisiones políticas de nuestro territorio”, como reza la página 1 de la buena onda de la intro.

Mapa que ilustra el Modelo Territorial Deseado en el proyecto.

Tampoco se observa en los mapas la tan mentada ampliación de las zonas irrigadas para cultivo, por lo que se nos plantea la tremenda duda de para qué quieren emprender tantas obras para ahorrar hasta la última gotita de agua -algunas hasta bizarras. Por ejemplo, los ACRES de invierno (pag 69): ¿qué tipo de cultivos pretenden que reguemos con las aguas de los efluentes cloacales? ¿cómo van a prevenir la proliferación de vectores o enfermedades (mosquitos, cólera, etc.)?. Las imágenes Google Earth de esas zonas (Campo Espejo y Paramillos) muestran que están requetecultivadas. Hasta el mamotreto dizque “son terrenos actualmente irrigados con agua subterránea”, y que se harían “para disminuir su uso, especialmente en el oasis norte, de modo de liberar su parte del recurso” ¿Para qué, a quiénes irá destinada esa agua subterránea que se deje de usar, cuando los cultivos empiecen a ser regados con mierda? ¿Será para la megaminería?. Mmm.

Entre tantas otras de esas bizarreadas, se destaca el proyecto hidroeléctrico Cordón del Plata, un antiguo y faraónico plan de entubar el Río Mendoza a la altura de Polvaredas aprox, para conducirlo unos 80 km por túneles cavados en las montañas del Cordón del Plata (que en el medio de todo esto, es un área protegida) y que, como puede leerse en una nota del 2008, cuando Barrick todavía no era taaan mala palabra, la mismísima trasnacional canadiense “intentó reflotar para mandar la energía a San Juan”, así dicho sin tapujos por su entonces seguro servidor Francisco Pérez. Por cierto la energía es otro de esos puntos delirantes del “plan”, que merece un capítulo aparte.

Energía positiva y una mente sana

En el sector energético (pag 154 por ejemplo) se formula así sin anestesia “una paulatina transición de la matriz energética, dándole mayor importancia a la energía nuclear, la hidroeléctrica y las energías renovables y alternativas”. Horror de errores, después de Hiroshima, Nagasaki, Chernobyl y Fukushima, seguir planteando el uso de esta fuente de desastres, cuando en todo el mundo se está tratando de desmantelar la energía nuclear. Curiosamente, en la misma página del Plan de Ordeñamiento Terrortorial, dicen que “Una superficie de 1 Km2 [de paneles solares] en Lavalle produciría el equivalente a la totalidad de la energía eléctrica demandada por la Provincia”, dejando en claro lo innecesario de exponernos a los riesgos económicos, sociales y ambientales de un desarrollo nuclear, ya que nada tiene que ver con la legítima demanda energética del pueblo mendocino, sino más bien con… sí, acertaron: la descomunal demanda energética de la megaminería.

En cuanto a los sacrosantos hidrocarburos, llama poderosamente la atención que se reconozca como problema que “existe una tendencia productiva decreciente en la última década en cuanto a las reservas disponibles” es decir, que el petróleo se agota. Y luego dice, dentro de las potencialidades, de los “recientes descubrimientos de hidrocarburo no convencional yacimiento Vaca Muerta en el sur provincial”. No se reconoce ni un poquito, en ninguno de los cuadros de problemas, los que trae aparejados la técnica de fractura hidráulica o de roca (fracking), a saber: los daños irreversibles que implica quebrar la roca madre, y lubricar las fallas geológicas, con el consiguiente aumento de la actividad sísmica. Tampoco se menciona el riesgo de contaminación de las napas freáticas y del agua de superficie, por el bombeo y retorno de aguas de purga y componentes químicos (muchos de ellos tóxicos peligrosos para la salud humana, como demuestran los análisis del TEDX) utilizados en el cóctel para sacar las microburbujas de dinosaurios podridos atrapados en las rocas.

Y de nuevo, la población tampoco ha sido debidamente informada ni consultada respecto al fracking, siendo otro de esos debates que se escamotean tras palabritas engañosas y miradas meramente económicas y/o políticas, sin contemplar otras facetas del tema, como el escaso balance energético que dejan, y corta vida útil de este tipo de pozos. O el historial de accidentes en otras partes del mundo, e incluso acá cerquita como han sido las explosiones de los pozos de fracking en Plottier y Allen, que, al menos, deberían encender una alerta sobre esta técnica extractiva.

En síntesis: mapas que borran con el codo lo escrito con la mano, manejes turbios que ensombrecen las partes buenas (sí, también las tiene) de un laburo mutante (nadie sabe, nadie tiene la versión definitiva) del que los mismos consejeros se quejan: los obligaron a hacerlo a las apuradas, sin contar con la información que precisaban (muchas veces, datos incompletos, obsoletos o tergiversados), sin darles tiempo a un análisis profundo, ni a los debates y las puestas en común entre las distintas comisiones, y sin darles cabida a las visiones alternativas que hubieran querido proponer.

Mucho menos se le ha dado cabida a la comunidad, ya que son innumerables los obstáculos que se pusieron para el acceso a los documentos, la participación en la factura y en la toma de decisiones de este plan que nos involucra, profunda y vitalmente a todos. Porque en definitiva vos ¿qué Mendoza querrías para tu vida, qué Mendoza querrías dejarle a las generaciones por venir?

Eugenia Segura