Estas son las mejores escuelas públicas de Mendoza
Tenemos, por aproximación o por conocimiento más profundo, una idea general sobre el estado actual de la educación en la provincia y en el país. Desde MDZ Online, este es un tema en el que hemos profundizado desde varias de sus vertientes. La primaria, la secundaria, el nivel terciario y el universitario, la convivencia, los programas, los materiales... Múltiples temas hemos desarrollado, algunos con mayor profundidad y otros no tanto, tratando de contribuir a esa reforma que la educación necesita y que los sucesivos gobiernos, con tantos ires y venires, aún no han podido poner en práctica o al menos formular con más consistencia.
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Después de tanto tiempo tratando temas referidos a educación, nos preguntamos, en medio de este contexto, cuáles serían las escuelas mejor catalogadas y, en todo caso, por qué habrían accedido a ser calificadas de esa manera. Planteado el desafío, pusimos manos a la obra.
Dos modelos de gestión
¿Cómo definir cuáles eran las escuelas de gestión estatal mejor catalogadas? Sabemos que los números poco nos dicen, por eso teníamos en claro que no podíamos recurrir solamente a estadísticas de egresados o de resultados en determinados exámenes u otros. Así que, sencillamente, tomamos la decisión de consultar a personas relacionadas con la educación secundaria. A cada uno de los consultados les pedimos que fueran sinceros, que tratasen de dar una opinión desde la mayor objetividad posible, y así fue como les pedimos opiniones a gente de la Dirección General de Escuelas, a profesores, a algunos supervisores, a profesores de algunas facultades y algunos terciarios, y luego de todas estas consultas fueron dos las escuelas que resultaron como las mejores catalogadas.
La Escuela Fray Mamerto Esquiú, de Ciudad, y la Escuela Técnica Industrial Emilio Civit, de Maipú, fueron las señaladas por varios de los consultados como las mejores catalogadas en el Gran Mendoza.
La primera de ellas tiene dos especialidades, turismo y arte, mientras que la segunda tiene tres: electricidad, mecánica y química especializada en petróleo.
A ambas concurren alumnos de diversos niveles sociales, por lo que ninguna de las dos podría ser catalogada como escuela de élite.
En la Fray Mamerto Esquiú, la directora es Susana Dangelo, mientras que la Emilio Civit está a cargo de Alfredo Benditi.
MDZ Online entrevistó a ambos directivos para conocer cuáles eran, a su juicio, los motivos por los que varios las habían nombrado a las instituciones que conducen como parte de las escuelas mejor catalogadas.
Los lectores podrán, al final de la nota, sacar sus propias conclusiones, pero para nosotros hubo un aspecto que no puede pasarse por alto al profundizar en la forma de trabajo de estas escuelas, y es que estamos en presencia de dos modelos de gestión. Imposible decir que uno es mejor que el otro cuando los resultados están a la vista de tanta gente, por lo que, antes que comparar, tal vez lo más importante sea analizar y repensar varios aspectos de la educación desde otros puntos de vista.
Sacar las actividades del aula
Las puertas de la Escuela Fray Mamerto Esquiú se abren para permitirnos el paso. Uno de los empleados administrativos nos lleva hasta la dirección, adonde nos espera Susana Dangelo, la directora.
“Lo que estamos haciendo es salir de los límites de la escuela, salir del aula como único espacio de aprendizaje”, comienza a explicarnos Dangelo. Y a lo que se refiere es a una gran cantidad de actividades que los alumnos de la escuela realizan fuera de las paredes del edificio.
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Susana Dangelo, directora de la Escuela Fray Mamerto Esquiú. |
Participan en ferias de ciencia, encuentros, congresos. Pero “participar” no se refiere sólo a concurrir, nos explica la directora, porque los alumnos de la Fray Mamerto Esquiú se forman para la organización y la coordinación de actividades. Por eso, incluso han recibido invitaciones para que se encarguen del protocolo de encuentros, porque quienes los han visto desempeñarse se sorprenden de que jóvenes estudiantes secundarios puedan actuar de manera grupal de esa manera. El año pasado, por ejemplo, los convocaron para que se encargaran del protocolo en el encuentro de escuelas técnicas que se realizó y cuya presentación se hizo en un hotel céntrico,
Dangelo explica que el hecho de que desde la comunidad se reconozcan las aptitudes de los chicos hace que estos se sientan más motivados. “Porque están mostrando lo que hacemos, lo que aprenden, y no salimos en los diarios por agresiones o peleas”, dice la directora.
Los alumnos de la escuela Esquiú tienen un régimen de cursado muy exigente en cuanto a horarios, ya que a partir de tercer año cursan también en contraturno. Por otro lado, al llegar a quinto año deben realizar una pasantía obligatoria de un mes, y esta etapa para algunos de los egresados ha sido fundamental, ya que, por ejemplo, hay quienes luego de esta etapa de experiencia concreta laboral han sido contratados en el lugar en el que hicieron la pasantía.
Para poder desarrollar varias de sus actividades (además de las pasantías), la escuela debe firmar acuerdos con empresas e instituciones. Así es como llegan a hacer actividades en hoteles, en la Nave Cultural de Capital, en el salón Islas Malvinas de Las Heras, y para este año ya están acordando también con la Municipalidad de Las Heras.
Con orgullo, Dangelo hace referencia a las cartas de felicitaciones que ha recibido por el desempeño de los alumnos, a las invitaciones que le hacen a la escuela, a la forma en que sus alumnos, en los encuentros con otras instituciones educativas, son ejemplos para otros estudiantes en cuanto a motivación para trabajar en proyectos.
¿Y los profesores? Dangelo explicó que hay profesores que de inmediato se sumaron a esta forma de trabajo y otros a los que les cuesta aún hacerlo. Porque hay que hacer cruces de materias, pensar que en una salida se puede tomar un examen (cita, como ejemplo, que en un viaje a Villavicencio se evaluaron contenidos de geografía, historia y ciencias naturales, además de que iban con el profesor que había organizado todo, el de educación física). Pero de inmediato agrega que hay muchos casos de docentes que se suman cuando ven los resultados en otras materias o cuando, simplemente, se dan cuenta de que su área puede aportar a lo que están haciendo en otra o a una actividad concreta que se está organizando.
“Todo esto los hace desarrollarse como persona”, concluye Susana Dangelo, y acepta la propuesta que le hacemos de visitar un curso.
Definición de roles
Alfredo Bendini se hizo cargo de la dirección de la Escuela
Técnica Industrial Emilio Civit (ETIEC) en 1991. Luego de algunos años, fue a
trabajar en Provincia, posteriormente en Nación, hasta que por fin, en 1999,
regresó a ocupar su cargo en la escuela.
Muy crítico del sistema, explica que trabaja en la
Universidad Nacional de Cuyo desde hace más de 40 años. “Por eso, conozco algo
de la degradación de nuestro sistema educativo en todos los niveles”, asegura,
y cuenta como anécdota que en quinto año de ingeniería preguntó quién sabía
dividir y que ningún alumno levantó la mano. “Indudablemente, hay gente que
sabía dividir, pero si hay inhibiciones es porque tienen dudas”, concluye.
“¿Acaso los demás países no sufrieron transformaciones?”,
pregunta luego de señalar que le preocupa que estemos “destruyendo el sistema
educativo”. “Hace décadas que viene deteriorándose.
En la década del 60 éramos uno de los mejores del mundo en
cuanto a sistema educativo. Hoy estamos en la cola del mundo en términos de
calidad”, sintetiza.
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Al igual que las demás escuelas técnicas de la provincia,
durante la década del 90 la ETIEC sufrió transformaciones importantes, para reflotar
nuevamente en los últimos años. Sin embargo, a pesar de todo lo sucedido, y a
diferencia de las otras escuelas técnicas de la provincia, la ETIEC nunca
perdió del todo su catalogación como una de las mejores instituciones técnicas
de Mendoza.
“La Emilio Civit es una escuela que tiene una trayectoria y
un prestigio, y los lineamientos generales se los resumiría en algo que les
digo a alumnos y padres y que sintetiza el proyecto educativo institucional
[PEI]: aquí vienen a portarse bien y a aprender”, explica Bendini, quien de
inmediato agrega: “Es lo que se propone, no quiere decir que esto se cumpla a
rajatablas, acá trabajamos 150 personas y cada uno tiene sus convicciones”.
Bendini se explaya luego en esto de “portarse bien y aprender”.
“Yo digo portarse bien porque es la forma en la que hasta un
analfabeto lo entiende. Se podrían usar términos mucho más didácticos y
pedagógicos, de la ciencia de la educación, pero si se dice que tiene que
portarse bien, se entiende”, asegura, y en cuanto a aprender, señala: “”La
escuela tiene la obligación de contribuir en la educación de los jóvenes, por
eso ellos tienen que venir a aprender, porque una escuela que no enseña es un
recipiente, y, en todo caso, sería más barato alambrar un predio, poner pasto y
un par de pelota, entonces el resultado casi que sería el mismo”.
A partir de estos dos principios es que Bendini les pide a
los profesores que traten de que sus alumnos se porten bien y aprendan. ¿Cómo
se logra esto? “Con cada uno cumpliendo su rol. Si el docente cumple su rol de
docente y el alumno el de alumno, la cosa funciona. Esto puede sonar
autoritario, pero porque hay una tendencia a que todo lo que sea autoridad se
confunda con autoritarismo. Yo trato de que la autoridad del celador, del
preceptor, del profesor se entienda”, detalla el director.
La base, entonces, en la ETIEC es la definición de roles. “Si
el rol está, se cumple y se controla, la cosa funciona”, dice Bendini.
Para el director, es importante exigir el cumplimiento de las
obligaciones mínimas que tienen los alumnos. “¿Qué se entiende por cursar la
secundaria? ¿Estar y transcurrir cinco o seis años? Para mí es transcurrir aprendiendo.
Muchos creen que esta es una escuela de élite, pero acá hay chicos que comen porque
la cooperadora les paga la comida en el buffet, hay chicos a los que les damos zapatillas,
cuadernos, hojas. A esos chicos les estamos dando la igualdad de oportunidades.
Pero la igualdad de oportunidades no quiere decir que yo te regale la nota de
una materia porque sos pobre”, sostiene Bendini.
Desde hace años, los alumnos de la ETIEC participan en
olimpíadas matemáticas, ferias de ciencia y otras actividades en las que se
destacan, además de que hay un impulso importante al deporte (ETIEC es uno de
los clubes maipucinos más destacados). Bendini se enorgullece de todo esto,
pero de inmediato agrega que no desconoce que los egresados de la Emilio Civit,
“en términos relativos, están muy bien catalogados y tienen relativamente éxito
en la universidad”, lo mismo que en el mundo del trabajo, pero no deja de lado
que las nuevas generaciones de egresados tienen “carencias importantes”
respecto de las de hace algunas décadas, para las cuales “los dos primeros años
de la universidad eran un paseíto”.
Fray Mamerto Esquiú y Emilio Civit, dos escuelas, dos modelos
de gestión pero con resultados que se destacan por sobre el resto de las
instituciones educativas de la provincia.
Alejandro Frias


