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Los maestros explican por qué no funciona la educación mendocina

MDZ organizó un encuentro con docentes mendocinos de la escuela secundaria, quienes contaron por primera vez cuáles son las presiones que sufren a la hora de trabajar. A su vez, hicieron un mea culpa.
Foto: MDZ
Foto: MDZ

La discusión parece eterna e interminable, y tiene que ver con un tópico que es caro a los intereses de los argentinos: la educación.

¿Están mejor o peor capacitados los docentes que hace 20 años o 30 años? ¿Están más preparados los alumnos para enfrentar la vida luego de la preparación escolar? ¿Contiene la escuela a los más chicos?

Esas y otras inquietudes quedaron de manifiesto en la encuesta que hizo MDZ el pasado 6 de abril.

Allí, cuando se preguntó a los lectores de este diario sobre la educación pública mendocina,  estos la valoraron como “mala” en un 28% y como “muy mala” en el 21%. Es decir que, casi cinco de cada diez votantes ostentó una imagen negativa. Si a eso se le agrega que el 30% la consideró “regular”, el panorama se vuelve más preocupante.

Pero hay más: “¿Cómo es el nivel de preparación de los maestros y profesores de tus hijos?”, preguntó MDZ en la misma encuesta. Y la respuesta no fue nada alentadora: el 36% la consideró “regular”, el 19% malo y el 14% muy malo. Solo el 9% se animó a hablar de una “muy buena” preparación.

En ese contexto, este diario convocó a tres docentes de la escuela secundaria a efectos de debatir el tema, no sin apasionamiento.  Por temores a represalias debido a sus opiniones, los convocados solo se animaron a hablar “off the record”. Solo se dirá que se trata de maestros de escuelas públicas de la Ciudad de Mendoza.

-Especulo que habrán leído los resultados de la encuesta de MDZ, donde la valoración de los lectores pone al trabajo de ustedes por el piso.

-Yo no estoy de acuerdo con la encuesta, no se preguntaron cosas específicas. ¿Qué es lo que hacemos mal? Es fácil criticar de afuera, pero hay que estar todos los días en la trinchera que es educar a chicos que no tienen contención familiar.

-Pienso lo mismo, si hay algo que abundan son docentes y no somos todos iguales. No podés comparar a quien trabaja en una escuela de La Favorita con quien lo hace en Godoy Cruz. Son dos realidades completamente opuestas.

-A ver… nuestro trabajo no es sencillo. Tenés que contener a los chicos, discutir con sus familias, que a su vez son disfuncionales. Eso sin hablar de lo que trabajás en tu casa, corrigiendo y planificando. Nadie te lo valora.

-Me interesa este último punto, después volvemos sobre las quejas de los padres. ¿Cómo es el día a día del trabajo de ustedes? ¿Cómo es eso de las familias disfuncionales?

-Es como dice el compañero, hay que contener a los chicos, que vienen muy mal de sus hogares. No solo vienen agresivos muchos de ellos, sino que aparecen angustiados. No tienen contención. Las familias vienen ensambladas, matrimonios que fracasaron y vuelven a formar pareja. Mucho padrastro y madrastra que no contiene porque no les interesan los chicos que no son sus hijos.

-Es así. Y ahí vos tenés que enseñarles a los chicos y encima contenerlos, con mucho cuidado, porque cuando te metés demasiado y preguntás vienen sus familiares y te agreden. Ese es el verdadero trabajo del docente hoy.

-Eso cuando no vienen drogados o golpeados. Los chicos viven una realidad de la que nadie habla. ¿Por qué hablamos de la responsabilidad de los docentes y no de la familia o la sociedad? Adhiero a todo lo dicho y agrego un dato: nadie nos apoya en la pelea que llevamos adelante día a día.

-Está bien, hay responsabilidad de la sociedad y la familia, pero también de ustedes. Pareciera que quieren desembarazarse del tema…

-No, no… no te niego que tenemos responsabilidad y mucha, pero es la misma que le cabe a la sociedad. Si un chico no rinde en la vida, ¿la culpa es de los maestros nada más? ¿Y la familia? ¿Y los amigos? ¿Y el Estado? ¿Por qué siempre es todo culpa nuestra?

-Eso es cierto. Fijate que cuando un chico triunfa en su vida nadie dice “fue mérito de sus maestros”, pero cuando fracasa te echan la culpa. Es perverso a veces cómo la sociedad construye su discurso.

-No tenemos ni más ni menos responsabilidad que otros sectores de la sociedad, de la cual somos parte. Me encantaría ver alguna encuesta hablando de la responsabilidad del Estado o los padres en la educación pública.

-En MDZ abundan las encuestas de ese tenor. Pero el punto no es ese sino la responsabilidad de los docentes en la baja de la calidad educativa.

-¿Por qué solo de los docentes? ¿Y los directores, preceptores y demás componentes del sistema educativo?

-Es cierto, es muy complicado ejercer la docencia hoy, donde todo es crítica y nadie apoya el trabajo de los maestros. Es una pelea en soledad.

-(...)

-¿No hay apoyo de los directores? ¿Y los gremios?

-Los directores de los colegios viven presionados por la política. Y después te bajan línea a vos para que des ciertos contenidos y otros no. Y lo que podés enseñar tenés que hacerlo como ellos te dicen.

-No solo eso, los gremios no existen. Aparecen en las discusiones salariales y después no los ves más. Una vez al año y olvidate.

-También aparecen cuando hay elecciones. Te piden que votes por tal o cual lista, que te van a mejorar la vida. Y solo mejoran la vida de ellos mismos. 

-Perdón, pero me quedé con eso de la bajada de línea de los directores. ¿Cómo es eso?

-Simple, hay toda una corriente de progresismo berreta que tiene que ver con el discurso del gobierno de los Kirchner. Ya no se enseña solo hechos, sino también interpretaciones. ¡Y ojo con salirte de la “ideología dominante”! Una vez tuve una discusión con un alumno por un viaje de Sarmiento a Estados Unidos. Me planteó una tontería sobre la entrega de la soberanía y demás. Por intentar explicarle que estaba equivocado, terminé casi suspendido y con advertencias del director del colegio de que no volviera a hacer algo así. ¡Es de locos!

-A mí me pasó algo similar, solo que aparte del director tuve que soportar que me patoteara la madre de una alumna. Casi me golpea, y encima no tenía razón. El que explicó la cuestión con acierto a MDZ fue el ex gobernador (José Octavio) Bordón.

-Los chicos ahora son víctimas y hay que ayudarlos, es lo que impuso esta nueva oleada progre. Ya no existe el conductismo sino el constructivismo. Todo es relativo, todo es el discurso. Ya no hay hechos sino interpretaciones de estos.

-Hay una suerte de leyenda urbana que dice que los directores ejercen algún tipo de presión para que los docentes aprueben a los alumnos más allá de su conocimiento, ¿es así?

-(Silencio) Nadie lo quiere admitir, pero sí. No es como muchos creen, que viene el director y te pone una pistola en la cabeza, pero te lo hacen notar sutilmente. Te dicen cosas tales como “fijate porque tenés muchos aplazados” o te preguntan “¿No estás muy severo con tus evaluaciones?”.

-Sí, la culpa es nuestra porque dejamos que eso suceda. Y es peor todavía, porque muchas veces los maestros somos flexibles por las dudas. Ni siquiera esperamos que nos vengan a plantear que seamos menos severos.

-Yo tuve una discusión muy fuerte el año pasado por este tema con el director del colegio en el que trabajo. Llegó un punto en el que no nos podíamos poner de acuerdo y me dice: “Mirá, esto viene de arriba para abajo, no podemos hacer nada”. Como te imaginarás, terminé aprobando al alumno por el que se inició la discusión, a pesar de que nunca estudiaba y merecía reprobar.

-¿Qué hace la Dirección General de Escuelas al respecto?

-¡Nada! Cuando el compañero te dice que la cosa viene de arriba hacia abajo, te está diciendo justamente eso: la DGE está para ocuparse de los alumnos, no de los docentes.

-¿Quién es la directora de Escuelas? Esa es la clave. ¡Es la ex viceministra de Educación del kirchnerismo! Fue la segunda de Sileoni, ¿cómo pretendés que entienda el problema?

-Adhiero a lo que dicen los compañeros. No tengo nada que agregar. Todos hacen cualquier cosa y nosotros pagamos los platos rotos.

-Voy a ser incorrecto, pero ¿no es responsabilidad de ustedes también por tolerar que esto sea así?

-¿Y qué tenemos que hacer, buscar otro trabajo? Yo solo sé hacer lo que hago y en todos los establecimientos educativos pasa lo mismo. Por más que cambie de lugar de trabajo, las cosas serán idénticas.

-Esto es como culpar a la víctima por lo que hace el victimario. ¡Lo que tiene que cambiar es el sistema, no nosotros de trabajo!

-No es tan sencillo denunciar este tipo de situaciones, cuando trabajás todos los días en el mismo lugar y tenés que lidiar con las mismas personas, se te complica. El sistema ya es así casi históricamente, no se puede cambiar de un día para otro.

-¿Qué hacen ustedes para cambiar las cosas concretamente? Convengamos que ahora mismo están hablando bajo reserva de sus nombres, ni siquiera se atreven a hablar con nombre y apellido.

-Como dice el compañero, no es tan sencillo. Este es un sistema en el que nadie te respalda. Fijate lo que te decíamos hace un rato, hasta la DGE te baja línea.

-¿Qué cambia que demos o no los nombres? Vas a ver que, cuando esta nota se publique, se va a llenar de comentarios que adhieren a lo que decimos acá. Todos los maestros vivimos y sufrimos las mismas cosas.

-El mundo docente es totalmente diferente a todo lo demás. Nadie que no trabaje en el rubro docente puede entender cómo son sus grandezas y sus miserias.

-¿Y cómo son sus grandezas y miserias?

-Pocas grandezas y muchas miserias. Nadie te reconoce el esfuerzo que hacés y solo recibís recriminaciones de todos lados. De todos.

-Te cansa tanto prejuicio. No me canso de leer que trabajamos cuatro horas por día y nos rascamos el resto del día. Es absurdo, primero que nada hay pocos docentes que tienen un solo cargo. Segundo, el trabajo que hacés en tu casa es igual o superior al que hacés en el colegio. Ahí tenés que corregir, planificar, etc.

-Tiene cosas buenas la docencia, no se puede negar. Por algo elegimos esta profesión. Pero también tiene cosas malas, como el cuestionamiento permanente.

-Bajo el panorama descripto, queda claro que los chicos no tienen la preparación que necesitan por parte del colegio.

-Sí, pero no es total responsabilidad de los docentes, sino de este sistema que vivimos hoy y que nos involucra a todos.

-Yo me hago cargo de mi parte, es hora de hacer algo antes de que la cosa se ponga peor. La verdad es que todos sabemos que todo está mal y nos hacemos los osos. Miramos para otro lado. ¿O no sabemos que está todo mal?

-(…)

-¿Todos los maestros conocen esta realidad?

-¡Obvio! ¿Qué duda te cabe?

-Sí, es increíble pero es así. Fijate que en lugar de discutir sobre contenidos, que es lo que tendríamos que discutir, hablamos de la imposibilidad de poder ejercer nuestra tarea como corresponde.

-Ese tendría que ser el debate hoy, los contenidos educativos y lo desactualizados que están.

-¿Qué tan mal está el tema de los contenidos escolares?

-Es todo un tema, pero hay materias y materias. Cada una es un mundo. Lo que sí es cierto es que lo que se enseña está desactualizado.

-¿Te dicen algo las pruebas PISA?

-Me gustaría ver qué discuten en países como Finlandia y Noruega respecto de su sistema educativo. Dudo que estén en nimiedades como estamos acá.

La última respuesta de los maestros entrevistados retrotrajo a la encuesta de MDZ antes mencionada. Allí, a la hora de evaluar los contenidos que reciben sus hijos, el 52% de los que votaron admitieron que son “francamente deficitarios” y que sus vástagos saldrán “muy mal formados”. Al mismo tiempo, el 38% advirtió que son “insuficientes” y “deberán estudiar mucho más para progresar”.

Como se ve, el panorama que perciben los lectores es pesimista. Si a eso se agrega lo que reflejaron los docentes entrevistados por este diario, la situación pasa a ser preocupante por demás.

No hay mucho más que decir, solo esperar, cruzar los dedos y esperar que alguien entienda de una vez y por todas que el debate educativo debe superar la mera cuestión salarial.