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¿Qué pasó el sábado a la noche en la Nave Cultural?

La banda Post Folks debía presentarse en el centro cultural del Parque Central, pero el concierto no pudo realizarse.
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Ignacio Fontan Blanch es músico desde hace 20 años, y desde hace dos vive en México DF, donde, junto a dos argentinos y un mexicano, armó Post Folks, banda con la que grabaron dos discos y, de manera autogestiva, han realizado giras por Uruguay y Argentina.

Desde México, a través de unos amigos, Fontan Blanch logró agendar una fecha para el sábado 1 de marzo en la Sala Dos de la Nave Cultural, en la Ciudad de Mendoza. Pero no todo salió como lo habían planeado, ya que varios errores se sucedieron en la difusión del recital y hasta este llegó a suspenderse el mismo sábado a la noche.

Fallas en las dos partes: la banda y el centro cultural. Un sábado a la noche de lluvia y más de una tormenta.

Un nombre, una foto y una tarima

Para poder presentarse en la Nave Cultural, como cualquier banda, los integrantes de Post Folks completaron el formulario pertinente, cumplieron con todos los requisitos en tiempo y forma e incluso enviaron el rider y el stage plot para imprimir los afiches que estarían en la cartelera de la Nave Cultural. El viernes 28 de febrero, Fontan Blanch fue por la tarde al centro cultural de la Capital para comprobar que todo estaba bien, donde lo recibió el responsable de la Nave, quien, por las preguntas que le hacía sobre la banda y el espectáculo, daba la sensación de no haber leído los archivos que le habían pedido a la banda que enviara hacía meses.

“Ya ahí comenzamos a darnos cuenta de que no estaban bien hechas las cosas por parte del lugar, puesto que en la pizarra de organización interna estaba mal escrito el nombre de la banda, y cuando nos entrega las entradas sin cargo, nos damos cuenta de que también estaba mal escrito”, relató Fontan Blanch a MDZ Online, y agregó: “Firmamos el convenio correspondiente y quedamos en vernos al otro día a las 16.30 para la prueba de sonido”.

Pero el sábado a la tarde se encontraron con otra sorpresa: el afiche del show estaba impreso con la foto de la otra banda, la The Mites, y con el nombre también mal escrito de Post Folks. Y, por supuesto, el nombre de la banda también estaba mal escrito en la agenda cultural que publica mensualmente el Municipio.

Cuando los músicos llegaron a la prueba de sonido, se dieron cuenta de que no estaba colocada la tarima para la batería, cosa que habían solicitado dos veces vía mail. De acuerdo a lo que Fontan Blanch relató a MDZ Online, preguntaron si era posible poner una tarima y les dijeron que no, que la gente que la debía colocar no lo había hecho, que iban a tener que tocar sin la tarima y que por cualquier queja debían presentar una nota dirigida al director.

Por fin, el responsable de la Nava Cultural, enterado de todo esto, admitió el error y la tarima finalmente fue colocada, pese a los reclamos de los técnicos, que decían que había que hacer todo el cableado de nuevo.

La prueba de sonido se hizo, pero casi dos horas después.

En comunicación con MDZ Online, Fabián Sama, responsable de la programación de la Nave Cultural, admitió que estas dos situaciones, tanto la de la impresión de cartelería y promoción en la agenda del Municipio como la de la falta de la tarima, eran responsabilidad del centro cultural y que ya se encargó de llamar la atención a las personas que estuvieron a cargo.

“Siempre reviso qué hemos hecho mal nosotros”, dijo Sama, agregando que, ante estas situaciones, siempre trata de estar al tanto, porque la Nave “está al servicio de los artistas”.

La suspensión

Luego de todo esto, los integrantes de la banda fueron a refrescarse y descansar para el show. Más tarde, ya en camino nuevamente a la Nave Cultural, a las 21, recibieron un llamado telefónico para avisarles que tenían que estar en el lugar para comenzar el recital. La banda respondió que estaba en camino, y, según lo que explicó Fontan Blanch, desde el centro cultural les dijeron que estaba todo bien, que los esperaban.

A las 21.18, de acuerdo a lo expresado por el músico, la banda llega a la Nave, y se encuentra con que el sonidista y el encargado estaban terminando de desarmar el sistema de sonido. Fueron ellos mismos quienes les comunicaron que el show se suspendía.

Las versiones acá se cruzan, ya que mientras que los miembros de la banda sostienen que lo que le dijeron cuando llegaron a la Nave Cultural era que el concierto se suspendía por falta de público, Fabián Sama sostiene que la suspensión tiene que ver con que, cuando se hicieron las 21, los músicos no estaban en el centro cultural, por lo que se tomó esa decisión.

De acuerdo a lo que señaló Ignacio Fontan Blanch a MDZ Online, en la sala le dijeron que el concierto no se realizaba porque “no se había vendido ninguna entrada, decisión que había sido tomada por el mismísimo director del centro cultural”.

El músico señala que esto es paradójico, ya que varias personas les dijeron a los integrantes de la banda que habían intentado comprar entradas desde al menos las 20.45 y que en la boletería no les habían vendido aduciendo que el espectáculo se había demorado.

Al enterarse la gente de lo que estaba sucediendo, algunas personas decidieron ingresar directamente a la sala, pero los empleados de la Nave Cultural fueron muy concretos: ya no se podía volver a montar todo lo desmontado.

Por su parte, Sama fue categórico al explicar: “El recital está pautado a las nueve de la noche, y eran las nueve y cuarto y los músicos no llegaban. En esto nosotros somos muy estrictos, porque nos ha pasado que hemos tenido que ir a buscar músicos a la Alameda, porque se fueron a tomar algo y no volvían”. Y en cuanto a la gente que había a la hora concertada para el comienzo del concierto, señaló: “Habría cinco personas a las 21 y después llegaron unas cuarenta. Si ellos [por los músicos] convocaron por las redes sociales a las 21.30, eso ya no es asunto nuestro”.

“La fecha se puede reprogramar”, explicó el responsable de la programación de la Nave Cultural.

Público apostado en la puerta de la Nave Cultural esperando el concierto de Post Folks.

Por último, los miembros de la banda también explicaron que, mientras la gente que había llegado a verlos esperaba afuera a ver qué sucedía con el recital, ellos comenzaron a recibir faltas de respeto y humillaciones de parte del sonidista, quien les cuestionaba públicamente su trayectoria, la seriedad del trabajo de la banda, la profesionalidad y demás.

Como los empleados de la Nave hacían todos estos comentarios delante de la gente que había ido a ver a la banda, la situación desencadenó la reacción de los asistentes, entre los cuales había familiares y amigos de los músicos, a quienes el mismísimo sonidista habría comenzado a faltar el respeto sin parar durante un rato largo.

Todo, por supuesto, terminó en que tuvieron que desocupar la sala. Pero los músicos y algunas de las personas que habían ido a verlos tocar en vivo se congregaron fuera del complejo y luego de poco más de una hora en la puerta, los responsables de la cancelación del show salieron y, obviamente, la gente volvió a recriminarles lo sucedido, ante lo cual el sonidista habría seguido con las agresiones, al punto de ofrecerle a Ignacio Fontan Blanch resolver el problema a las piñas en algún otro lugar.

Lo que se dice, una verdadera noche de rocanrol...