Una cruda historia de violencia familiar mendocina
Esta es una historia de violencia por partida doble: no solo se trata de violencia familiar, sino también “vecinal”.
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Es una trama que se remonta a tres años a la fecha y la protagonizan un hijo y su madre al mismo tiempo. Ambos contra una tercera persona, a quien llamaremos Silvia.
En realidad, el culebrón es anterior, ya que la mujer venía siendo golpeada por su entonces marido, de quien debió tolerar permanentes golpizas a lo largo de 17 años.
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Luego de un largo batallar judicial y policial, ella logró excluirlo del hogar.
Sin embargo, la pesadilla no terminó: la cuñada de Silvia, es decir, la hermana del ex marido, siguió con las agresiones que este no pudo llevar más a cabo.
La nueva agresora se llama Nancy Reina Carrizo y su hijo es Miguel Alessandro Poblete. Ambos persisten en descargar su violencia contra Silvia, de quien son vecinos en la zona de El Sauce, Guaymallén (Pasaje Club Banco Nación).
“Yo no les hago nada y ellos insisten en agredirme. No puedo vivir en paz. Me insultan, me golpean, y hasta me tiran piedras a mi domicilio”, dijo la mujer a MDZ.
Silvia se cansó de denunciar la situación ante la Justicia, pero nunca pasó nada. Recién en las últimas horas logró que le diera algo de bolilla en el Ministerio de Justicia.
“No sé qué me dirán, ni si lograré que dejen de agredirme, pero tengo esperanza de vivir con algo de paz”, dijo con cierta inocencia Silvia a este diario.
Su pasar ha sido el de una mujer golpeada por la misma vida. Años de lucha y sufrimiento y de mucho trabajo.
Su jornada es de más de 12 horas por día, yendo de un lado para otro para poder subsistir. Realiza la limpieza en empresas y casas particulares; y no vive, apenas sobrevive.
La Justicia tiene ahora la posibilidad de arrojarle un ancla para que Silvia vuelva a sonreír. Depende solo de ellos, de saber cuándo se debe dejar de lado la burocracia y darle humanidad a la labor judicial.
No es poco.