Despenalizar las drogas, ¿sirve o no?
"Yo estaría de acuerdo si se despenaliza toda la cadena, desde la producción hasta el consumo. Despenalizar sólo el consumo no termina de ser efectivo". El disparador provino del secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, y volvió a poner sobre el tapete la eterna discusión acerca de dejar de penalizar —o no— la tenencia de estupefacientes.
Demasiadas preguntas para tan pocas respuestas.
Primero lo primero: para asegurar que ha fracasado el combate contra el narcotráfico, debe conocerse con precisión cómo ha sido esa pelea. ¿Existió realmente alguna vez?
Levine trabajó para la DEA durante 23 años y conoce muchos usos y costumbres que la agencia maneja internamente. Lo demuestra en cada una de sus afirmaciones. "Si un gobernante tiene buenas conexiones con la CIA, puede hacer lo que quiera. Si él mismo saliera a vender cocaína en la calle, la DEA no podría hacer nada al respecto", denunció en una de sus aseveraciones más polémicas, agregando que: "En la Argentina me di cuenta de que la CIA protegía a ciertos narcotraficantes".
El ex agente publicó posteriormente un libro titulado “La gran mentira blanca”, donde denunció puntillosamente todas y cada una de las operaciones que la DEA hizo a favor de ciertos narcotraficantes.
Esto responde a la primera pregunta: no existe ni ha existido una lucha real contra las drogas.
El segundo interrogante es más complejo aún: ¿Cómo ha sido la experiencia en otros países que despenalizaron? La respuesta esta vez la aporta Jaime Bermúdez, ex ministro de Relaciones Exteriores de Colombia, abogado y doctorado en Ciencias Políticas por la Universidad de Oxford: "Despenalizar no ayuda a combatir el narcotráfico, sino todo lo contrario", aseveró hace unos años, consultado por diario La Nación.
El especialista pone el foco principalmente sobre la tenencia de narcóticos —el consumo está despenalizado desde 1989 en Argentina— y advierte que ello no beneficia al adicto, sino al traficante. "En estos casos, se vende por acumulación. No se vende el kilogramo de droga, se vende de a gramo. A usted lo dejan tener una pequeña cantidad y entonces vende rápidamente esa cantidad. Después lo hace con otra pequeña porción, después con otra, y así."
Bermúdez, es dable mencionarlo, fue asesor mediático del ex presidente Álvaro Uribe y, hasta junio de 2008, embajador colombiano en Buenos Aires.
Sobre los motivos por los cuales ingresa el negocio narco a un país, el especialista advierte que es provocado por un Estado débil y ausente. “Aquí, la sociedad subvaloró el tema, lo toleró e incluso se benefició. Y, cuando nos dimos cuenta de que esta gente no sólo se enriquecía, sino que mataba, que secuestraba, ya era tarde", contestó. Obviamente, hablaba de la experiencia colombiana, donde se debió revertir la política y volver a penalizar.
Algo similar ocurre en Holanda, “emblema" utilizado generalmente para defender la despenalización de drogas: allí se está revirtiendo de a poco la decisión de permitir el consumo de ciertos narcóticos.
Por caso, el uso "permitido" de marihuana en los coffeeshops holandeses fue disminuido de 30 a 5 gramos y se planea prohibir —en el mediano plazo— por completo su uso, ya que, no sólo no ha resuelto el problema de la adicción y el narcotráfico en ese país, sino que degradó la salud de los adictos, incrementó la violencia y deterioró la convivencia social.
Y por casa, ¿cómo andamos?
En Mendoza, el debate aún está verde. Pocos se animan a opinar acerca de la cuestión y, cuando lo hacen, puntualizan de manera tangencial.
Martín Appiolaza, experiodista y especialista en seguridad, pone el dedo en la llaga a respecto: “No hay diagnóstico ni herramientas para combatir esto”.
Respecto a la despenalización, Appiolaza indicó: “Si seguimos con el tema de las drogas abordándolo desde la moral, pone a las fuerzas en un lugar que no le corresponde. Si vamos a un paradigma de las fuerzas más democráticas, hay que mirarla como un mercado. Una estructura que necesita un análisis en base a la violencia y a la salud. Allí sabremos con qué tipo de trabajadores específicos abordar esto”.
Y agregó el punto más relevante: “Hay que sentar a muchas partes y discutir sobre este tema y esto no se hace”.
Otro que se animó a opinar es el hoy diputado nacional Julio Cobos: “No creemos que (la despenalización de las drogas) sea la solución, sino que pasa por la prevención por parte de la salud y por la inteligencia criminal”.
A ese respecto, agregó: “Venimos sosteniendo que este problema debe ser abordado, si bien la competencia es Federal, le corresponde al Estado nacional”.
El mendocino Daniel Cassia coincide con Cobos: "Si queremos tener más adictos, despenalicemos", expresó en el año 2008.
Y agregó: "Propongo que los mendocinos debemos tener en claro nuestra postura en cuanto a las drogas ilegales, donde hay que tener varios aspectos en cuenta. Creo que hay acciones que intentan dar un marco de desazón en la población, para llevar a pensar, que lo mejor que puede pasar es despenalizar y ver qué sucede. Y esto definitivamente no es así".
En esos días, la Cámara Baja aprobó, con el voto favorable de todos sus miembros, un proyecto de resolución presentado por Cassia en el que se reclamó no avalar ninguna iniciativa tendiente a despenalizar la tenencia de drogas ilegales.
Concluyendo
Mientras el gobierno avanza con su plan de despenalizar la tenencia —y ahora también la producción— de estupefacientes, los medios insisten en trivializar el flagelo del narcotráfico.
No hay diagnósticos serios y certeros y grupos criminales aprovechan para avanzar, enquistándose en certeros puntos de la Argentina, como Rosario, Córdoba y la provincia de Buenos Aires.
“El delito se va complejizando, pero los investigadores siguen con la misma preparación de hace 40 años. Los criminales tienen incluso mejores armas que los policías”, admitió a este diario un funcionario del Ministerio de Seguridad de la Nación.
Frente a ese panorama, el futuro no se ve demasiado promisorio. No al menos por ahora.
