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Muerte de Puleo: tres meses de impunidad

A poco más de tres meses de la muerte del rugbier Cristian Puleo, el expediente que investiga su muerte parece estar a punto de quedar en la nada. Judicialmente, nadie aparece como responsable de lo ocurrido. Contrapruebas en Buenos Aires y parálisis investigativa.
Foto: Facebook
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"La esperanza de la impunidad es para muchos hombres una invitación al delito". Esa frase fue pronunciada alguna vez por el filósofo alemán Pierre Villaume y bien podría aplicarse a lo que ocurre con el expediente que investiga la muerte de Cristian Puleo, ocurrida la madrugada del sábado 9 de noviembre durante un asado entre amigos en Lunlunta.

A pesar de que la declaración judicial de quienes estaban con el joven rugbier fue contundente y clara —todos admitieron que habían adquirido y consumido drogas—, jamás la justicia intentó buscar a quien les vendió narcóticos esa noche de fiesta. Ello a pesar de que el nombre del dealer —un vendedor menor, pero vendedor al fin— aparece claramente mencionado por uno de los amigos de Puleo ubicado en la zona de Palmares.

Se insiste: no se trata de una versión periodística ni de trascendidos, sino de la declaración puntual y concisa de los amigos del rugbier. Todos admitieron haber consumido LSD y marihuana ese fin de semana.

No obstante ello, la Justicia poco y nada ha hecho para intentar develar lo sucedido esa noche. La causa judicial sigue con la misma insípida carátula: “Averiguación de muerte”.

¿Cuánto más se puede demorar la Justicia en saber qué sucedió concretamente? ¿Existe interés en hacerlo?

Susana Muscianisi, a cargo de la Oficina Fiscal nº 10, admitió esta mañana a MDZ que no hay imputación aún sobre nadie en particular y que el expediente sigue en veremos.

“No hay ninguna información nueva, más que nada por la feria judicial", aseguró. Al mismo tiempo, advirtió que no hay aún novedades de la contraprueba que se pidió hacer a Buenos Aires en noviembre pasado.

"Cuando tenga la información la voy a dar", dijo a este diario.

El estudio, que fue impulsado por el entonces fiscal subrogante Juan Tichelli ante el Cuerpo Médico Forense, intenta confirmar o refutar la prueba que se hizo sobre el cuerpo de Puleo y que arrojó que no tenía rastros de LSD.

En realidad, el estudio se hizo tardíamente dando la posibilidad al ácido lisérgico de no dejar rastros en el organismo del joven deportista. Como publicó en su momento este mismo diario, el LSD persiste solo unas horas y luego desaparece, a diferencia de la marihuana que sí es detectable al paso de los días.

El ex ministro de Salud provincial Sergio Saracco, no solo refrendó esa posibilidad sino que además advirtió que la marihuana que se encontró en la sangre del fallecido podría haber causado la broncoaspiración que produjo su deceso.

Mientras esto ocurre, toda una familia insiste en esperar algún tipo de respuesta por parte de la Justica mendocina. Hay desazón y sabor a poco, frente a la quietud de un expediente que es el espejo de lo que viven muchos otros jóvenes en el marco del consumo de drogas prohibidas en la provincia.

¿Quién los cuida desde el Estado? ¿A alguien les interesa?

Miguel Puleo, padre del rugbier, contó oportunamente una anécdota que desnuda esa preocupación: “El otro día mi hijo mayor, el hermano de Cristian, me decía: ‘Papá, vos no podés estar cuidándonos cuando no estamos con vos'". La crudeza de esas palabras exponen el estado de abandono que muchas se veces se da a los jóvenes mendocinos.

Como sea, las explicaciones son pocas y no conforman a nadie. A poco más de tres meses de ocurrida la muerte de Puleo, cobra relevancia una vieja frase de Anacardis: "La ley es una telaraña que detiene a las moscas y deja pasar a los pájaros".