Por qué hay que ser prudente con las bebidas energizantes
Preferible no acercársela a los niños ni a grupos vulnerables y jamás combinarlas con alcohol. Es una bebida de difícil definición y contiene sustancias que aportan una significante cantidad de cafeína, que busca elevar el estado de activación del sistema simpático, quien se encarga de aumentar la frecuencia cardíaca o el estado de atención, según describe el catedrático español Jordi Salas Salvadó.
Las siguientes claves explica por qué hay que ser prudente con las bebidas energéticas:
1. El efecto positivo de la cafeína puede frenarse con la suba de la presión arterial o del gasto calórico.
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2. La cantidad de cafeína no debe superar los 32 mg por cada 100 ml, pero cada vez están surgiendo más envases y tamaños que pueden confundir al consumidor en cuanto a la percepción de la cantidad de cafeína que puede consumir.
3. Comparada con las bebidas cola o el café, la cafeína en las bebidas energizantes es tres o cuatro veces más que en los dos casos nombrados. Si bien la concentración de cafeína está regulado, lo que el consumidor puede desconocer es la exacta cantidad de cafeína que puede consumir al día.
4. Los niños, adolescentes y embarazadas son los que más prudentes deben ser a la hora de consumir este tipo de bebidas; los niños más pequeños directamente evitarlas y niños más grandes, en líneas generales, apenas pueden tomar una bebida con cafeína por día (ya sea el té, café u otro).
5. "La combinación con alcohol debe evitarse por completo ya que existen muertes descriptas en la literatura científica y dado que estas bebidas se toman para consumir más alcohol, una sustancia dañina, se pueden ocasionar graves problemas para la salud", apunta Salas Salvadó.
6. Otros contenidos de las bebidas energizantes, como taurina, vitamina B o gluconorolactona no se ha demostrado que tengan ningún efecto beneficioso o perjudicial en las dosis en que se encuentran.
7. Peligros a los que se expone un niño que lo consume (según la Asociación Médica de Canadá):
- Peor rendimiento escolar.
- Mala calidad del sueño.
- Exacerbación del asma.
- Obesidad infantil.
- Aumentos de la tensión arterial.
- Incrementos indeseables de la glucemia (relacionados con el riesgo de diabetes).
- Interacciones con medicamentos que tome el niño.
- Problemas dentales y óseos.
- Pueden agravar afecciones cardíacas preexistentes.
- Menor sensación de bienestar, trastornos del estado de ánimo, baja autoestima e incluso depresión.
Fuente: Europa Press y Consumer.es

