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Eliaschev: su última charla con MDZ y su bronca con el gobierno

En ocasión de presentar su libro sobre quienes presidieron el Juicio a las Juntas Militares, el periodista fallecido hoy criticó al gobierno.

 Se cumplían 25 años del histórico juicio a las juntas militares convocado por el ex presidente Raúl Alfonsín a poco de asumir y nadie había escrito la historia de cómo se gestó y se llevó adelante. es más: pocos conocían los entretelones personales, políticos y jurídicos que rodearon, por entonces, a los siete hombres que protagonizaron esa página de la historia en medio de una transición joven, con los responsables de las atrocidades de la dictadura ocupando, todavía, lugares clave de la administración pública, las organizaciones empresariales y hasta sociales del país.


Fue en 2008 aquel aniversario. En 1985 se dictaron las sentencias. Y en 2010, 25 años después, la idea de contar lo que nunca antes había sido relatado en formato de libro surgió Ricardo Gil Lavedra, quien había sido uno de los jueces. Se la trasladó al periodista José Pepe Eliaschev y el desafío fue tomando forma: ya no como un "libro por encargo", sino como un trabajo de autor, con una investigación detrás que hoy permite descubrir, desde las páginas de Los hombres del juicio, quiénes fueron esas personas que aguantaron todo tipo de presiones para juzgar y condenar a los responsables de una de las épocas más oscuras de la historia del país.

Pepe Eliaschev estuvo en Mendoza para presentar su libro, invitado por la Franja Morada, la agrupación del partido en el que creyó y apostó sin ocultarlo: la UCR.

Fue un crítico al gobierno de los Kirchner pero no de carácter visceral: lo "chunceó" desde lo argumentativo, las ideas y los hechos.

Esta fue la charla que tuvimos antes de que se conociera su cruel enfermedad:

¿Por qué este libro en este momento del país?

- En realidad, el motivo original de la convocatoria a los siete integrantes de la Cámara Federal que juzgaron a las Juntas Militares es que se aproximaba el 25 aniversario d e la sentencia. Por lo paradigmático de la fecha, creímos que la historia no estaba contada suficientemente todavía. Ellos son juristas, hombres de leyes, y no son hombres de escribir libros, mucho menos periodistas. Avanzamos. Pero hay que decir que es un libro mío, no un libro de encargo. Recibí de ellos el generoso ofrecimiento, pero comienza a escribirse a mediados de 2010, por lo que terminó siendo no un “libro aniversario”, sino es un libro de futuro.

¿Cuál es su visión sobre esta "apropiación" del tema de los derechos humanos con el que se embanderó el gobierno nacional desde 2003?

- Casualmente, esta mañana lo dijo con todas las palabras Alberto Fernández por radio. Interrogado acerca del uso que hizo el kirchnerismo de los derechos humanos, respondió que ya la Argentina había probado de todo: memoria, verdad. Y que lo único que quedaba por probar es la justicia. Y eso que sostiene es una estafa. La Argentina había probado ya la efectividad de la Justicia. El juicio que ordena Alfonsín a 72 horas de haber asumido el mandato presidencial termina con la condena a los comandantes y es lo que habilita a que se realice los juicios que siguieron luego y las sentencias de ayer por la ESMA. Yo creo que tiene que quedar claro que probamos la justicia y que no hubo impunidad de la más mínima.

¿Qué sensación le dejan las sentencias del caso ESMA?

- Yo tengo la sensación de que es necesario subrayar un concepto central: no solamente no hubo impunidad, sino que el juicio que se hizo hace más de un cuarto de siglo no tuvo precedentes ni en la Argentina ni en ninguna otra parte del mundo Le dedico un largo capítulo del libro a este tema. Analizo el juicio de Nuremberg, por ejemplo. Los juicios a los criminales de guerra nazi fueron hechos por oficiales de las fuerzas armadas ocupantes. Pero en la Argentina, un gobierno civil con una extrema debilidad, sin mayoría en el Congreso y con el justicialismo proponiendo la amnistía en las responsables de la dictadura en aquel momento, logra condenar a hombres que eran muy jóvenes y no con problemas de incontinencia o de salud, como ahora, que les impide presentarse a declarar. Y se hizo con el Código Penal en la mano.

Vivió la historia de los juicios, pero al revivirlo, ¿qué es lo que le conmovió?

- El valor agregado que tiene el libro, que no es un mero ensayo filosófico jurídico. Pivoteamos sobre la historia de estos siete integrantes de las familias de los jueces. Conocí a hombres que, más allá de lo que se vio públicamente, son personas que estudiaron, que se casaron, que tuvieron a sus familias y que me relataron sus propias experiencias en aquel momento tan especial de la historia del país.

¿Qué valor les otorga a estos testimonios en esta época?

- Aspiro a que les permita a los jóvenes a que entiendan que hubo gente que tuvo compromisos inclaudicables con la Justicia. Personas diferentes, con historias diferentes, como León Arslanián y Ricardo Gil Lavedra, más allá de las diferencias políticas, encontré en ellos unas vidas impresionantes, y lo relato casi como en un thriller policial, desarrollo sus vidas y las historias y coloco en ellos esa tremenda responsabilidad de juzgar a los criminales de la dictadura.

¿Cómo le impactó el juicio por la causa ESMA?

- Siento que fue la continuidad de algo que comenzó en 1983 y que el poder político actual no tuvo la grandeza ni la generosidad de resolver. Si hubo juicios a los asesinos de la ESMA es porque Argentina comenzó a hacer justicia en 1983, hace más de 25 años. El movimiento que indultó a los comandantes de la dictadura se llama "justicialismo". Siento ante los juicios de la ESMA una situación de alivio y alegría, pero no puedo ni quiero desvincularlo del hecho fundacional: si hubo un acto central en la búsqueda de justicia, fueron los juicios a las juntas militares.