Elegir quienes nos inspiran
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De manera inconsciente, asimilamos y asumimos determinado tipo de comportamiento, hábitos y costumbres que al crecer mantenemos o modificamos.
Una vez adultos podemos tomar más consciencia –o no– de cuántas cosas hemos aprendido sin tener la opción de rechazarlas, ya sea por la corta edad o por ausencia de otros puntos de vista.
En mi opinión los seres humanos tenemos una gran ventaja, que es la capacidad de poder seguir aprendiendo cada día, modificándonos constantemente. En relación con esta aptitud sería interesante que, en función de los propios objetivos, eligiéramos a quienes podrán servirnos de ejemplo, justamente para aprender de ellos, observándolos y logrando una identificación.
En la infancia solíamos admirar y aun idolatrar a determinadas personas: padres, hermanos, primos, maestros, ídolos de la tv, etc.
¿Y de grandes? ¿Quiénes nos inspiran? ¿Quiénes nos enseñan? ¿Como quién nos gustaría ser? Como parte de un proceso de aprendizaje, me parece muy enriquecedor elegir personas que nos sirvan de referentes.
Raramente una persona es tomada como ideal en todo lo que hace, pero probablemente puede serlo en algunas cualidades que nos gustaría desarrollar. Así, mediante la observación de esos modelos ya podemos aprender bastante, y mucho más si existe la posibilidad de tener cercanía, incluso convivencia con esas personas, ya que estaremos asimilando directamente desde el ejemplo.
Por Natalia Aramburú, directora de la sede Mendoza del Método DeRose.