Casino, sexo, amor y traición: historia de novela, en Mendoza
Desde que llegó a esta provincia, a fines del 2010, de la mano de un supuesto accionista venezolano del casino Winland, que ella no para de codearse con la crème empresarial de la provincia.
Rosa Elena Castro Camacho se presenta como “Rosa Camacho” y es una despampanante bolivariana de 34 años que comenzó trabajando aquí como los ojos del mencionado accionista, aunque poco después empezó a hacerse cargo de los espectáculos de El Paso -el resto bar del casino ubicado frente al Shopping de Mendoza- y del casino propiamente.
Esta belleza latina arribó a estos pagos con un objetivo: dejar su antigua y tumultuosa vida atrás y comenzar una nueva en la tierra del sol y del buen vino.
Es que Rosa, ex estudiante de Turismo, comenzó trabajando en un cabaret de Ibiza como copera y realizando shows. Su fama recién fue adquirida en España, donde es actualmente reconocida como actriz porno venezolana.
Allí entabló una relación violenta con el conocido actor pornográfico español Nacho Vidal, detenido en 2012 por lavado de dinero. En ese entonces, él estaba comprometido con una actriz y, luego de tres meses de relación clandestina, Rosa no pudo quedarse con el astro erótico, pero sí con el fruto de ese tórrido amor: una niña que nació en 2006. Actualmente está casada, ya que aún no está convalidado el divorcio con un venezolano transformista que trabaja en un cabaret de Paris.
Nacho Vidal
Al llegar a la provincia, Rosa decidió mantener oculto su pasado y no tardó en relacionarse con los clientes del Winland, abogados reconocidos y músicos que pasaban por el lugar. Sin embargo, quien más captó su atención fue Luis Olivares, nada menos que el dueño del casino.
![]() |
Esta relación cambió la suerte de Rosa, quien inmediatamente comenzó a realizar cambios bruscos en su vida cotidiana y no siempre acordes a su poder adquisitivo. Su gusto por la ropa costosa, compra de bienes, viajes, vacaciones en el exterior y estadía en hoteles lujosos afianzaron la relación entre Camacho y Olivares, un hombre ya casado.
A medida que avanzó la relación sentimental, ella adquirió más poder dentro del Winland, donde pasó a formar parte de la Gerencia y directamente a presentarse ante la sociedad mendocina como “accionista del casino”.
![]() |
Por supuesto, en Mendoza la voz no tardó en correr. La irrupción de esta pulposa venezolana en la agenda empresarial menduca llamó la atención de varios, inclusive la esposa de Olivares, presidenta de la empresa “ZULU SA”, donde era socia con su marido.
Al enterarse de las actividades de Rosa, la mujer de Olivares decidió interponer medida cautelar para ejercer la presidencia de la empresa, y así hacese cargo de Winland Casino, desplazando totalmente a Rosa.
La actriz quedó excluida de la compañía y ahora pasa sus horas en soledad en el barrio Dalvian, junto a su pequeña. Sin embargo, el lujoso exilio no marcó el fin de la venezolana: en su afán de instalarse a “empezar una nueva vida” en Mendoza, y gracias a los contactos que supo cosechar como supuesta empresaria, se dispone a emprender negocios en Mendoza, como así también la venta de terrenos lavallinos en el exterior. ¿Qué tal?
Rosa Castro, en la tapa de la revista Interviu.
La relación de Rosa con Vidal, en 20 minutos.




