La triste historia del último mandril de Mendoza que nació en cautiverio
Nunca es agradable contar historias tristes, mucho menos cuando los humanos somos culpables de que esa vida sea triste.
Rafiki murió ayer, era el último ejemplar de mandril que vivía en el zoológico de Mendoza o mejor dicho, el geriátrico animal de la provincia.
Rafiki nació en el encierro hace unos 9 años, según contó Analía Pedroza, médica veterinaria que supo cumplir actividades en ese lugar y que justo estuvo de guardia cuando este ejemplar nació.
Según el relato de Pedroza, "la mamá de Rafiki no podía quedar preñada y al tener a su bebé como no se había criado con otras hembras no sabía lo que debía hacer, así es que sólo agarraba a su cría pero no la alimentaba. Nosotros estuvimos observándola y controlando durante algunos días, el bebé buscaba de comer pero ella no le daba, así es que se lo tuvimos que sacar".
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Como es de esperar ese momento fue muy fuerte y terrible para ambos, ella comenzó a gritar, y el bebé también. Ella se quedó mirando hacia el piso y el bebé se aferró a nosotros, continuó relatando Pedroza en el programa Te Digo lo que Pienso de MDZ Radio.
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Rafiki tomaba leche, comía yogurt, le cambiaban los pañales cual bebé humano. "Como a los dos o tres meses estábamos haciendo el encierro y yo llevaba a Rafiki conmigo para que no se sintiera solito". Al pasar frente a la jaula de la mamá, ella gritó como reclamando ese pequeño, por eso a partir de ese reconocimiento que ella hace "iniciamos un tratamiento y empezamos a mostrárselo para que ella no lo agrediera. Se lo devolvimos a los 3 o 4 meses, al verlo primero lo retó y luego vivió al lado de su mamá todos estos años, hasta que ella murió hace unos tres años".
La veterinaria no recuerda con exactitud la fecha, pero cree que fue hace unos 9 años, es decir Rafiki sólo tenía esa edad, que si bien era adulto, como afirman el comunicado oficial, no era un ejemplar viejo, ya que la profesional asegura que en cautiverio estos mandriles viven entre 30 y 50 años. Ocurre que el papá de Rafiki tenía diabetes, "yo creo que este mandril tuvo un problema parecido, pero como ahora no estoy trabajando en el zoológico, no podría asegurarlo".
Pedroza afirmó que atender a este tipo de animalitos no es fácil ya que son agresivos, tienen colmillos muy grantes y para poder revisarlos hay que dormirlos. Además estas personas escapan al contacto con los humanos.
Lo cierto es que los últimos años de vida de Rafiki los vivió solo, encerrado, era el último ejemplar en el zoológico mendocino, un lugar en donde sólo se alberga animales grandes o con cuidados relativos.
"Me dio mucha pena sentir que se había ido, dijo Pedroza, después de la historia de afecto que viví con él".
La mujer ahora no trabaja más en el lugar, está adscripta en el Ministerio de Salud, no quiso ampliar una opinión sobre la designación del artista Norberto Filippo, dijo no conocerlo para poder opinar, sin embargo espera que tenga el equipo de asesoramiento idóneo para poder tomar las decisiones que hagan falta según el momento en el que ocurra.
"Obviamente debe haber una persona, hay que ponerle muchas fichas económicas y capacitación y un director técnico que sea idóneo para manejar todo lo que significa tomar decisiones".
Escuchá la entrevista completa de Pedroza.
Producción: Lic. Viviana García Sotelo



