Contra las torturas y tratos crueles de los privados de la libertad
Aunque aún no ha entrado en funciones ya se sabe que Mendoza tendrá en breve un procurador de las personas privadas de la libertad.
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Se trata del abogado Fabricio Imparado (32) quien no hace mucho rindió para el nuevo cargo que ostentará en breve la Justicia de Mendoza con el fin de garantizar los Derechos Humanos de presidiarios, personas mayores en geriátricos y hasta de internados en hospitales psiquiátricos mendocinos.
El nuevo cargo, según explicó, se creó “a través de un acuerdo de solución amistosa que se hizo entre la provincia, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Suprema Corte de Justicia local. Se celebraron una serie de actas para el cumplimiento obligatorio de parte del Estado para el levantamiento de medidas provisionales. Uno de los puntos que estaba presente era la creación de un mecanismo de prevención de la tortura y otros tratos inhumanos crueles y degradantes”.
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El mecanismo en realidad surgió de la Convención de Naciones Unidas para la prevención contra la tortura. “De ahí se deriva un protocolo que es facultativo por el cual los Estados lo pueden tomar o no. Argentina fue le primer estado americano que lo ratificó y que representa el primer instrumento internacional que prevé un sistema de prevención de alguna violación de derechos humanos y que establece un sistema de visitas a los lugares de detención que se puede realizar sin previo aviso en cualquier lugar donde haya una persona detenida”, detalló.
Por eso es Mendoza decidió instrumentar este mecanismo a través de la Ley 8284 por la cual se creó la Comisión de Prevención: “Cuando se habla de tortura se toma la definición de la Comisión Interamericana que sería el paralelo americano de la Convención de Naciones Unidas contra la tortura. Y esto no es exclusivo de los privados de la libertad por delitos. Toma cualquier tipo de privación de la libertad o semi privación por lo cual están contemplados los hogares de ancianos o psiquiátricos”, consideró.
“Yo por lo menos estoy muy comprometido para que todos, desde la más izquierda a la más derecha entendamos algunas líneas en común para poder trabajar. La idea es que podamos además recibir el apoyo de todas las áreas. No sería muy bueno que algún legislador no estuviera a favor de esto porque no se está pidiendo nada del otro mundo. Uno escucha muchas veces que el preso pretende estar en un hotel y cuando visité la cárcel de Boulogne Sur Mer observé algo shoqueante. Cuando alguien habla de eso es porque en realidad no sabe de lo que está hablando”, reflexionó.
Por lo tanto, según Imparado, es que “Mendoza estos tipos de lugares para privados de la libertad no lo puede tolerar. Uno cuando habla de los presos se olvida que hay un número importante de privados de la libertad que todavía no tienen condena. Son inocentes, hasta que no haya una condena, ese es un principio constitucional. Aunque todavía no empiezo en el cargo ya estoy realizando reuniones, por ejemplo, con el Director General de Penitenciarías, Sebastián Sarmiento”, apuntó.
Según el procurador, “la idea fue darle un carácter más formal al futuro trabajo pero lo bueno es que está interviniendo el Ejecutivo. En la reunión estuvo también Facundo Salido quien es el jefe de asesores de la Subsecretaría de Justicia del Ministerio de Gobierno. También estuvo la gente de la Corte que representa al Poder Judicial en esto y yo adelantándome a las tareas”.
El organismo mencionado por Imparado posee vocación autónoma, autárquica, no depende de ninguno de los poderes “lo que es una cuestión fundamental para poder trabajar en esto. Por su puesto que será un asunto aparte el tema patrimonio y todo lo que ello conlleva. Pero creo que tenemos bastantes esperanzas de que en algunas líneas estamos de acuerdo desde todos los sectores. Hay muchísimo trabajo por hacer”, admitió.
La rehabilitación de los reclusos y su trabajo en empresas
Poniendo el acento en el discurso de Francisco Pérez cuando citó el programa para que las empresas, a través de beneficios fiscales, tomen como empleados a personas que ya cumplieron sus condenas, manifestó que “todo obedece al principio de resocialización. Un principio muy cuestionado por la misma sociedad. Ahora esto es un círculo en el que tenemos que intervenir todos si es que queremos una solución en el proceso de reinserción de los presos a la sociedad sin que vuelvan a delinquir”, añadió.
Confesó que para reunir a las empresas que acepten el programa “se hacen gestiones que son infinitas para tratar de conseguir el apoyo y el aval de los empresarios. A pesar de los prejuicios algunas empresas acceden a estas exenciones a cambio de tomar empleados que hayan sido presos. Pero es un tema muy difícil”, expresó.
“Lo ideal es que los procesos –de reinserción- inicien antes de que sean liberados. Por eso es que los complejos penitenciarios tienen áreas de rehabilitación pero eso hay que fortalecerlo un poco más para que la persona salga con algunas cualidades que no tuvo en el pasado. Que aprenda un oficio real y concreto. Sino será muy difícil que la persona se reinserte en la sociedad. Ahí viene el problema de la reincidencia”, marcó.
Explicó que “la gente que accede a este beneficio es gente que ha tenido un desempeño óptimo. Porque alguien que tiene problemas de adaptación o de conducta no va a ser quien lidere ninguna lista de reinserción laboral en empresas privadas. Además es fundamental que la persona se muestre interesada en mejorar. Sin embargo no se puede brindar a un empresario una garantía de un cien por ciento que asegure que el liberado no vaya a volver a delinquir”.
Sobre las condiciones durante la detención
Imparado reconoció asimismo que “es imposible que una persona se reinserte sino tiene las condiciones mínimas durante su detención. De esa manera nunca saldrá motivado para superarse y ponerle garra a su nueva vida laboral en libertad. Es necesario brindarle todo tipo de condiciones”.
Sobre la secases de recursos humanos penitenciarios en los complejos de detención admitió que “si los presos están todos encerrados sin dudas es mucho más fácil controlar a un pabellón de unas 60 personas. Es mucho más complicado cuando hay que comenzar a hacer traslados, llevarlos y más aún cuando entre grupos de internos hay rivalidades muy fuertes por lo cual ni se pueden cruzar en un pasillo. Eso conlleva una logística muy complicada dentro de un penal. En realidad el recurso humano está pero sí es necesario incorporar la profesionalización de la gente y de las áreas de tratamiento”, comentó.
Según el inminente procurador “en las condiciones que están actualmente los reclusos en Mendoza es muy difícil que la persona se reinserte. Hay muchos casos de personas que la luchan con muchísima voluntad y a pesar de las condiciones de detención salen de eso. Yo creo que con una mejora los números de reinserción bajarían ostensiblemente”.

