Las vueltas y las devoluciones
Me gusta leer los comentarios de los lectores a estas notas que se publican semanalmente. Así, encuentro una sugerencia de “Cuyano de alma”, acerca del significado y uso de la palabra ‘bies’, transcripta en aquella canción de Serrat que evocamos a propósito del término ‘saber’.
Pues bien, una rápida búsqueda en el diccionario académico nos indica que el vocablo es de origen francés, lengua en donde se dice ‘biais’, con el valor de “sesgo”. El significado en español es “trozo de tela cortado en sesgo respecto al hilo, que se aplica a los bordes de prendas de vestir”. Se usa predominantemente en la expresión ‘al bies’, locución adverbial que significa “en sesgo, en diagonal”.
No es demasiado utilizada en la actualidad por aquel principio por el cual los vocablos en desuso van siendo guardados, según Raffaele Simone, en el “almacén de palabras virtuales”: Toda lengua posee, por un lado, PALABRAS EFECTIVAS, que en un determinado momento de su historia forman parte de ella, y, por otro lado, un amplio almacén de PALABRAS VIRTUALES O POTENCIALES, o sea, de secuencias fonémicas que podrían, si existieran, pertenecer a la misma lengua, pero que no están actualmente aprovechadas. El almacén de las palabras virtuales tiene una importancia que no es solo abstracta: es, en efecto, el ‘depósito’ al que la lengua recurrirá cada vez que tenga necesidad de crear una palabra nueva, o de adaptar a ella fonológicamente una extranjera. Constituye, por tanto, una seguridad semiótica, porque es un camino a lo largo del cual la lengua tiene probabilidades de expandirse.[1]
En el mismo comentario de este lector cuyano, se aprecia, cuando cita textualmente las palabras de un habitante de Tupungato, un uso del verbo ‘devolver’, que nos llama la atención, pues tiene el valor de “regresar, retornar”.
Si le preguntamos a alguien no mendocino y, además, no demasiado joven, nos diría que, en ese caso, se debe usar ‘volver’. Pero dudamos entre hacer caso a los puristas, por un lado, y a los usuarios, por otro. Y en la duda nada mejor que recurrir de nuevo al diccionario, que nos dará la solución justa. Transcribo, con un ejemplo en cada caso, todos los valores del verbo ‘devolver’ y advierto, con sorpresa, que está bien en el habla mendocina de hoy decir ‘Me devolví a casa rápidamente’. Veámoslo:
El primer uso es “volver algo a su estado anterior”: El éxito en la empresa devolvió la paz a la familia.
Un segundo uso es “restituir algo a quien lo tenía antes”: El alumno me devolvió aquel libro antiguo tan preciado.
El tercer valor es el de “corresponder a un favor, un agravio, una visita, etc.”: Le devuelvo su gesto amable con un pequeño obsequio.
Un cuarto uso se refiere a “entregar al vendedor una compra, por no estar conforme con ella, con lo cual se logra el reintegro del dinero”: La mujer devolvió el toallón que compró ayer, pero en lugar de dinero le entregaron un vale por el importe de la compra.
Un quinto uso muy conocido es el que toma el verbo para indicar “vómito”, esto es, “arrojar el contenido del estómago”.
Por fin, el último uso, propio de América y como verbo pronominal, es el que confirma que está bien dicho ‘me devolví a un lugar’, pues la obra académica lo recoge como “volverse, darse la vuelta”. De este modo, aunque seamos criticados al usarlo, podemos responder a quienes lo censuren, que es correcto el uso de este verbo con el significado de “regreso o vuelta”.
[1] SIMONE, R. (1993). Fundamentos de Lingüística. Barcelona: Ariel. p. 98.
* Nené Ramallo es la directora del Departamento de Letras, de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo; es lingüista, especialista en dialectología.

