ver más

Cagones: una crónica sobre aquellos que escrachan

El escrache a Axel Kicillof, movió las neuronas de nuestro columnista quien no dudó en hacer imperdible catarsis.

Los escrachadores de Buquebus son todos unos cagones. En masa y emperifollados, llenos de lipo, con las jetas estiradas y las tetas duras 0 km, cagones. Se hacen los picantes con Axel Kicillof. Xenófobos, macartistas, golpistas. Todos unos cagones en buque. Se desviven por dólares con la cara de Cavallo (no la de Menem porque para ellos era un grasa peroncho que les vino bien por traica, pero era peroncho de cuna) punta del este (con minúscula), van a sentarse a la punta y florear la alta gama de su clase mierda. Si son ellos los que escrachan es que algo bueno ha hecho este Gobierno Nacional (con mayúsculas)

Brilla…brilla, pero no es oro. Son berretas y tienen odio en la sangre, o sodio, que es sangre con odio. Quieren dólares para ellos y dolores para la mayoría. Cagones y garcas. ¡Que lo tiren al río! -vociferó un gorila cagón. ¿A quién se lo pedían? A los vuelos de la muerte, a los torturadores asesinos que se cargaron a una generación. La tienen adentro.

Guapos. Guapas. 300 en una embarcación de mierda que se creen los elegidos por Noé para salvarse de este maldito mundo. Encima están llenos de guita y la cagan cada cinco minutos. Cagan la guita en los casinos, en los shoppings, en sus “tugurios de buena muerte”.

Oligarcas y seudo burgueses.

Somos la negrada gaucha con orgullo nacional, diversa y plural, multicultural y latinoamericana. Hasta ustedes pueden vivir en nuestro país, cipayos.