A un año del incendio, el Barloa sigue en pie
Será la leña, serán los condimentos, tal vez el pan, quizás la grasa acumulada. Las especulaciones pueden ir de un lado a otro, pero hay un punto en el que la mayoría de las personas estará de acuerdo: uno de los secretos para que los lomos del Barloa tengan tanta fama es que se hacen también con mística.
Te puede interesar
Cuánto cuesta hacer la VTV en CABA en marzo de 2026
Hace un año, fueron muchos los que lamentaron que ardiera ese lugar tan significativo para la cultura barrial (aunque esté en la principal calle de la ciudad), en el que cientos de amigos y amigas han pasado noches abrigados por las frazadas de las buenas conversaciones (esas que no llevan a ningún lugar) y de la cerveza (que te lleva adonde quieras).
El Barloa (la sandwichería y el Humberto, también conocido como el Papito) vio sentarse en sus mesas a músicos internacionales, a actores de enormes tallas, a gente que llega a Mendoza y tiene pautada entre sus obligaciones de turista comerse un lomo allí. Incluso, hasta hubo un lanzamiento de candidatura política en la esquina de San Martín y Juan P. Morales.
- ¡Se quemó el Barloa!
- Dejate de hinchar los huevos.
- En serio, culiau.
- ¡No puede ser!
Similares diálogos se escucharon por cientos en las primeras horas del 2013, a medida que los inconscientes noctámbulos habitués del Barloa iban enterándose de la tragedia que seguía humeando.
Un mes y medio fueron necesarios para que el Barloa reabriera sus puertas y las huestes devora-lomitos regresaran a ocupar esas mesas.
El Barloa siguió en pie, porque ni el fuego pudo llevarse la mística que esa esquina se construyó. Y porque, fundamentalmente, entre sus mesas, entre sus botellas vacías, entre sus chinchulines al plato, no hay obreros ni intelectuales, no hay diferencias de género ni de estrato social, sólo hay gente que se toma un rato para vivir.
El antes, el después, el siempre
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |











