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Alta performance y calidad de vida: los paradigmas culturales

¿Nos hemos preguntado cuántas cosas hacemos porque lo indica una costumbre o paradigma cultural?

Muchas de esas acciones, pueden tornarse inclusive divertidas al momento de hacerlas, siempre y cuando seamos conscientes de su origen. De algunas casi no podemos escapar, como por ejemplo las fiestas de fin de año.

Natalia Aramburu

Es un hecho que la gran mayoría festeja o se prepara para las mismas, y si bien muchos dicen no gustar de ellas terminan sucumbiendo al hecho de tener que participar de algún tipo de reunión especial, otros en cambio se las toman como un día común, porque así lo sienten y así lo practican.

No obstante, son estas fiestas una buena excusa para reunirse y verse con la familia, los amigos, y tal vez por ese motivo podríamos decir que vale la pena adaptarse a dicha costumbre.

Mas allá de este ejemplo, es interesante reflexionar en cuantas cosas simplemente nos adaptamos, seguimos la corriente, hacemos lo que hace la mayoría, y no solo eso sino que juzgamos a aquellos que no actúan igual a nosotros. Está claro que la influencia cultural es muy fuerte, y que si uno decidiera hacer alguna cosa o varias cosas de manera diferente a lo que el mandato cultural indica, encontrará tal vez ciertas dificultades, como por ejemplo el ser cuestionado o criticado.

En mi opinión para actuar de acuerdo a como uno realmente piensa y siente, no es necesario oponerse al resto, y mucho menos rotularse. Para disfrutar de la libre elección en los “ que” y “como” hacer todo de una manera que condice más con uno mismo, es más fructífero ser discreto, evitando de esa forma opiniones o intervenciones ajenas que puedan generar cualquier tipo de conflicto.

Por Natalia Aramburú, directora de la sede Mendoza del Método DeRose.