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Amigos de otras especies

A menudo escuchamos la famosa frase el perro es el mejor amigo del hombre. Pero a la hora de elegir una mascota, muchos prefieren los gatos o incluso animales más exóticos.

¿Qué nos aporta a los humanos la convivencia con estos amigos de otras especies? En primer lugar, compañía certera y conexión con una parte de la naturaleza. Las plantas son también seres vivos que se ven influenciados por nuestro cuidado y energía, pero los animales son más cercanos a nosotros en cuanto a las emociones y a la posibilidad de comunicación.

Natalia Aramburu
 Podemos mirarlos a los ojos, oír sus sonidos y observar sus conductas. Y, claro, lo mismo sucede a la inversa. Según la especie, el animal doméstico percibe los estados de ánimo de su humano y habitualmente sintoniza con él. Otro aspecto es la incondicionalidad: siempre nos reciben con alegría y están abiertos a nuestro afecto, así como saben darlo a su manera. Son seres sensibles, sensoriales, y varios de sus sentidos están más desarrollados que los nuestros.

Al convivir con un animal cultivamos la paciencia, la conciencia de las necesidades de otro, la responsabilidad sobre alguien que depende de nosotros, la conexión con lo lúdico, la empatía, la comunicación, el dar cariño… Como ventaja adicional, este entrenamiento podrá ser útil al extenderlo hacia los vínculos con las personas.

Lamentablemente el animal de compañía no siempre es tomado como un amigo, y así es como se producen situaciones de descuido, maltrato y abandono; la otra cara de la moneda es que existen muchas personas que se empeñan en revertir esa realidad.

Invito a quienes nunca han tenido esta experiencia a que lo intenten, siempre y cuando estén plenamente decididos a vivir nuevas formas de aprendizaje, y comprometidos a educar, cuidar y respetar al animal que adopten. De ser posible, además, eligiendo uno que esté en situación de abandono.

Por Natalia Aramburú, directora de la sede Mendoza del Método DeRose.