Confianza plena
En distintas etapas de nuestra vida vamos descubriendo cuáles son las características esenciales que sentimos como prioritarias en nuestros vínculos.
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Natalia Aramburu |
Probablemente ya desde la infancia valorizamos ciertas cualidades en las personas que elegimos como amigos, y según la etapa de la vida, es habitual que al ir creciendo, teniendo más experiencia y edad, cambiemos, y por la tanto se modifiquen también aquellas condiciones que creemos imprescindibles en las personas que forman nuestro círculo más íntimo.
Si pensamos en las aptitudes que deseamos tener cerca, muchas veces toda esa lista de “requisitos” es satisfecha por un conjunto variado de personas.
Están aquellas personas con quien nos gusta charlar, otras con las que nos gusta pasear, otras con las que sólo podemos estar cerca y sentirnos cómodos, pero sin hacer nada en particular, otras con las que garantizamos la diversión, etc. En este conjunto muchas veces entra alguien de nuestro grupo familiar, que cumple con alguna o varias de aquellas cualidades.
Si hiciéramos una selección de atributosimprescindibles e intentáramos resumir lo que consideramos más importante en las personas cercanas, encontraríamos quizás algo en común entre todos ellas, incluso si no se conocen entre sí.
Personalmente siento gran satisfacción y felicidad cuando percibo que puedo contar con alguien, en el sentido amplio de la palabra, y que esa persona me genera confianza plena, ya sea para delegarle una responsabilidad propia, para compartir una noticia o conocimiento, para compartir una confidencia, para decirle en forma directa una opinión o crítica,o para pedirle ayuda o consejo.
Esa sensación de seguridad, contención, lealtad y cariño, sumada a la certeza de saber que es algo recíproco, me hace enormemente feliz y no tiene precio.
Por Natalia Aramburú, directora de la sede Mendoza del Método DeRose.

