Una mujer acudió a un aviso laboral y terminó violada y secuestrada
Un caso que se repite y denota el peligro de responder a avisos clasificados de desconocidos, que pueden aprovecharse de la confianza y vulnerabilidad de sus víctimas para perpetuar crímenes nefastos, como ocurrió con Araceli Ramos, que terminó siendo brutalmente asesinada.
Sandra, la mujer afectada, respondió a un aviso publicado en un diario de Tucumán y fue citada para una entrevista laboral. Ese día salió de su casa con la esperanza de encontrar trabajo pero al llegar al lugar la historia fue otra. El hombre que la convocó la hizo pasar a su casa, la violó, la golpeó, la tuvo secuestrada durante 10 horas y le aseguró que si contaba algo de lo sucedido la iba a matar.
Cuando la mujer logró escapar fue directo a la fiscalía a hacer la denuncia. Allí habló con la fiscal Adriana Reynoso Cuello, quien le dijo que deje de ver películas y la mandó a su casa.
Pasaron dos meses y Sandra, luego de viajar a Buenos Aires para pedir ayuda a distintos organismos nacionales. Sin respuesta, en uno de los pedidos de ayuda contó, entre otras cosas, que en esa casa había visto un arsenal, y esto si fue motivo suficiente, a los ojos de la policía, para allanar el recinto.
El prosecretario de la fiscalía, Manuel Uro, acompañó el allanamiento sin chaleco antibalas. Pero lo que empezó siendo un procedimiento de rutina, se complicó: Sirnio se atrincheró y la policía tuvo que pedir refuerzos. Allí llegó el comisario Víctor Barraza, quien ni siquiera estaba de turno.
En el medio del momento de tensión, llegó al lugar Silvana Sánchez Tardan, una doctora con turbios antecedentes, abogada del atrincherado, quien pide mediar y que le den un minuto con su cliente.
Ayudado por su abogada, el abusador logra meterse en un cuarto y sale con dos armas calibre 9, a los tiros. Mata al comisario Barraza y al prosecretario Uro. Después, el asesino se pega un tiro. Por el caso, está detenida Reynoso Cuello, por obstrucción de Justicia.