Te escupen y te roban, la nueva moda delictiva
Los métodos delictivos siguen sorprendiendo a la sociedad, fundamentalmente de Buenos Aires, lugar desde donde se empezó a propagar una nueva moda de “asalto” que consiste en escupir a las víctimas antes de robarles. Este acto les causa confusión y asco y los deja vulnerables, ante lo cual actúan con rapidez sustrayendo sus pertenencias: celulares, carteras o cualquier objeto que tengan a mano.
Los guanacos operan en centros comerciales repletos de gente, escupiendo y robando, según informó Diario Popular. El testimonio de varias víctimas así lo relata:"Todavía estoy asqueada", dijo la peluquera Sofía, una joven de 25 años que el sábado fue a la avenida Avellaneda, en el barrio de Flores, para comprarle un regalo a su madre y resultó sorprendida en medio de su caminata.
"Estaba lleno de gente, apenas se podía caminar. Y fue así que de pronto siento que me escupen en una oreja. Horrible. No entendía nada. No sabía si tocarme para ver qué era, me quería morir. De la nada se me aparecen dos mujeres, como para solidarizarse. Una me dice que era caca de paloma, pero la otra me decía que me había escupido un hombre. Un espanto. No sabía si llorar o gritar", relató la víctima.
Eso no es todo. Una de las mujeres le alcanzó papel para higienizarse la zona de la oreja. "Ahí me doy cuenta que era un escupitajo grande. De verdad es asqueroso. Me limpié lo mejor que pude, mientras las dos me hablaban y me consolaban. Luego las saludé para volverme a mi casa, muy enojada, y cuando quiero agarrar el teléfono celular para llamar a mi familia descubro que no lo tenía. Me lo habían robado", dijo la damnificada.
"Hay negocios que tienen carteles pegados alertando a los clientes. Hay muchas mecheras, que se especializan en robar mercadería de los locales, pero otros grupos roban a la gente en la calle, sobre todo cuando se juntan muchas personas. Les dicen guanacos, porque hacen eso de escupir cuando la persona está desprevenida. Y ahí la afanan", señaló Pablo, un empleado de la zona. Pero ese sector de la Capital Federal no es el único teatro de operaciones para los "guanacos". Mariela, una mujer que vive en La Matanza, es una habitual cliente de la feria La Salada.
"Voy siempre, desde hace años. Compro para mi familia. Hay mucha seguridad, uno va tranquilo. Pero la última vez que fui me hicieron esa de la escupida en la oreja. No me la esperaba. Y me sacaron cosas de la cartera, incluido el teléfono", expresó. Juan, un adolescente de 17 años, es otro que padeció a los "guanacos", pero en el centro comercial de Once, en el barrio de Balvanera.
"Yo iba con mi mamá, que estaba comprando cosas. Sentí que me escupieron, y me re calenté. Mi mamá me limpió, pero se acercaron dos mujeres. Me sacaron el teléfono que me habían regalado. No voy más a ese lugar", contó, y explicó que "nos dimos cuenta a los pocos segundos, porque se fueron rápido, pero ya no las encontramos".
Esta modalidad se suma a los conocidos “pungas vomitadores”, otra forma de robo usada para operar en subtes, algo que en Mendoza aún no sucede. Uno de los maleantes simula descomponerse causando conmoción entre los pasajeros mientras el resto roba sus pertenencias.