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Murió otra víctima mendocina a la que nadie escuchó
Un empresario se encuentra detenido en Boulogne Sur Mer luego de que su esposa falleciera por sufrir violencia de género. Hay dos juezas de familia complicadas.
El empresario local Ricardo Alberto Muñoz hoy está "domiciliado" en el penal provincial de Boulogne Sur Mer luego de que la Justicia de Mendoza ordenara su detención por la muerte de su mujer, Mirta Beatriz Naranjo.
El hombre posee una importante empresa en calle Salta en la Ciudad de Mendoza y, por la muerte de su esposa, está siendo procesado por homicidio preterintencional agravado por el vínculo.
De ser encontrado culpable podría pesar sobre su persona una condena de más de 25 años de prisión en la comúnmente conocida “Casa de Piedra”.
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Mirta Beatriz Naranjo, madre de cuatro hijos –que hoy sufren el temor de que su padre sea liberado por argucias legales- falleció el 20 de setiembre en el Hospital Central de la Ciudad de Mendoza, a sus 46 años, luego de que ingresara a ese nosocomio con lesiones gravísimas en su cabeza, tras haber padecido una noche de insultos y violencia de género en la habitación de su casa donde residía con Muñoz.
Sólo una semana luchó por su vida la señora Naranjo en el Central como consecuencia de los golpes recibidos, luego de haber sido encontrada en el suelo de la habitación, sangrando junto a mechones de pelo arrancados de su cabellera, por su hija de 24 años que hoy, en su plena juventud, se ha constituído en parte querellante contra su progenitor que en el pasado también la había golpeado con un elemento contundente en su rostro por haber pretendido tener una relación sentimental con un joven.
Según la causa que se tramita en la Justicia penal provincial, la muerte de Naranjo se podría haber evitado, ya que la violencia que sufrió la mujer había sido denunciada en tres ocasiones en el pasado.
Además de Muñoz, dos juezas de familia en la mira
Hoy la muerte de Naranjo no sólo ha complicado la situación del hombre sino también la de dos mujeres: de María Cecilia Zavattieri, actualmente suspendida de su cargo en el Tercer Juzgado de Familia local y de Flavia Ana María Ferraro, aún al frente del Séptimo Juzgado de Familia.
Consta en la Justicia que en el pasado Muñoz ya había sido denunciado por violencia de género ante la Justicia de Familia: dos veces en el Séptimo Juzgado de Familia y una vez en el Tercer Juzgado de Familia.
La pregunta de los interesados legales en la causa es ¿por qué no actuó correctamente la Justicia ante reiteradas denuncias? ¿Cuáles fueron los argumentos de las magistradas Zavattieri y Ferraro para ordenar el archivo de mencionadas causas y en consecuencia, desatendidas.
Cuando se realizaron dichas denuncias, en una ocasión la asistencia social encomendada en el domicilio de la víctima entrevistó a la señora Naranjo ante la presencia de Muñoz. Las denuncias fueron realizadas en los juzgados de Familia por la misma víctima y por la hija de 24 años que hoy se ha hecho cargo de la situación familiar que incluye a una hermana mayor de edad con capacidades especiales.
Detención de Muñoz
Muñoz quedó bajo la lupa de la Justicia penal provincial luego de Beatriz Naranjo ingresara al Hospital Central en muy mal estado. De oficio, quienes supieron de la situación de la mujer informaron a la Unidad Fiscal Número 1 de Capital, a cargo de Laura Roussel, quien afortunadamente ordenó la detención del empresario.
Luego de que interviniera la fiscalía de Roussel es que se le informó a la Oficina de la Mujer que funciona en la Suprema Corte de Justicia de Mendoza. La repartición está a cargo de Stella Spezzia.
Una vez anoticiada Spezzia es que se conocieron los antecedentes de maltrato hacia Beatriz Naranjo.
En principio el expediente contra Muñoz arrancó por lesiones dolosas y tras la muerte de la mujer es que se inició el proceso por homicidio contra el hoy detenido en la cárcel en la Ciudad de Mendoza.
Según la Ley de Violencia de Género, el juez a cargo de la causa de Muñoz, tiene la obligación de recibir a su hija de 24 años que por estos días reza para que no se le otorgue al empresario la detención domiciliaria solicitada por su defensa.
Según la causa que se tramita en la Justicia penal provincial, la muerte de Naranjo se podría haber evitado, ya que la violencia que sufrió la mujer había sido denunciada en tres ocasiones en el pasado.
Además de Muñoz, dos juezas de familia en la mira
Hoy la muerte de Naranjo no sólo ha complicado la situación del hombre sino también la de dos mujeres: de María Cecilia Zavattieri, actualmente suspendida de su cargo en el Tercer Juzgado de Familia local y de Flavia Ana María Ferraro, aún al frente del Séptimo Juzgado de Familia.
Consta en la Justicia que en el pasado Muñoz ya había sido denunciado por violencia de género ante la Justicia de Familia: dos veces en el Séptimo Juzgado de Familia y una vez en el Tercer Juzgado de Familia.
La pregunta de los interesados legales en la causa es ¿por qué no actuó correctamente la Justicia ante reiteradas denuncias? ¿Cuáles fueron los argumentos de las magistradas Zavattieri y Ferraro para ordenar el archivo de mencionadas causas y en consecuencia, desatendidas.
Cuando se realizaron dichas denuncias, en una ocasión la asistencia social encomendada en el domicilio de la víctima entrevistó a la señora Naranjo ante la presencia de Muñoz. Las denuncias fueron realizadas en los juzgados de Familia por la misma víctima y por la hija de 24 años que hoy se ha hecho cargo de la situación familiar que incluye a una hermana mayor de edad con capacidades especiales.
Detención de Muñoz
Muñoz quedó bajo la lupa de la Justicia penal provincial luego de Beatriz Naranjo ingresara al Hospital Central en muy mal estado. De oficio, quienes supieron de la situación de la mujer informaron a la Unidad Fiscal Número 1 de Capital, a cargo de Laura Roussel, quien afortunadamente ordenó la detención del empresario.
Luego de que interviniera la fiscalía de Roussel es que se le informó a la Oficina de la Mujer que funciona en la Suprema Corte de Justicia de Mendoza. La repartición está a cargo de Stella Spezzia.
Una vez anoticiada Spezzia es que se conocieron los antecedentes de maltrato hacia Beatriz Naranjo.
En principio el expediente contra Muñoz arrancó por lesiones dolosas y tras la muerte de la mujer es que se inició el proceso por homicidio contra el hoy detenido en la cárcel en la Ciudad de Mendoza.
Según la Ley de Violencia de Género, el juez a cargo de la causa de Muñoz, tiene la obligación de recibir a su hija de 24 años que por estos días reza para que no se le otorgue al empresario la detención domiciliaria solicitada por su defensa.