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¿Cómo le ayudo a mi hijo con las tareas de Matemática?

Un proyecto busca acompañar a padres y madres en su ansiedad ante las nuevas formas de enseñar Matemática y la imposibilidad que a veces sienten de poder ayudar a sus hijos.
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Si sos papá o mamá de un chico que está cursando la primaria, seguramente te has encontrado más de una vez con que, cuando está haciendo las tareas de Matemática, no sabés cómo ayudarle.

La forma en la que se enseña Matemática (lo mismo que Lengua y las demás áreas) ha cambiado desde que vos fuiste a la escuela, por eso no sabés para adónde agarrar cuando ves que, por ejemplo, a tus hijos no les enseñan a sumar como vos aprendiste.

Como esto de que los adultos se sientan desorientados y lleguen a la escuela pidiendo ayuda no es nuevo, algunas instituciones, como el nivel primario de la Esceuela Normal Tomás Godoy Cruz, están implementando una serie de encuentros entre profesionales (formadores de docentes) con padres y madres para que estos bajen sus niveles de ansiedad y conozcan cómo es que sus hijos aprenden.

María Gabriela Zapata, profesora de Didáctica de la Matemática en los profesorados de Primaria y Educación Inicial del terciario del Normal, es una de las profesionales que concreta estos encuentros con los padres interesados en saber cómo les enseñan Matemática a sus hijos, y dialogó con MDZ Online para explicar en qué consiste esta práctica.

Zapata explicó que esto es parte de una propuesta que ella realizó para conversar con los padres “para resolver sus inquietudes, porque una manera de acompañar al docente es solucionarle o liberarle la presión de los padres, porque con padres bien informados, más allá de que estén o no conformes, el maestro trabaja más descomprimido”.

La formadora de docentes que antes que una capacitación o talleres, estos encuentros se tratan de un “actualización de los padres”.

“Los padres pasaron por la escuela y a veces quieren que se repitan los modelos que conocen, pero las prácticas ahora son muy diferentes, y ellos no saben cómo acompañar a los hijos o qué decirles. Lo que queríamos era evitar que se produzca esa ansiedad, sobre todo en escuelas en las que los padres están más involucrados con la educación de los hijos”, explicó Zapata.

Evitar confusión de niños y adultos

La experiencia hasta ahora ha dado buenos resultados, y Zapata señala que la participación de los padres es muy comprometida, además de que de alguna manera agradecen que se produzcan estos encuentros.

“Los he notado como distendidos”, indicó Zapata, y luego explicó que, por supuesto, los padres tuvieron tiempo para hacer sus preguntas, las que calificó de “interesantes, que venían al caso”.

Por último, Zapata recordó que, sobre el final del encuentro, una madre se le acercó y le dijo que se iba más tranquila, porque estaba de acuerdo con la forma en que le enseñaban a su hija y porque siempre trataba de ayudarla, pero no sabía si lo estaba haciendo bien.

En este sentido, Zapata señaló las dificultades de que, mientras que en la escuela a los niños se les enseña Matemática de una forma, en sus casas se les quiera ayudar usando otro método.

“Además de generar confusión en el chico, cuando va a la escuela se siente tironeado entre hacerlo como le dice la mamá o como le dice la señorita, además de que ve que los otros chicos piensan otras cosas”, explicó la profesional, y agregó: “Creo que acá padres y escuelas tienen que aunarse en un proyecto en bien del chico”.

Inercias

María Gabriela Zapata explicó que esta forma de enseñar Matemática no es nueva y que, de hecho, viene tratando de implementarse desde la época de la Ley Federal de Educación, época en la que se impulsaron circuitos de formación docente sobre los que se mostró crítica.

Sin embargo, explicó que desde que se implementó la Ley Nacional de Educación, desde Nación han llegado muy buenos materiales de capacitación para docentes, “pero la inercia es tan grande que no hace el impacto que queremos”, señaló.

Y agregó que esta inercia se refleja muchas veces en varios niveles, tanto en docentes y padres como en directivos en algunas ocasiones, lo que dificulta muchas veces capitalizar la información sobre las nuevas metodologías de enseñanza.

¿Cómo acompañar a los chicos?

Consultada sobre cómo, entonces, acompañar a nuestros hijos en el aprendizaje, Zapata señaló que siempre les recomienda a los padres que jueguen con los chicos, sobre todo cuando estos son más chicos.

“Lo mejor son los juegos tradicionales, como la escoba, la oca, las loterías”, explica, y en casos de juegos como el Estanciero, estos contribuyen a trabajar con el uso del dinero, lo que favorecer el desarrollo de la posibilidad de calcular y estimar resultados.

También recomienda los juegos didácticos, que muchas veces son versiones adaptadas de los juegos tradicionales.

Esta es, para Zapata, una de las mejores formas en las que los padres podemos contribuir al aprendizaje de la Matemática de parte de nuestros hijos, porque la escuela actual no los prepara en los primeros años para resolver situaciones en forma mecánica, sino a partir de otras estrategias.

Alejandro Frias