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Ambientalistas frenan la construcción de la planta de Monsato

Manifestantes llevan dos semanas acampando en las inmediaciones. Ayer se produjo un enfrentamiento violento y la firma decidió frenar las obras temporalmente.

La fuerte oposición de los grupos ambientalistas frenó -temporalmente- el avance de las obras de Monsato en Malvinas Argentinas, Córdoba, a nueve meses del inicio de la construcción de la nueva planta de tratamiento de semillas de trigo transgénicas.

Los ambientalistas llevan dos semanas acampando en el predio a modo de protesta. A raíz de esto, desde la firma indicaron a través de un comunicado de prensa el cese de actividades, ya que no pueden garantizar “las condiciones necesarias para continuar con el plan de obra previsto y genera posibles riesgos sanitarios”. Esto más allá de ser una mínima batalla ganada para los grupos manifestantes, representa una suspensión temporal de las obras y una pausa laboral que pone en riesgo 200 puestos de trabajo, lo que terminó enfrentando a los trabajadores con los jóvenes que protestaban.

La jornada de ayer fue una de las más violentas entre los ambientalistas, los trabajadores que construyen la planta y la empresa. Como resultado dos manifestantes fueron detenidas y Sofia Gatica resultó herida, aunque luego pudo regresar al acampe.

El viernes pasado el conflicto empezaba a gestarse. Según consignó el diario local La Voz del Interior, la Unión Obrera de la Construcción (Uocra), corrió a los acampantes para continuar con las obras. Luis Gutierrez, secretario Adjunto del sindicato, argumentó que fueron llamados por los trabajadores, aunque un sector de ellos lo desmintió. Un día más tarde, la Uocra dijo que los trabajadores habían comenzado a recibir telegramas de despido.

No se trata del primer conflicto que enfrenta Monsanto para levantar una planta que, dice, es casi una réplica de la que funciona desde hace 16 años, sin problemas, en Rojas, Buenos Aires. Se trata de un establecimiento donde acondicionará semillas de maíz.

Entre febrero y abril, las obras fueron suspendidas por una medida cautelar interpuesta por grupos ambientalistas representados por el “Club del Derecho” una asociación civil sin fines de lucro creada por abogados cordobeses. La entidad había pedido la suspensión de los trabajos en el predio por entender que la municipalidad de Malvinas Argentinas le dio a Monsanto la autorización para montar la planta antes de que la multinacional cumpliera con las presentaciones ambientales.

Pero en abril, la justicia provincial autorizó a Monsanto a continuar con la obra civil, aunque la firma deberá esperar que concluya un estudio de impacto ambiental para ponerla en funcionamiento, ya entrado 2014.
Con esa decisión, Monsanto, creadora de la soja transgénica que hoy cubre casi todos los campos sembrados en el país y además lidera las ventas de semillas de maíz en la Argentina, logró revertir dos fallos adversos previos de la Justicia, y continuar con la obra.

La inversión, de $1.500 millones, había sido anunciada a la presidenta Cristina Fernández, en noviembre de 2012. Por su parte, el vicepresidente de Monsanto para Latinoamérica Sur, Pablo Vaquero, indicó a El Cronista que se mantendrán todas las acciones legales para que vuelvan a ponerse en marcha las tareas de construcción.