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A 79 años de la inundación de Mendoza

Hace 79 años ocurría un importante deshielo en la cordillera, que afectó a varias localidades de Mendoza. Sin embargo, la ciudad se salvó.

Mendoza, a pesar de su famosa frase “la tierra del sol y del buen vino”, gracias al clima semiárido que caracteriza a nuestro lugar, también es zona de terribles inundaciones, que nos hacen recordar el poder del agua sobre nosotros.

Algo así ocurrió durante la tarde del miércoles 10 de enero de 1934. Después de padecer varios días de calor (como lo estamos pasando actualmente), se desencadenó en la cordillera un aluvión de terribles proporciones, tras haber ocurrido un deshielo y fuertes tormentas en alta montaña.

Específicamente, se trató del desprendimiento de un importante pedazo del glaciar “El Plomo”, ubicado al oeste del río Tupungato, cerca de la frontera con Chile. Dicho escombro se precipitó sobre los ríos Tupungato y Mendoza.

A las 19:30, se comunicó desde la estación Zanjón Amarillo que provenía de Punta de Vacas un torrente de agua, viajando a una velocidad de 30 km por hora. A su paso, la enorme masa líquida destruyó el camino y las vías del ferrocarril trasandino.

También, dejó destrozada la estación Zanjón Amarillo por varios días. Sin embargo, gracias al aviso telegráfico, se alertó a las estaciones de Uspallata, Potrerillos y Cacheuta.

Las aguas bajaron a gran velocidad y el cauce del río Mendoza subió 7 metros sobre su nivel promedio. A la noche, el torrente de agua siguió su paso, hasta llegar a la central eléctrica de Cacheuta.

Toda la ciudad de Mendoza permaneció sin electricidad por una hora, aunque posteriormente comenzó a funcionar un generador eléctrico alternativo ubicado en Godoy Cruz. Las aguas habían llegado a Blanco Escalada, donde la fuerza del torrente arrasó con el puente ferroviario del lugar.

Al principio se temía que el dique Cipolletti cediera su estructura. Ello hubiera provocado una inundación devastadora sobre la ciudad (que luego ocurrió, pero por el dique Frías, en 1970) Pero el dique resistió parcialmente y no hubo que lamentar daños mayores. La creciente del río siguió su cauce normal y afectó las zonas de Luján, Lunlunta y Palmira.

Días después, se efectuó un balance de los cuantiosos daños materiales: el número de fallecidos sobrepasó las 20 personas (hay quienes dicen que la cifra llegó a 60) y los daños se estimaron en más de seis millones de pesos.

Nicolás Munilla  @Nicomunkor