Adiós a Eduardo Gregorio, un enamorado de las letras
Poeta, periodista, narrador, pero sobre todo impulsor y difusor de las letras. Eduardo Gregorio deja tras de sí una estela de bondades y una puerta abierta para que sigamos tratando de resolver el único problema filosófico realmente serio.
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Fueron su amor por las letras y por la difusión de nuevos autores los que seguramente le ganaron un día a la muerte, probablemente varios, porque quienes lo conocimos podríamos asegurar que fue su compromiso con la literatura el que retardó a las parcas.
Eduardo Gregorio dedicó su vida a las letras. Una veintena de títulos nos dejó, además de un disco en el que sus poemas fueron musicalizados por Víctor Hugo Cortez, y en febrero de este año recibió su último reconocimiento internacional por su libro El fuego por el juego.
Sin egoísmos, sin prejuicios, Gregorio dedicó sus últimos años a crear y promover espacios para la difusión de las letras locales, especialmente con el apoyo del Municipio de Junín, en donde trabajaba.
“No hay más que un problema filosófico verdaderamente serio”, decía Albert Camus. No hay más que un problema filosófico verdaderamente serio, Eduardo.
Te vamos a extrañar.
Alejandro Frias


