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“Secretos del vino”, un libro popular sobre la cultura más vieja del mundo con conceptos discutibles
El habitante promedio de Argentina ya posee una nueva alternativa para poder saber sobre el vino y su cultura en un idioma llano, popular y fácil de entender. Aunque algunos tópicos del vino argentino no están acabadamente explicados, la obra es una herramienta muy útil para quien pretende introducirse en el apasionante mundo de la milenaria bebida.
Desde que el hombre tomó un hueso y hasta que inventó la granada atómica, inventó mil formas de placer para animar su vida sobre la Tierra.
Muchas veces emparentado con los excesos, el vino, autor de la cultura más vieja del mundo y vinculado a Dionisos, Baco y Osiris, dioses de Grecia, Roma y Egipto de la noble bebida respectivamente, sigue siendo desde tiempos inmemoriales uno de los productos que para ser entendido merece una corta (o larga) capacitación. Porque existen tantas variedades de vinos en el mundo como tipos de vides viníferas, madres de frutos hermosos como la uva.
Por esto es valioso poder contar desde hace poco con nueva literatura sobre el producto vinario, con un anclaje en el vino argentino, y con un concepto netamente popular: se trata de “Los Secretos del Vino”, cuya autoría es de Carlos Navarro, un hombre que sin ser un erudito en la materia pero sí un amante confeso que además trabaja con el producto hace años se animó a escribir un libro para la mayoría. No para expertos o súper entendidos.
En 135 páginas y en un formato un poco mayor a media A4, el hombre supo plasmar con conceptos simples y poco rebuscados un material ideal para quienes no saben absolutamente nada sobre el mundo vinario. Sin embargo, algunos tópicos se le escaparon de las manos a la hora de expresar definiciones que podrían confundir a los consumidores y enfadar a parte de la industria vitivinícola argentina.
¿El vino es un alimento o una bebida alcohólica?
Navarro afirma en reiteradas ocasiones que el vino es una bebida alcohólica. No está errado desde el punto de vista que esta bebida posee alcohol, producto de la fermentación del azúcar natural presente en las uvas y gracias al trabajo de las levaduras. Pero mete el dedo en la llaga de una vieja discusión debido a que el vino no es una simple bebida alcohólica como muchas otras que no poseen el valor agregado del vino que, por ejemplo, hace bien, porque transforma el colesterol malo en bueno, cuando es tinto, claro.
Además posee un alto valor nutricional que lo hereda cuando tras la etapa del estrujado se forma el mosto, cuyo valor nutricional es importantísimo. En otros años en Mendoza hasta se había comenzado a fabricar un tipo de alfajor con mosto para los chicos de las escuelas que estaban mal alimentados.
Levantando un poco de vuelo, se podría decir que el vino también es un alimento para el alma, ya que destapa las ganas de conversar y reír en una reunión o hasta para elevar el canto gracias a los efectos que produce en el humor de quien consume vino en una reunión. Navarro, si bien en su libro habla de los excesos y el consumo moderado, nunca aconseja que el vino debería beberse siempre en compañía, casi nunca en soledad.
Navarro, autor del libro que puede ayudar y mucho a quienes pretender saber sobre el vino.
Sobre aromas de vinos blancos
Cuando introduce al lector en el mundo de los vinos blancos y al hablar de aromas el hombre cuenta que existen aromas frutales olvidándose en principio que existen aromas florales. Una regla de degustación dice que cuando un vino blanco tiene aromas frutales nunca los puede tener florales. O una cosa o la otra, nunca en combinación. Sí habla de aromas florales cuando se avanza en la lectura en las próximas páginas, cuando analiza puntualmente aromas. Pero no cuando cuenta sobre los caldos blancos.
¿Por qué relacionar siempre al Tetra Brik con vinos baratos o de escasa calidad?
El Tetra Brik, uno de los más importantes inventos del siglo XX para transportar alimentos, nació gracias a Tetra Pak en 1951 por el invento del suecto Ruben Rausing que pensó el revolucionario empaque en 1950 que introducido en el mercado recién en 1963.
El diseño rectangular del Tetra Brik en poco tiempo se convirtió en un éxito de ventas en Suecia y en todo el mundo por su uso eficaz del espacio y los materiales y el aumento de la eficiencia en la distribución y el almacenamiento. En realidad son envases compuestos por varias capas formados por una lámina de cartón, otra de aluminio y otra de plástico. Son ligeros y manejables y fáciles de transportar. Obvio que no llega a la calidad del vidrio pero posee otras ventajas. Estos envases no sólo utilizados, como saben, por la industria vitivinícola mundial, sino también por fabricantes de lácteos, lo cual habla de la excelente calidad de los materiales con los que están hechos.
Si bien Navarro en todo momento intenta de hablar bien del mundo del vino y sus insumos, en un aparte afirma en una de las primeras páginas del libro: “Porque no es lo mismo un vino barato en tetrabrik que uno que tiene producción limitaeda”. Esto no le hace bien ni a la industria ni a los consumidores porque se está estigmatizando el envase. ¿O acaso se puede actualmente comprar leche en las góndolas en envase de vidrio como antaño?
Chile exporta y con mucho éxito vino en esos envases a países escandinavos o a Dinamarca. En un viaje años atrás Gato Negro era uno de los Cabernet más elegido por los jóvenes en esos países y no era vendido en botella, sino en un envase conocido como Bag in Box, que no tiene nada que ver con el Tetra Brik y cuyo exterior es de cartón, cúbico y con una bolsa interior multilámina que garantiza la calidad del producto que nunca llega a estar en contacto con el aire y poner en proceso la tan temida oxidación o avinagramiento.
¿Porqué no utilizar el hermoso idioma español y siempre hablar de blend?
Si bien en reiteradas ocasiones Navarro aclara y refuerza su idea de hablar lo más popular posible y alejarse del escenario glamoroso que muchos consideran con el mundo del vino. Tal sin intención el hombre cae en su propia trampa y habla de vinos blend y nunca de vinos de corte o de ensamble.
Tal vez eso es lo que aprendió a través de su larga experiencia en el universo vinario y se olvidó que existen términos para considerar lo mismo pero con vocablos más entendibles aún, más populares. Cuando un vino está elaborado con una sola variedad de uvas no es de corte o de ensamble, o un blend. ¿Se entiende?
El Nuevo Mundo del vino no es un término reciente
Navarro además introduce rápidamente lo que se conoce en el mundo del vino como Nuevo Mundo, concepto mercantil que fue introducido en la promoción de los vinos varietales en principio por Estados Unidos. La idea fue establecer, hace muchos años, ese concepto para combatir con lo mundialmente conocido como el Viejo Mundo del vino, encabezado por Francia, España e Italia.
Paradójicamente, Argentina está relacionado con ambos mundos, porque en verdad mayormente elabora productos para el mundo monovarietales aunque por su añeja historia del vino argentino, desde tiempos de la Colonia, también es aceptado por al Viejo Mundo.
No es un término reciente. Es un término hace muchos años utilizado.
¿Y el Semillón y el Mistela?
Navarro en al menos dos ocasiones considera hablar de Oporto, como un vino licoroso y menciona además variedades más conocidas en el Viejo Continente que en Argentina.
Sin embargo olvidó hablar del famoso vino del ocaso elaborado principalmente en la altura, en el Valle de Uco. Se trata del viejo y querido Semillón del que tanto gozaban nuestros abuelos en durante los atardeceres, solo o acompañado con algún salamín y queso cáscara negra. También con pan, galletas o dulce de batata o de alcayota y nueces.
En ningún momento lo menciona al Semillón, ese que tanto ha sido reconocido en degustaciones de vinos del año y que curiosamente en la última Ucovin no tuvo ningún exponente de la variedad.
Del Mistela también se olvidó y sí se acordó del Oporto. Este último, obvio, oriundo de Portugal, en Argentina no se ha podido nunca elaborar por una cuestión agroclimática. En un momento de su elaboración se debe formar una nata sobre el vino aislando por completo al líquido del aire y es cuando se produce la fermentación. En el país no se puede formar la nata.
Pero tenemos con mucho orgullo el Mistela, un licoroso a base de vino que no es precisamente un vino. Es un producto que tiene como base mosto alcoholizado con alcohol vínico hasta un límite máximo de 18 grados de alcohol en volumen, según lo que establece el Instituto Nacional de Vitinicultura (INV).
A pesar de todo, insisto, es un buen material para informar a los que no saben nada sobre vinos en forma popular.
Navarro afirma en reiteradas ocasiones que el vino es una bebida alcohólica. No está errado desde el punto de vista que esta bebida posee alcohol, producto de la fermentación del azúcar natural presente en las uvas y gracias al trabajo de las levaduras. Pero mete el dedo en la llaga de una vieja discusión debido a que el vino no es una simple bebida alcohólica como muchas otras que no poseen el valor agregado del vino que, por ejemplo, hace bien, porque transforma el colesterol malo en bueno, cuando es tinto, claro.
Además posee un alto valor nutricional que lo hereda cuando tras la etapa del estrujado se forma el mosto, cuyo valor nutricional es importantísimo. En otros años en Mendoza hasta se había comenzado a fabricar un tipo de alfajor con mosto para los chicos de las escuelas que estaban mal alimentados.
Levantando un poco de vuelo, se podría decir que el vino también es un alimento para el alma, ya que destapa las ganas de conversar y reír en una reunión o hasta para elevar el canto gracias a los efectos que produce en el humor de quien consume vino en una reunión. Navarro, si bien en su libro habla de los excesos y el consumo moderado, nunca aconseja que el vino debería beberse siempre en compañía, casi nunca en soledad.
Según el Código Alimentario Argentino, el vino es un alimento.
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Sobre aromas de vinos blancos
Cuando introduce al lector en el mundo de los vinos blancos y al hablar de aromas el hombre cuenta que existen aromas frutales olvidándose en principio que existen aromas florales. Una regla de degustación dice que cuando un vino blanco tiene aromas frutales nunca los puede tener florales. O una cosa o la otra, nunca en combinación. Sí habla de aromas florales cuando se avanza en la lectura en las próximas páginas, cuando analiza puntualmente aromas. Pero no cuando cuenta sobre los caldos blancos.
¿Por qué relacionar siempre al Tetra Brik con vinos baratos o de escasa calidad?
El Tetra Brik, uno de los más importantes inventos del siglo XX para transportar alimentos, nació gracias a Tetra Pak en 1951 por el invento del suecto Ruben Rausing que pensó el revolucionario empaque en 1950 que introducido en el mercado recién en 1963.
El diseño rectangular del Tetra Brik en poco tiempo se convirtió en un éxito de ventas en Suecia y en todo el mundo por su uso eficaz del espacio y los materiales y el aumento de la eficiencia en la distribución y el almacenamiento. En realidad son envases compuestos por varias capas formados por una lámina de cartón, otra de aluminio y otra de plástico. Son ligeros y manejables y fáciles de transportar. Obvio que no llega a la calidad del vidrio pero posee otras ventajas. Estos envases no sólo utilizados, como saben, por la industria vitivinícola mundial, sino también por fabricantes de lácteos, lo cual habla de la excelente calidad de los materiales con los que están hechos.
Si bien Navarro en todo momento intenta de hablar bien del mundo del vino y sus insumos, en un aparte afirma en una de las primeras páginas del libro: “Porque no es lo mismo un vino barato en tetrabrik que uno que tiene producción limitaeda”. Esto no le hace bien ni a la industria ni a los consumidores porque se está estigmatizando el envase. ¿O acaso se puede actualmente comprar leche en las góndolas en envase de vidrio como antaño?
Chile exporta y con mucho éxito vino en esos envases a países escandinavos o a Dinamarca. En un viaje años atrás Gato Negro era uno de los Cabernet más elegido por los jóvenes en esos países y no era vendido en botella, sino en un envase conocido como Bag in Box, que no tiene nada que ver con el Tetra Brik y cuyo exterior es de cartón, cúbico y con una bolsa interior multilámina que garantiza la calidad del producto que nunca llega a estar en contacto con el aire y poner en proceso la tan temida oxidación o avinagramiento.
¿Porqué no utilizar el hermoso idioma español y siempre hablar de blend?
Si bien en reiteradas ocasiones Navarro aclara y refuerza su idea de hablar lo más popular posible y alejarse del escenario glamoroso que muchos consideran con el mundo del vino. Tal sin intención el hombre cae en su propia trampa y habla de vinos blend y nunca de vinos de corte o de ensamble.
Tal vez eso es lo que aprendió a través de su larga experiencia en el universo vinario y se olvidó que existen términos para considerar lo mismo pero con vocablos más entendibles aún, más populares. Cuando un vino está elaborado con una sola variedad de uvas no es de corte o de ensamble, o un blend. ¿Se entiende?
El Nuevo Mundo del vino no es un término reciente
Navarro además introduce rápidamente lo que se conoce en el mundo del vino como Nuevo Mundo, concepto mercantil que fue introducido en la promoción de los vinos varietales en principio por Estados Unidos. La idea fue establecer, hace muchos años, ese concepto para combatir con lo mundialmente conocido como el Viejo Mundo del vino, encabezado por Francia, España e Italia.
Paradójicamente, Argentina está relacionado con ambos mundos, porque en verdad mayormente elabora productos para el mundo monovarietales aunque por su añeja historia del vino argentino, desde tiempos de la Colonia, también es aceptado por al Viejo Mundo.
No es un término reciente. Es un término hace muchos años utilizado.
¿Y el Semillón y el Mistela?
Navarro en al menos dos ocasiones considera hablar de Oporto, como un vino licoroso y menciona además variedades más conocidas en el Viejo Continente que en Argentina.
Sin embargo olvidó hablar del famoso vino del ocaso elaborado principalmente en la altura, en el Valle de Uco. Se trata del viejo y querido Semillón del que tanto gozaban nuestros abuelos en durante los atardeceres, solo o acompañado con algún salamín y queso cáscara negra. También con pan, galletas o dulce de batata o de alcayota y nueces.
En ningún momento lo menciona al Semillón, ese que tanto ha sido reconocido en degustaciones de vinos del año y que curiosamente en la última Ucovin no tuvo ningún exponente de la variedad.
Del Mistela también se olvidó y sí se acordó del Oporto. Este último, obvio, oriundo de Portugal, en Argentina no se ha podido nunca elaborar por una cuestión agroclimática. En un momento de su elaboración se debe formar una nata sobre el vino aislando por completo al líquido del aire y es cuando se produce la fermentación. En el país no se puede formar la nata.
Pero tenemos con mucho orgullo el Mistela, un licoroso a base de vino que no es precisamente un vino. Es un producto que tiene como base mosto alcoholizado con alcohol vínico hasta un límite máximo de 18 grados de alcohol en volumen, según lo que establece el Instituto Nacional de Vitinicultura (INV).
A pesar de todo, insisto, es un buen material para informar a los que no saben nada sobre vinos en forma popular.