Guaymallén: primavera familiar en el Acceso Este, con mate y bizcochuelo y madres sin maridos
Miles de amantes del aire libre se autoconvocaron en Guaymallén cerca de sus hogares, sobre los espacios verdes que bordean ambos lados del Acceso Este, a metros del Shopping y sobre el imponente Predio de la Virgen.
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Es que, cerca de sus casas, los vecinos de la zona salieron con mesitas, sillas, bancos, y los niños a cuesta para disfrutar de un día distinto. Claro, el inicio de la primavera coronada con una agradable tarde de Sol y una suave brisa del Sur, hizo de las delicias de quienes por varias horas olvidaron sus preocupaciones cotidianas: “Aquí estamos, disfrutando de una buena tarde con los seis pesos de Cristina”, ironizó una rubia señora acompañada de amigas alrededor de un mantel regado por trozos de bizcochuelos de varios colores y mate. “Las gaseosas son para los chicos”, aclaró.
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Lejos de las suspicacias y siempre con buen humor, un grupo de unas 20 mujeres, rozagantes por el buen momento de conversaciones animadas que las entretenía, tenía a su alrededor unos 50 chicos que correteaban tras pelotas redondas y de rugby. Algunos adolescentes, a metros de ellas, jugaban al voley y juraban ser felices mientras masticaban chicles de menta y sin extrañar el fernet con coca.
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En la esquina, bajo un pimiento (científicamente llamado aguaribay) un grupo de cinco policías conversaba tranquilamente porque no hacía falta desconfiar de los concurrentes que nunca pusieron en riesgo la calma de la masiva reunión.
“Estamos solas porque nuestros maridos están trabajando”, lanzó finalmente una de las mujeres mientras controlaba el teleobjetivo del fotógrafo Pachy Reynoso, editor de su sección en MDZ.
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Más adelante, antes de llegar al Predio de la Virgen, las bicicletas desfilaban hacia el Oeste y hacia el Este recorriendo los caminos internos de los espacios verdes.
Ya en el Predio, la multitud. Y otra vez la tranquilidad de una tarde soleada en el primer Día de la Primavera de las familias y muy pocos enamorados. Al menos los novios jugaban a la pelota, antes de confesarse cariño eterno por el resto de sus vidas.