Nueva versión histórica: ¿quién mató a Lencinas?
La siguiente es una crónica redactada por Alejandro Cruz, quien junto al profesor de Historia José Luis Giorlando, conduce el programa Historia Activa que emite a diario Radio Nacional Mendoza a partir de las 14.
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En el programa de ayer lunes (30 de julio) y el de hoy (martes 31), tratamos en Historia Activa el asesinato del ex gobernador de Mendoza, Dr. Carlos Washington Lencinas, más el contexto histórico correspondiente.
Al respecto, existe una sola versión, que podríamos llamar "oficial", y es en realidad una leyenda que se ha extendido a través del tiempo y se la da por cierta (no hemos tenido acceso al expediente judicial que la fiscalía abrió en su momento). Lo cierto es que el asesinato de Lencinas no fue un hecho aislado y pasajero, por el contrario fue un hito sangriento que dejó abierto el camino para los gobiernos conservadores de la década del ’30 en Mendoza. La bala que mató al “Gauchito” terminó con la hegemonía radical en la provincia, borró de un plumazo el populismo mendocino y, sumado al golpe de estado de Uriburu un año más tarde, inauguró la década infame, con el apogeo de gobernadores surgidos del partido Demócrata mediante el fraude electoral.
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"Con un atuendo mitad gauchesco, mitad urbano..." |
La versión "oficial" a la que nos referimos, dice que Lencinas que muerto de un balazo en el corazón por un tal José Cáceres, quien encaramado en un árbol de la Plaza San Martín, disparó contra el Gauchito, que se disponía a tomar la palabra desde un balcón del Círculo de Armas de Mendoza, y luego fue baleado por las fuerzas del orden. Sin embargo, no pudo probársele a Cáceres tal imputación, sencillamente porque no pudo declarar: murió el 13 de noviembre de 1929, tres días después del atentado, a causa de las numerosas heridas de bala que recibió en el lugar del hecho, llevándose a la tumba la verdad o casi la verdad del asunto. Existen otras versiones que dicen que efectivamente Cáceres fue el asesino, pero las balas que acallaron su testimonio no provinieron de la policía sino de los matones del partido Demócrata (que entonces no tenía esa denominación), que fueron contratados por los mismos patrones de Cáceres, a fin de silenciarlo.
Hoy, al terminar la emisión de Historia Activa, nos llamó por teléfono a Radio Nacional el Sr. Fernando de Rosas (h), quien manifestó que, por boca de su padre, también de nombre Fernando de Rosas (1911-1980), conocía otra versión del asesinato de Lencinas, ya que su padre estuvo muy cerca de aquél en el palco donde halló la muerte.
La tarde del 10 de noviembre de 1929, su padre, que contaba entonces 18 años de edad, se hallaba muy cerca de Carlos Washington Lencinas en el balcón del Circulo de Armas. Tenía ese lugar de privilegio por ser pariente del ex gobernador (su apellido completo era De Rosas Taboada Lencinas). Cuando promediaba el discurso del antecesor del Gauchito, una cuadra calle abajo (suponemos que se trata de la esquina de calle Necochea con Avda. España), apareció un coche a muy alta velocidad, que se detuvo un instante solo para que sus ocupantes, todos hombres armados, dispararan al aire, para luego emprender la retirada tan velozmente como habían llegado. Esta evidente maniobra de distracción logró su cometido, pues todos los que rodeaban a Lencinas en el balcón, incluso el Gauchito mismo, miraron hacia esa dirección para saber qué sucedía. En esa fracción de segundo, aprovechando el desconcierto, uno de los guardaespaldas de Lencinas, que se hallaba atrás del caudillo mendocino, se adelantó unos pasos hasta tener de frente al caudillo, tras lo cual le descerrajó un balazo a quemarropa, directo al pecho, matándolo en el acto. Tras el hecho, se generalizó la balacera y el pánico, por lo que el asesino pudo escabullirse fácilmente sin ser notado. Nadie lo vió excepto ese chico atónito de 18 años llamado Fernando De Rosas, quien nunca refirió a nadie lo narrado, porque tenía un justificado temor de ser el destinatario de alguna otra bala en el futuro.
Lamentablemente la fuente de esta versión ya no existe, Don Fernando de Rosas falleció en 1980. Pero su hijo nos transmitió conmovido esta historia. De ser así, los ramales de la conspiración para acabar con la vida de Lencinas, son aún mucho más profundos, extensos y tenebrosos de lo que se cree, pues los ideólogos del magnicidio se filtraron en las filas íntimas del Gauchito. Murió a manos de un hombre de su confianza.
Desde ya agradecemos la colaboración de este amigo oyente.
ALEJANDRO CRUZ
HISTORIA ACTIVA
[email protected] – [email protected]


