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Edugenia: una nota para familia, escuela y sociedad

Edugenia es el daño, voluntario o no, que los agentes educativos: familia, escuela, sociedad, infieren o causan a los niños con sus políticas educativas.

Reflexionar sobre la situación de los niños en esta controvertida y paradójica contemporaneidad es “tocar el corazón del mundo”. En efecto, la niñez es la etapa de los afectos, de la ternura, de la necesidad de acogimiento amoroso por parte de los adultos, actitud que significa un preocuparse y ocuparse responsable, comprensivo y cariñoso. La infancia es tiempo de inocencia, de espontaneidad creadora, de descubrimiento y construcción de significados sobre el mundo y la sociedad. Es tiempo de esperanza y sentido de futuro.

En este contexto, la educación actual se encuentra ante una crisis grave de deshumanización y valores. Por una parte, el vertiginoso avance de la tecnología nos sitúa en un engranaje de vértigo y despersonalización por otra, la necesidad de replantearnos el sentido del mundo en que vivimos, para orientarnos hacia un futuro más digno.

En esta nota queremos reflexionar sobre distintos hechos que en la política educativa van dando contenido a lo que llamo EDUGENIA.

Edugenia es el daño, voluntario o no, que los agentes educativos: familia, escuela, sociedad, infieren o causan a los niños con sus políticas educativas.

Daño significa (damnum) perjuicio, peligro, destrucción, acción en detrimento de un bien.
La Edugenia se inscribe en los marcos teóricos de la Pedagogía, la Didáctica y principalmente de la Ética. Surge en experiencias cotidianas y va adquiriendo identidad a partir de la multiplicidad y complejidad de las situaciones y sujetos involucrados.

Queremos llamar la atención sobre un hecho que crece de manera alarmante y perjudica la acción educativa. Desde este breve marco referencial, analizaremos cuáles son los actores y las variables que convergen en la práctica de la Edugenia y para ello, recurriremos a ejemplos que, seguramente, reconocerán como dados con cierta frecuencia en la realidad.

–El niño le pide a su madre (padre): “Mamá ¿vamos a jugar?”.

–La madre responde: “Ahora no, estoy cansada” ,“Tengo que trabajar”

“No tengo ganas”,”¿ Te prendo la tele?” .

En este caso, la Edugenia se produce por la frecuencia de estas respuestas y por la falta de tiempo compartido o de voluntad para crear espacios de comunicación  afectiva/lúdica con los niños. Mientras que la invitación a ver la televisión, es una forma muy común de deslindar responsabilidad y generar un espacio para el “tercer padre”.

–“Papá (mamá) ¿puedo ir a la plaza a jugar con unos chicos?”

–“No, la plaza es peligrosa. Pueden haber patotas. Te robarán la bici”

–“Además, ya es hora de que venga el transporte y te lleve a la escuela”

En esta situación, la Edugenia se produce por el temor del padre, por la inseguridad y por la falta de oportunidades que tienen los niños para tener experiencias de riesgos cotidianos. Françoise Dolto nos dice: “El niño de la sociedad moderna ya no tiene seguridad. Paradoja de nuestra época que asegura contra todo los riesgos: los pequeños y los jóvenes son cada vez más vulnerables por falta de experiencia adquirida día por día”.

– “Mamá, traigo una comunicación de la escuela, todos los padres tienen que hablar con la maestra el viernes”.

– “Ya veremos, tengo que trabajar...”

– “¿Para qué? ¿Te has portado mal? Sabes que estoy ocupada”.

La Edugenia se produce acá por omisión, falta de interés, de comodidad o de sentido de responsabilidad compartida en la educación de los hijos. Lamentablemente, esta es una situación muy frecuente en la relación familia/escuela. El niño necesita sentirse atendido, considerado. Compartir con sus padres y maestros sus experiencias de vida/aprendizaje.

La crisis de la estructura familiar es una grave causa de Edugenia.

Los niños que padecen situaciones familiares criticas, con inestabilidad afectiva o económica, saben de la soledad, abandono, falta de ternura, de creatividad en las estimulaciones lúdicas, de la agresión del lenguaje, de la permisividad frente al televisor, de actos de violencia cotidianos y de la incapacidad para resolver los pequeños/grandes problemas de los niños.

EI intercambio de roles, los tabúes de la sexualidad, el escaso compromiso con la escuela, la delegación de responsabilidad y la falta de ejemplos, son algunas de las variables que hacen del niño un potencial analfabeto emocional.con incapacidad para resolver sus pequeños/grandes problemas.

EI niño aprende jugando, sin embargo, los espacios lúdicos son cada vez más acotados, los juguetes del mercado sustituyen las creaciones infantiles que desarrollan la imaginación y la fantasía. Los adultos pierden la capacidad lúdica y, por lo tanto, la posibilidad de crear espacios de encuentro de juegos con los niños. EI dialogo, la alegría, el placer de compartir un juguete inventado, son actividades que se van perdiendo por la falta de tiempo y los prejuicios o, simplemente, por la indiferencia de los mayores.

Escuela y Edugenia

La escuela es el ámbito de la educación formal, en el cual el niño pasa gran parte de su infancia.
A pesar de las construcciones teóricas, de avanzados currículos, el aula queda en el tiempo y le resulta imposible competir con la cultura de imágenes que generan la televisión, los juegos electrónicos y los videos.

Hay Edugenia de recursos y de medios

Los tiempos políticos no coinciden con los educativos y las reformas se suceden sin solución de continuidad y de evaluación crítica que se proyecte en toma de decisiones pertinentes.

La práctica educativa sigue siendo, de alguna manera, verticalista y formal.

¿Qué aprenden los niños? ¿Cómo se interrelacionan los contenidos curriculares con los conocimientos y significados de su contexto? ¿A partir de qué estructuras puede resignificar su mundo? El planteo es grave.

Leemos en un periódico: “Prueba de calidad. Mendoza (Pionera y ejemplo nacional en aplicación de reformas educativas) por debajo de la media nacional. Cada vez se aprende menos. Los chicos siguen cometiendo los mismos errores. Muchos no son capaces de resolver ecuaciones o de comprender o resumir un texto. Los alumnos de primarias y secundarias de todo el país pasaron otro año sin poder alcanzar los conocimientos mínimos en lengua y matemática”.

Las principales causas de Edugenia escolar son: autoritarismo / permisividad, desigualdad de oportunidades, fracaso escolar, falta de planteo ético de la práctica educativa, impunidad docente, escasa capacitación para resolver los conflictos que emergen en la actualidad, inexistente o insuficiente relación con la familia y el medio, falta de motivación y dependencia en la toma de decisiones, recursos inadecuados, estereotipos en el material didáctico, falta de modelos, escasas lecturas. La cultura de la fotocopia (práctica ilegal cuando se reproducen textos) ha sustituido el trabajo de búsqueda, descubrimiento y creación.

Volvamos a los ejemplos:

– EI alumno pregunta: “Señorita, usted me dijo que mi trabajo es excelente, ¿Por qué me ha puesto un 7 (alcanzó los objetivos...)”?

– “Porque no pongo notas más altas en el primer trimestre".

En esta situación, la Edugenia se produce por la conducta arbitraria de la maestra y la falta de fundamento pedagógico–ético de su práctica. Causa en el niño una sensación de injusticia y de impotencia frente a este hecho.

El tema de los criterios y formas de evaluación, es uno de los factores de edugenia mas frecuente. El acto de evaluar supone un juicio estimativo que tiene que tener el menor margen de error. EI daño que una evaluación injusta puede ocasionar va desde la simple ansiedad a la perdida de la autoestima y a veces al fracaso escolar y a la deserción.

En este ámbito de Edugenia podemos mencionar otras variables no menos graves, como los peligros de la “meritocracia”, que conduce al extremo la valoración del éxito escolar, produciendo una situación de competitividad negativa. En el ejercicio docente también son frecuentes los fenómenos de estereotipia y de halo. Landsheere define la estereotipia como una inmutabilidad más o menos manifiesta en cuanto al concepto que se tiene del alumno.

En consecuencia, el buen alumno, será objeto de juicios evaluativos positivos y el que tenga un concepto negativo, difícilmente podrá remontar la subjetividad de la estereotipia.

En cuanto al efecto de halo, lo describimos como una percepción y predisposición afectiva que el educador tiene sobre ciertos alumnos, esta conducta tiene varias explicaciones, pero ninguna justificación. EI aspecto exterior del alumno, su comportamiento, la profesión o posición social de la familia suelen ser algunas de las causas que provocan esta actitud.

EI docente comete Edugenia cuando:

• Carece de la formación profesional de calidad. No sólo conocimiento, sino criterio y sentido común para su transferencia.

• Confusión pedagógica frente a la multiplicidad de opiniones y a la falta de actitud crítica.

• Rigidez metodológica. “EI culto del Método se debe a la ausencia de pensamiento y el horror al método a la pereza de pensar” (Willman) Desarrolla el coeficiente ponogénico (ponos.fatiga) por monotonía, falta de interés, no genera el clima adecuado en el aula.

• No establece una comunicación plena con los niños. No tiene aprecio, aceptación y confianza en el niño.

• Cuando el ejercicio de su práctica se da en un contexto de pérdida de su autoestima y de la valoración social de su rol.

Dice la sabiduría popular, “Dime con cuál maestro te educas y le diré cuánto aprendes”.

Sociedad y edugenia

El contexto social, con sus paradigmas económicos y culturales, es el responsable de producir la macroedugenia social: la exclusión, el analfabetismo, la desnutrición, la deserción escolar, la repitencia, la desigualdad de oportunidades, son resultado de modelos inoperantes en países latinoamericanos.
La vigencia de modelos educativos que no contemplan la realidad social provoca una gran brecha entre el voluntarismo de los sectores económicos políticos, de los eficientes tecnócratas de turno y el contexto.. Las discusiones se vuelven retóricas frente a las demandas de la creciente pobreza.

El retiro del Estado como sujeto educador deja un hueco que ningún otro sujeto social puede ocupar, al menos en nuestro tiempo. Se rompen los fundamentos de la cultura moderna, es decir la relación entre Estado y ciudadanos, sistema escolar y alumnos, produciéndose un proceso de feudalización cultural, en lugar del nacimiento de una nueva educación. Se retrocede respecto del concepto moderno de igualdad y se coloca al consumidor en el lugar discursivo del alumno”.(Puiggros)

Los bordes (border) son los límites de la propia teoría cuando se torna incapaz de conceptualizar el fracaso de la educación en el mundo actual como de producir nuevas teorías y estrategias pedagógicas
Por otra parte, el consumismo infantil nos ubica en una nueva dialéctica de la oferta y la demanda. La importancia que va adquiriendo desde el punto de vista económico la población infantil, ha llevado al descubrimiento de un nuevo modelo: el niño consumidor, el niño acumulador. El niño, sujeto y objeto del más agresivo marketing de la historia.

La propaganda y Ia publicidad nos inducen a creer que “crecer es consumir "

EI valor del status, de la apariencia, del poder adquisitivo, el impacto de los shopping van homologando un universo infantil, sin distinción de clases sociales, en el que el “tener” y “aparecer” son más valiosos que el “ser”.

La programaciones de los medios de comunicación son el resultado de esta cultura consumista y superficial que se ha instalado en nuestra sociedad. G. Sartori advierte sobre la influencia que la televisión tiene en los teleniños, espectadores pasivos de los metalenguajes que incorporan estructuras cognitivas de propaganda, culto a la mediocridad y violencia. Los teleniños de hoy serán los teletontos de un futuro próximo.

De hecho, hay macroedugenia, cuando la producción televisiva es resultado de la industria cultural de la oferta y la demanda También hay edugenia en la relación hipnótica del menor y la pantalla, la fascinación de la imagen produce un tipo de recepción pasiva y aislante. Si comparamos el tiempo que los niños están diariamente frente al televisor y el contenido de sus mensajes, comprenderemos el daño que causan en los modos de receptar significados y modelos y pautas de conducta que internalizan, situación agravada por la superposición de virtualidades y realidades.

Estas reflexiones nos permiten abrir una ventana, que subyace oculta en la praxis educativa. Nuestra intención está dirigida a develar una zona gris de problemas y conflictos que perduran en los ámbitos educativos. El descubrimiento y tratamiento de los contenidos de esa zona gris, nos permite dar identidad a la Edugenia, para que podamos empezar a pensar y debatir sobre esta práctica que crece en detrimento de la educación Sus efectos se extienden a adolescentes, jóvenes y adultos y se entrelazan con el concepto mismo de educación permanente.

Objetivar, poner en evidencia, las variables de la Edugenia, es una forma de empezar a reparar los daños, de asumirlos críticamente y comenzar a superarlos. Sin embargo, para que esta acción sea relevante, deberá ser reconocida, cuestionada y solucionada por todos los actores involucrados en el proceso educativo, porque en definitiva se trata de una cuestión ética.

No intentemos cubrir con ropajes nuestras falencias o claudicaciones, porque no faltará, como en el cuento, un niño que nos advierta que el rey está desnudo.

Elia Ana Bianchi Zizzias. Educadora.
Eliana C. Zizzias de Rosso. Abogada. Mediadora.