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Mujeres que no desean ser madres
Cada vez más mujeres desean no ser madres. ¿Qué sucede en las mujeres que desean no tener hijos? ¿Por qué hay mujeres que a pesar de los impererativos culturales dicen “no” a este “ser madre”? Laura Alcaraz en su columna Psi.
En relación a la pregunta "¿qué quiere una mujer?" Lacan podría responder de esta manera: Un deseo muy extraño a toda búsqueda del tener. En algún momento de la historia las significaciones culturales marcaban el ser mujer como equivalente de la maternidad, “la búsqueda del tener”, pasaba casi únicamente por ella.
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En la actualidad podemos sostener que ser mujer no equivale a ser madre. Como ser madre no equivale a ser una verdadera mujer. Tener hijos puede no significar ocupar el lugar de madre. Las cosas no siempre son lo que parecen. Devenir mujer no es sinónimo de devenir madre, como tampoco el tener un hijo hace que una mujer se posicione como madre (ni aun mujer). De este modo femeneidad y maternidad no van necesariamente juntos.
¿Cómo se deviene, desde el psicoanálisis, “madre”? Desde niños nos vamos apropiando de los enunciados identificatorios que van diciendo quiénes somos y que deseamos. Pura matriz auditiva. Cuerpo que al encontrarse en el deseo de unos padres, inmersos en una determinada cultura, empieza a estar socializado. Cuerpo culturalmente sexuado: hombres y mujeres son el resultado de una producción histórica y cultural.
La madre y el padre trasmitirán lo que es ser mujer u hombre, características que no corresponden a un cuerpo biológico. Ambas son posiciones frente al deseo. Se deviene hombre o mujer.
El deseo de ser madre o de no serlo está profundamente constituido, fundado en el inconciente, atravesado por el deseo del Otro, además de formar parte de un imaginario social. Las modalidades y mecanismos acerca de cómo buscamos cumplir el deseo inconciente son marcados y mediatizados por la fuerza del vinculo edípico y por la cultura.
Nuestro deseo es estructural, parte constitutiva de nuestra psique, formado en el interior de la relación edípica con los padres, que fueron portavoces, inmersos en una cultura que dictamino su devenir.
Lacan planteo que el padre al ejercer su función de corte y separación de la madre, nos está dando el don de separarnos y convertirnos en sujetos deseantes, y asi ubicarnos entre otras cosas, en la diferencia, y en el ingreso a la cultura.
Existen varias posibilidades diferentes sobre el devenir mujer, Si el lado amoroso del padre gira en torno a otros símbolos, que el coloca como fálicos (valiosos), es probable que la hija se identifique con aquellos. Encontrará otras formas de obtener el falo y no necesariamente con un hijo. La niña accederá a un ideal que conlleve los emblemas que el padre ha dado, traducidos en dones tales como: su inteligencia, su capacidad artística, intelectual o de cualquier otra índole. Ella podrá entonces sentir que puede tener el falo y ser un sujeto deseante, como lo haría cualquier otra mujer que fuera madre.
Es en la búsqueda del deseo que la maternidad u otros emblemas pueden inscribirse. Hoy hay otras opciones, ahora las mujeres pueden o no ser madres.
Así, la mujer frente a su deseo, seguirá preguntándose qué es ser mujer.
Lic. Laura Alcaraz
Psicóloga (UBA)
lic.lauraalcaraz@aabramendoza.com.ar
www.aabramendoza.com.ar
Nuestro deseo es estructural, parte constitutiva de nuestra psique, formado en el interior de la relación edípica con los padres, que fueron portavoces, inmersos en una cultura que dictamino su devenir.
Lacan planteo que el padre al ejercer su función de corte y separación de la madre, nos está dando el don de separarnos y convertirnos en sujetos deseantes, y asi ubicarnos entre otras cosas, en la diferencia, y en el ingreso a la cultura.
Existen varias posibilidades diferentes sobre el devenir mujer, Si el lado amoroso del padre gira en torno a otros símbolos, que el coloca como fálicos (valiosos), es probable que la hija se identifique con aquellos. Encontrará otras formas de obtener el falo y no necesariamente con un hijo. La niña accederá a un ideal que conlleve los emblemas que el padre ha dado, traducidos en dones tales como: su inteligencia, su capacidad artística, intelectual o de cualquier otra índole. Ella podrá entonces sentir que puede tener el falo y ser un sujeto deseante, como lo haría cualquier otra mujer que fuera madre.
Es en la búsqueda del deseo que la maternidad u otros emblemas pueden inscribirse. Hoy hay otras opciones, ahora las mujeres pueden o no ser madres.
Así, la mujer frente a su deseo, seguirá preguntándose qué es ser mujer.
Lic. Laura Alcaraz
Psicóloga (UBA)
lic.lauraalcaraz@aabramendoza.com.ar
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