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Almas farsantes, almas gemelas

Partidos en dos, buscándonos mientras dejamos correr la vida. Involuntaria necesidad de completarse que tiene su explicación y su peligro.

Me contaron (¿será cierto?) que cada uno de nosotros tiene tres encuentros posibles con su alma gemela. Tres oportunidades únicas en toda una vida… (algo cruel para quienes ya gastamos 2 y vamos por la mitad.)

Leí por ahí que en los inicios de la humanidad todos fuimos dos en un mismo cuerpo y que fue Zeus el que nos separó dejando un vacío enorme que intentamos llenar buscando ese otro que nos falta.

Me aseguran que cuando se encuentra a ese otro se lo reconoce enseguida. Es una indescriptible sensación de familiaridad, de pensamientos cruzados y de un mismo dolor que los atraviesa con la misma intensidad. Dicen que hasta se adivinan mutuamente y que pueden sentirse aún en la distancia. Y que, una vez que se encuentran, se les hace antinatural vivir separados.

Quedándome la (supuestamente) última carta por jugar me lanzo a buscar aquello tan intenso que me estoy perdiendo.

Me intriga saber entonces dónde andará mi alma gemela. Si estará mezclada por el aire con los barriletes cósmicos o alguien tendrá la que a mí me corresponde. ¿Sería alguien capaz de robarse el alma gemela de otro? Bueno sí, una mujer. Claro.

Pero quisiera saber por dónde andará ese espíritu que se completa perfectamente con el mío. ¿Se habrá traspapelado entre poemas de amor de otros? ¿Se habrá confundido en un amor platónico? ¿Se habrá cansado de esperarme?

Y si es sólo un alma… ¿acaso la conoceré recién en el más allá?

Me pregunto también cuánto es el tiempo correcto para esperarla. ¿Estará bien hasta un minuto antes de morir? ¿Qué tendré que decir si la encuentro? ¿Se sentirá algo especial cuando aparezca?

¿Y si la conozco y no me gusta? ¿Y si la asusto con tanto parecido? ¿Tendrá mi edad, habrá nacido ya? ¿Vale si es “cronológicamente incompatible”?

El punto es: si no existe, ¿será posible inventarla?  Inventarla y no conocerla nunca… Una perfecta confusión entre gemela y creación a mi gusto. Me gusta ese punto.

¿Y si es un alma farsante que se hace la gemela y sabe cómo engañarme? Quizás use aquel viejo artilugio de seducción basado en las coincidencias.

Pienso en las almas farsantes… Aquellas almas que buscan parecerse a otras, sin vergüenza de ser descubiertas en el intento. Así entonces, citarán frases de Shakespeare, poemas de Borges y canciones de Elis Regina. Nos harán mirar la vida desde la ventanilla de un tren para luego despedirnos y arrojarse desde el último vagón cual vagabundo al que lo esperan para que cuente la historia de su botín.

Farsante viene de farsa y toda farsa es teatro, novela, mentira y espectáculo. Por lo que no sería ilógico también hablar del encanto que produce esa mentira, como un circo en dónde a pesar de sabernos los trucos quedamos fascinados para siempre.

Pero siento que no hago preguntas correctas, siento que hago preguntas gemelas. Que no le estoy preguntando a la verdadera respuesta... que le pregunto a las respuestas gemelas.

Me contaron (¿será cierto?) 

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