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Máximo Arias: un tremendo desacatado que sigue alterando la paz social

Fue uno de los fotógrafos más importantes de la historia de Mendoza y un hombre fundamental para nuestra cultura. A más de dos años de haberse ido, sigue por acá, molestando, como corresponde. Ahora, resulta que “l’ autoridá” quiere meterlo preso. Aquí, la evidencia del paso a la clandestinidad de un alterador de verdad y nuestra promesa de resistencia contra la autoridad policial.
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Máximo Arias fue muchas cosas, pero, básicamente, fue un hombre imprescindible. Y como nadie tuvo la obligación de haber conocido al Viejo, digamos, que –entre varios asuntos– se trató de un maestro de la fotografía, que marcó un antes y un después en la historia de la imaginería social de Mendoza (una imaginería social que, luego de siglos de historia, aún no ha sido puesta en valor).

Se fue rápido, en un clic, un 12 de abril de 2010, pero sus amigos lo siguen viendo. Lo siguen viendo de verdad: lo siguen viendo como se mira el mundo pasar por delante de uno. Lo siguen viendo, porque eso pasa cuando, como Máximo, enseñás a mirar: después, la mirada anda por ahí y descubre cosas que antes no sabía que estaban.

Máximo enseñó a mirar a los suyos. Y ahora los suyos lo ven: ha pasado silbando en ciertas ceremonias de la Tierra y hasta ha aparecido en fotos y en el reflejo de los vidrios. Y hay quienes lo han visto algunas mañanas con su blanco pelo recogido y sombrero echado para atrás, en un puesto lavallino o en la esquina de Garibaldi y San Martín.

Ahora, el Viejo ha vuelto a hacerlo.

Construyendo una escuela en el desierto lavallino.

Quién sabe lo que habrá hecho, pero lo cierto es que, hace unos días, Máximo Arias recibió una citación judicial, so pena de ser puesto en cana si no asiste. Como lo conocemos, sabemos que no asistirá. Y lo apoyaremos en su decidido paso a la clandestinidad. Si lo hizo Juan Bautista Bairoleto, lo hará también nuestro hermano en armas, Máximo Arias.

Por eso, a modo de desafío contra todo poder institucional establecido, digamos que nos notificamos de:

- Que, con fecha del 27 de junio de 2012, el señor Máximo Arias ha recibido una cédula de citación judicial, por parte de la Policía del Ministerio de Seguridad de la Provincia de Mendoza.

- Que, ante tal citación, respondemos: el Viejo no se entregará ni cagando.

Sabemos muy bien que lo buscan porque –a través de sus imágenes– nos mostró cómo somos y eso es imperdonable. El Viejo será, de ahora en más, fugitivo de la ley.

El artista jamás se entregará con vida. Nosotros, sus amigos, seremos sus cómplices, sus secuaces, sus talibanes, sus fanáticos.

Tenemos las armas cargadas y la sonrisa y la esperanza de tan grandes no nos caben en la cara. Estamos dispuestos a disparar a matar y cuando se acaben las balas, desnudaremos nuestros filos contra el crepúsculo y saldremos al degüello en nombre del Maestro.

Si tienen cojones, policías, vengan por nosotros.



Ulises Naranjo.

 

Apéndice necesario: algunas fotos de Máximo Arias