La histeria no es solo cosa de mujeres
Freud dirá la histeria sufre de reminiscencias y deja al cuerpo a cargo de la tarea de negociar el conflicto. Conflicto surgido de una pregunta: ¿Qué quiere de mí? El síntoma o el conjunto de ellos, es un mensaje que reemplaza a la palabra.
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Para poner al cuerpo en su lugar, desvinculándolo de ese mensaje equivoco y disfuncional, habrá que descifrarlo, en un espacio analítico.
La histeria no quiere lo que demanda y en eso se confunde siempre el otro, que trata de contentarla, de darle lo que supuestamente pide o de hacerla callar. La histérica solo quiere desear.
La primera reacción de los testigos de esa falta puede ser intentar llenarla dando una respuesta que intente calmarla y justamente lo que busca es la falta, la incompletud.
La histeria busca siempre un amo, alguien que porte un saber, para derrocarlo después y denunciar su impotencia. La gran maniobra histérica es apelar a alguien que sabe y hacerle creer que lleva las riendas para hacerle fracasar. Hacerle creer al otro que maneja el deseo que ella o el mismo desconocen.
La posición histérica demostrará que nuestro saber, por muy interesante que sea, no alcanza para dar cuenta de lo que verdadera y subjetivamente está en juego.
Un sujeto en posición histérica viene a decir: “Solo te deseo mientras signifiques una ganancia, y a condición de que prestes tu cuerpo para la experimentación tecnológica, y a condición, también de que trabajes como un hombre esclavo y sin otro ser que el de tu capacitación evaluada numéricamente. Si no lo has terminado de entender, te aseguro que es así como deberás recorrer un largo camino.” (Juan Carlos Indart)
“No hay sentido común en el histérico” Dirá Lacan “aquello donde juega para ellos o para ellas la identificación...".
Patologías de hoy y de siempre la histeria es aquella más propicia a realizar una llamada a saber del Otro, a dirigirle su pregunta y colocarle en el lugar del Amo. Pero la pregunta no es cualquiera, pues se refiere a la causa última del deseo, por tanto seríamos muy ingenuos si en algún momento pensáramos que disponemos de la respuesta.
Lic. Laura Alcaraz
Psicóloga (UBA)
lic.lauraalcaraz@aabramendoza.com.ar
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