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Razones para no enamorarme

Mara prefiere el no. Razones necesarias para mujeres precavidas. Se ofrece lista para casos recurrentes. (Si suena cursi, culpen al amor).

Entiendo que el estado de enamoramiento iguala al de la locura y que es lo más parecido a la felicidad absoluta. He leído también que se debe a un comportamiento evolutivo del ser humano para conservar la especie. Enamorarse es necesario para procrear y procrear es necesario para preservarnos. Hasta ahí, en lo que a teorías se refiere, entiendo todo. Pero yéndome un poco a la práctica estoy en condiciones de sostener que enamorarse es insano, improductivo y autodestructivo.

El cuerpo corre grandes riesgos de sufrir hipertensión, ansiedad, anorexia u obesidad y por supuesto alguna cardiopatía severa. Cuerpo y alma pueden hacerse añicos después del amor. Y aunque la ciencia afirme que el enamoramiento dura sólo unos meses, mi experiencia ha alterado esta medida a años. (Yo debo ser la única persona en el mundo que puede mantenerse enamorada  toda la vida).

El amor me esclavizó a la aprobación del otro, a desconocerme, y a sentir el vértigo de quedar vacía. Así que no, prefiero no enamorarme y puedo justificarlo con varias razones.

Porque ya pasé las infidelidades, las dudas, las ilusiones, los proyectos, la vida soñada, y el amor no me salvó (ok, es injusto atribuirle al pobre amor tanto poder y tanta responsabilidad.)

Porque he intentado el amor con egoístas, narcisos, traumados, superficiales, sexópatas e impersonales y así todo nunca fui yo la que bajó los brazos. Sí, soy casi imposible de desanimar.
Porque me involucro a niveles absurdos, soy una especialista en compromiso eterno y, lamentablemente,  he confirmado que no logro el mismo efecto en el otro.

Porque prefiero la anestesia de no sentir al dolor de resentir eternamente.

Porque sospecho que siempre soy yo la que quiero más.

Porque aunque insistan en que debo despreocuparme y apostar al amor que viene después del enamoramiento, sé que voy a arruinarlo mucho antes. (Lo llamaré más de la cuenta, le escribiré poemas e indefectiblemente le cocinaré.) ¡Sí, por Dios! ¡Yo me conozco!
Porque temo ser del tipo vulnerable que se conmueve con un simple piropo.

Porque cargo con uno de los defectos que más odio: me es imposible disimular y eso sería estratégicamente pésimo.

Porque despojada de todo esto, sin ningún sentimiento profundo dando vueltas pienso que voy a preservarme. Sobrellevaré lo simple, lo cotidiano, como si fueran cosas realmente importantes. Transcurrirá mi vida sin sobresaltos y mi cuerpo y mi alma se mantendrán en perfecto equilibrio.

Lo único que me detiene es que a este impertinente amor no puedo manejarlo…