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El Corredor del Oeste: aprender a mirar, concientizar y actuar

Foto: Nacho Gaffuri/ Mdz
Foto: Nacho Gaffuri/ Mdz

El viento Zonda nos deja una sensación de aire suspendido, de inquietud  ante su peligroso paso por nuestra provincia. El polvo, ese malestar de anuncios en espera.

Las clases se suspenden  ante los pronósticos desfavorables.

Decidimos salir a observar el paisaje urbano, ahora gris, y lo hacemos conduciendo por el Corredor del Oeste desde Godoy Cruz hacia el Parque.

Todas las imágenes pasan vertiginosas ente nuestra mirada, dejándonos mensajes  diferentes pero que apelan a nuestra conciencia.

Muy cerca del Corredor  está emplazado el Aereo Club Mendoza La Puntilla, con frecuencia despegan y sobrevuelan a cortas distancias sobre barrios muy populosos : Palmares, Huerto, la Puntilla, Flor de Cuyo , algunos asentamientos, que han ido invadiendo el piedemonte. El  Aéreo Club  fue fundado hace muchos años, 1.958, quizás antes de que ese espacio se transformara en estos barrios y se convirtiera en un espacio no apto para su emplazamiento.  Es conveniente  que se apliquen correctamente  políticas de planificación urbana,  para evitar posibles tragedias.  El peligro está latente.

Las paredes alambradas del Barrio Palmares, nos parecen los límites de cárceles. . Dicen que a los vecinos que tienen casas lindantes a estas murallas, a veces, desde el corredor. les arrojan piedras a las ventanas.

Unos metros más, el panorama cambia, mostrándonos la  cruda realidad de la pobreza.

Observamos una montaña de basuras, en las que juegan unos niños , habitantes de ese barrio o asentamiento marginal.  Niños que recogen basura, niños con volantines de inocencia que parecen no darse cuenta de los peligros que los asechan. 

  En nuestro recorrido, debemos detenernos por un accidente de tránsito, hecho, que se vuelve a producir en más de una ocasión, en un mismo día.   Esta situación se debe, no sólo  a la imprudencia de los conductores, sino también , al deficiente diseño del corredor, sin banquinas, donde poder detenerse por algún desperfecto o urgencia,. El peligro se acentúa con hechos de violencia por los constantes ataques con piedras que sufren a diario los usuarios de dicho acceso.  Heridos, muertes ya forman parte del historial del Corredor.

A nuestra izquierda,  existen unos edificios de departamentos que deben ser el paraíso de las palomas urbanas , llaman la atención ver  tantas posadas en techos y tanques de agua . ¡Ah, las palomas! Menudo problema de gobiernos, ambientalistas, salud, sociedades protectoras de animales y otras entidades afines. A propósito de las enfermedades que pueden producir las palomas, recomendamos leer este sitio: http://www.fumigacionesbw.com/plagas_palomas.html

Al detenernos ante los semáforos de la intersección  de la calle Alpatacal cruzan tres carretelas , tiradas por animales flacos, conducidos por niños, adolescentes , que enfilan hacia la ciudad a recoger los sobrantes de almacenes u otros negocios. El peligro al que se exponen es notable, dado el caos de tránsito que padecemos en la ciudad. La pobreza, la marginación  produce estas formas indignas de ocupación, trabajo infantil, de maltrato a animales.

Mirando hacia la izquierda, vemos las casas de la Colonia Hogar, no hay parques, solo perduran con sus techos de membranas… Si los ambientes favorables son facilitadores de comportamientos positivos, este no es el caso para niños y adolescentes que allí conviven.

¡Cuántos años en las mismas condiciones!

Demasiada tristeza acumulada.

Ya en la ciudad, decidimos caminar , el Zonda, aunque suave en estos sitios, se ha encargado de las hojas de los plátanos , que cubren ya nuestra famosas acequias mendocinas... ahora , junto con las hojas cantidades de botellas, vasos,, basuras de todas clases que la gente sin conciencia , ni educación arrojan displicentes a las mismas.

¿Qué fue de las aguas cristalinas que corrían cantarinas por nuestras acequias?

Las acequias de mi ciudad cantan
Cuando del agua cristalina
Besa las raíces de los árboles.
Las acequias de mi ciudad lloran
Cuando la basura impide el paso del agua.

A pesar del viento, hay niños en la calle vendiendo agujas, hilos, o simplemente pidiendo, Las clases en la escuela de la calle no se suspenden por el Zonda.  Niños que nos confrontan con la realidad de nuestra sociedad y nos  interpelan como un síntoma de las dificultades que padecemos y creamos como ciudadanos.

Termina nuestra mirada por hoy, pero quedan las dolientes imágenes que nos muestran estas diferentes formas de violencias cotidianas.

Elia Ana Bianchi Zizzias. Educadora.
Eliana Zizzias de Rosso. Abogada mediadora.