Presenta:

Violencia doméstica que afecta a los varones

Una nueva columna de Elia Bianchi de Zizzias y Elena Zizzias de Rosso sobre violencia doméstica. Los hombres también son golpeados.
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“No sé si habrá algo después de esta travesía del desierto, pero hay una condición esencial: el respeto del otro. En ello se contiene todo, porque impide hacer daño” . José Saramago, 1998.

Cuando Pedro entró a mi despacho, con la mirada baja y perdida, el cuerpo encorvado y su cara surcada de dolor y vergüenza, sentí que debía prepararme para escucharlo, comprenderlo y ayudarlo. 

“Mi mujer me ha amenazado con no dejarme ver a mis niños si me voy de   casa. Y no sé qué hacer. Mis hijos son mi vida y sé que ningún tribunal me daría la tenencia de los mismos ya que siempre se los da a la madre…”.

A medida que transcurría su relato, percibí que detrás del mismo existía otra historia oculta, mucho más grave que el hecho de la voluntad de separarse. Sus ojos manifestaban tristeza, pero también vergüenza, su voz resquebrajada expresaba dolor y humillación Era víctima de maltrato físico y psicológico por parte de su mujer.

Pedro es uno   de los tantos hombres que rompiendo con sus prejuicios     se animó a hablar y a pedir ayuda  por ser víctima  de violencia familiar.

“No te creo”, “Algo le habrás hecho”, “ ¿Qué le hiciste?” , “Seguro que se defendía”…”.No te quejes no seas maricón” , “Los hombres se la bancan”, “¡Qué pollerudo!” etc., etc…Son algunas de las tantas frases   que  escuchan de sus amigos, familiares  e instituciones públicas, especialmente, comisarías. Estas situaciones los mueven a un comportamiento de dolor silencioso, a la soledad y pérdida de la autoestima.

Debido a estas circunstancias “deshonrosas”,   los varones  se sienten reticentes a hacer pública su situación.

Pues bien, no son las leyes la que los discriminan o no los protegen,, ya que para la propia Constitución Nacional todos las personas son iguales ante la ley. La   LEY NACIONAL 24.417 PROTECCIÓN CONTRA LA VIOLENCIA FAMILIAR en su Art. 1º  dice: Toda persona que sufriese lesiones o maltrato físico o psíquico por parte de alguno de los integrantes del grupo familiar podrá denunciar estos hechos en forma verbal o escrita ante el juez con competencia en asuntos de familia y solicitar medidas cautelares conexas.. A los efectos de esta Ley se entiende por grupo familiar el originado en el matrimonio o en las uniones de hecho”, sino las propias instituciones y la sociedad con su cultura “Patriarcal y machista”.

Hay que romper con estos rígidos estereotipos de masculinidad , que llevan tanto a la victima a sumirse en su propia tragedia en soledad para no mostrar  a los demás su debilidad como “macho”; como a la sociedad   a tomar una  postura de descreimiento, burla o minimización de estos hechos.

El alcance de esta problemática se torna difícil de evaluar, aunque diversas investigaciones indican que dentro de los distintos actos de violencia perpetrados contra éstos se pueden categorizar de la siguiente manera: violencia psicológica  , violencia verbal y violencia física. Sin embargo, el detonante que impulsa a los hombres    a consultar o pedir orientación, no es precisamente la violencia física a emocional directa a su persona, que siempre en sus relatos aparece como algo secundario,  sino  los chantajes y amenazas que la mujer le realiza utilizado como instrumento a  los propios hijos : “No los vas a ver nunca más.”, “ Me voy lejos  y no vas a saber de nosotros.”,” Te voy a denunciar por violencia  hacia  mi y con los niños”. “Voy a decir que has abusado de ellos”. “Te vas y los mato y después me mato”,   etc.   

Paradójicamente, estas mismas razones son las que hacen que el hombre decida no actuar por temor a perder a sus hijos o dejarlos en manos de una persona violenta. El varón  víctima de violencia familiar, descree de las leyes y de la justicia y siente que nunca van a fallar a su favor. Por eso,  calla ,  sufre  y se consume en su propio aislamiento.

La violencia no tiene sexo, ni edad, ni estatus social. Es  un acto nefasto y repudiable sea quien sea quien la practique  o quien la padece.   Su dinámica   es cíclica y repetitiva. El agresor, después de la descarga violenta, entra a una fase de arrepentimiento y reconciliación en la que pide perdón y promete que la conducta no se va a repetir. Sin embargo, este ciclo nunca se detiene ya que se basa en relaciones enfermas. 

Este grave problema, debe ser tratado como un proceso complejo, en el que las partes involucradas no son solo    los actores principales  , victima y   victimario, sino que también afecta  y tiene consecuencias gravísimas para los hijos , en el entorno  familiar y  en la misma comunidad.

La sociedad y el Estado deben hacer frente a este flagelo que avanza cada día más. La violencia familiar, debe encontrar canales de prevención, acción y contención adecuados,. Las leyes solas no bastan, sino van acompañadas de un  sostén institucional que las aplique correctamente y un sistema interdisciplinario que haga una apoyatura y seguimiento adecuado al grupo familiar.

No miremos a los costados, no permitamos que la violencia se trasforme en un hecho cotidiano con el que nos acostumbramos a convivir. No nos horroricemos solo cuando a través de las noticias nos enteramos que un hombre murió  quemado por la pareja o un novio fue apuñalado por su novia, o un anciano fue muerto por su pareja  , es decir, cuando las consecuencias son irreversibles.

Ayudemos a nuestros familiares, amigos, compañeros de trabajo , alumnos, vecinos y a cualquier persona que sea víctima de violencia. Hay que escucharlos  con empatía, no minimizar las situaciones , ni burlarse o descreer de lo que dicen. Es necesario acompañarlos para buscar ayuda, orientación ya que, en la mayoría de los casos, solos no pueden, no tienen la fuerza emocional para enfrentar lo que viene. Deben sentirse protegidos por su entorno. Exijamos respuestas a las instituciones e intervenciones oportunas  cuando se denuncia  casos de violencia en la que las victimas no actúen ya que no lo hacen por miedo, por vergüenza y muchas veces por descreimiento en las leyes y en la justica.

Informemos y eduquemos sobre la violencia, como surge , su dinámica, cómo actuar, a quien recurrir, cuáles  son  leyes nos amparan y crear conciencia de que nadie y bajo ninguna circunstancia, tiene el derecho a atentar contra la dignidad de la persona.

No seamos como el avestruz que esconde la cabeza , el silencio o el ocultamiento también son cómplices de la violencia.

Eliana Zizzias de Rosso. Abogada Mediadora.
Elia Ana Bianchi Zizzias. Educadora.