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Identifican a la víctima del caníbal de Miami: es un linyera

El hombre que fue atacado por el caníbal es conocido porque vive en las calles, se llama Ronald Poppo, tiene 65 años y su estado de salud aún es crítico tras haber perdido sus ojos y nariz en el brutal ataque.

Ronald Poppo, de 65 años, vivía con otros desamparados debajo del puente y solía escuchar música en un radio portátil en la acera junto a la transitada vía. Allí bebía alcohol frecuentemente aunque no molestaba a los peatones. Desde hacía décadas era un desamparado, según publica hoy el diarioEl Nuevo Herald de Miami.

Según fuentes policiales, Poppo no conocía a su agresor, Rudy Eugene, quien cruzaba el puente a pie horas después de que su Chevy Caprice del 1995 con banderas haitianas fue remolcado en South Beach. El sábado por la madrugada, Eugene, de 31 años, había peleado con su novia en el apartamento que compartían en Miami Gardens. Parecía enloquecido cuando abandonó la vivienda para ir a Miami Beach, donde tradicionalmente se celebran tres días de fiesta en el fin de semana de Memorial Day.

Todavía no se ha precisado si Eugene estaba drogado cuando comenzó a desnudarse mientras caminaba por el puente. Varios choferes informaron que habían visto a un hombre lanzar su ropa hacia la vía.

Al otro extremo del puente, Eugene se encontró con Poppo, quien estaba en su lugar de siempre, junto al edificio de The Miami Herald. Faltaban cuatro minutos para las 2 p.m., según el video de una cámara de seguridad que captó parte del grotesco ataque. Unas palmeras bloquean parte de la escena.

Eugene se arrodilló sobre la cabeza de Poppo. Le golpeó con los puños y le quitó los pantalones. Después comenzó a devorarle el rostro.

Por casi 18 minutos, Eugene desencadenó su furia mientras decenas de vehículos salían del MacArthur hacia la calle 13 del noreste. Ningún chofer se detuvo, quizás porque la pared que separa la acera y las sendas del puente mide dos pies y medio y bloqueaba la escena. Al menos cuatro ciclistas pasaron junto a los hombres. Finalmente, alguien llamó a la policía.

A las 2:13 p.m., el agente José Rivera llegó al lugar y le ordenó a gritos a Eugene que detuviera la carnicería. Eugene continuó devorando el rostro de Poppo y Rivera le hizo al menos cinco disparos. Eugene cayó muerto sobre la acera, junto a su agonizante víctima.

Varios veteranos del Departamento de Policía de Miami comentaron que jamás habían visto un caso tan horripilante, aunque la Ciudad Mágica ha tenido una gran dosis de insólitos delitos. En marzo de 1985, por ejemplo, un hombre caminaba desnudo por un barrio del suroeste de la ciudad con la cabeza de su novia en la mano. Cuando llegó un policía, el hombre le lanzó la cabeza. Aterrorizado, el joven agente le lanzó la cabeza de vuelta al homicida.

El martes por la tarde, Poppo permanecía en condición crítica en el Hospital Jackson Memorial. No puede hablar ni contar lo ocurrido, según fuentes policiales.

Cristian Alvarez, un guardia de seguridad de The Miami Herald que llegó al lugar cuando escuchó los disparos, relató que la cara de Poppo “estaba desbaratada”.

“Luego la víctima se sentó”, recordó. “Empezó a echar sangre por todos lados. El oficial le dijo que se acostara, que se acostara”.