El acoso escolar o bullyng es una forma característica y extrema de violencia escolar
El acoso escolar o bullyng es una forma característica y extrema de violencia escolar.
José Sanmartín, "Violencia y acoso escolar"
Cierto día, mi hijo, llegó de la escuela muy triste. Preocupada por su actitud le pregunté qué le pasaba. Me respondió; “Nada , estoy cansado”. Pensé que estaba enfermo, este comportamiento no era habitual en él, así que insistí para que me contara qué le sucedía. Su problema estaba en la escuela, su tristeza se debía a que un grupo de compañeritos estaban molestando y burlándose de otros niños. Y que, además, una compañera, a quien él consideraba su amiga, hacía una “juntada” en su casa, pero solo invitaba a los más “fachas”, más divertidos, a los más vivos y no a la gorda , ni al diferente, ni al “ñoño”, ni a la rara. Esta situación le producía sentimientos de tristeza, bronca, desilusión. No comprendía por qué la burla diaria, los malos tratos, el hostigamiento, la discriminación entre sus compañeros de aula.
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Indignada y preocupada con su relato, pensé que era un aviso, una alarma en el grupo y decidí actuar. Primero, llamé a las madres de los “excluidos”. Algunas sabían de la situación, otras no se habían enterado y otras no habían tenido tiempo de hablar con sus hijos . Luego, hablé con las madres de los “Incluidos”, algunas se solidarizaron con el tema y otras me contestaron que ellas no se metían porque “eran cosas de niños”.
Como tengo buena relación con la maestra y directivos de la escuela, les trasmití mi inquietud por estos hechos agresivos y discriminatorios. La maestra algo sospechaba, pero a pesar de sus retos, como estaba tan ocupada con sus obligaciones : cambios curriculares, reuniones, jornadas , había prorrogado este tema para más adelante.
Por último, decidí hablar con la mamá de la niña. En mi imaginario pensé, que siendo personas adultas y ella una profesional , iba a comprender mi preocupación e iba a hablar con su hija sobre el tema. He aquí mi asombro cuando me contestó que su hija tenía todo el derecho del mundo de invitar a los que ella quería y que el problema lo tenían los padres de los excluidos a quienes deberían llevar al psicólogo para que aprendan a soportar los avatares de la vida.
Entonces advertí que el problema no es sólo de los niños, sino también de los adultos.
Cuando leo en los diarios o veo en los noticieros que las escuelas son noticias, no por sus logros, sino por la violencia que en ellas se producen. Que los casos de acoso escolar o “bullyng” son planteados como hechos aislados y que nadie se hace efectivamente responsable de ellos: los padres culpan a la escuela, la escuela a la educación familiar y ambos, al Estado por no actuar con políticas educativas que le permitan afrontar estos casos con capacitación y recursos. ¿ Es tan difícil darse cuenta que el bullyng es el resultado de algo más complejo y profundo que encuentra en las aulas su escenario principal , pero que también, se gesta tanto fuera como dentro de ellas?
Lamentablemente, la burla, el acoso, la agresión verbal, la discriminación, la trivialización de la violencia, son hechos que vemos a diario en los medios, en los hogares, en la política, en la misma escuela.
¿La idealización de héroes o heroínas virtuales, de los mediáticos , de las diosas de la tele, de los vividores , de los corruptos no es moneda corriente en estos días?
¿Estamos sumidos en el todo vale, en la libertad sin limites, en el silencio, la incomunicación, en el autoritarismo, la impunidad?
¿Entonces, por qué nos asombramos o asustamos si los niños actúan conforme con lo que aprenden o vivencian a diario?
Es necesario, tener conciencia de que estos hechos de acoso escolar son mucho más graves y complejos que “simples cosas de niños”, porque el mismo afecta:
1. A la victima : son tan profundos los daños que la burla, el acoso, el aislamiento ,las habladurías sistemáticas causan en el niño , que si esas heridas no se curan a tiempo traerán trastornos de salud y personalidad por el resto de sus vidas, si es que no acaban antes con la misma o con la vida de quien se las produce.
2. Al bully o victimario: no es solo un chico malo o agresivo a quien se debe suspender y castigar, sino un niño que esconde una necesidad de protagonismo, de visibilidad. Estos chicos son , generalmente, víctimas de violencia, de abandono, de soledad , de imperativos de estereotipos de “ganador macho”. Si no se los cuida y trata adecuadamente, de adultos sus conductas seguirán siendo violentas, desprejuicias en su accionar y se regirán por el todo vale.
3. Al resto de los compañeros: están aquellos que disfrutan y se identifican con el bully, que lo hacen su líder, que lo ayudan en las persecuciones , en los acoso, que le dan el público y escenario que necesitan para retroalimentar sus egos y hacerse cada vez màs poderosos. Y están los otros, los que sufren con la situación , pero que por miedo a transformarse ellos en las próximas víctimas prefieren no actuar, no denunciar o no apoyar a la víctima, transformándose en testigos pasivos frente a cualquier situación de violencia.
4. A los padres: generalmente, no saben cómo actuar o ayudar a sus hijos. Frente a la angustia de la situación es normal que tomen decisiones que no aportan nada a sus hijos como sobreproteger a la víctima, cambiarlo de escuela, etc. o castigar al bully.
O aquellos que acompañan o estimulan al agresor porque está bien que su hijo sea un “líder” y no un dominado. De esta forma, se convierten en cómplices de ese círculo de violencia.
5. A los docentes : en la mayoría de los casos no saben cómo afrontar estas situaciónes. No tienen ni las herramientas de conocimiento , ni legales, ni el apoyo institucional para poder dar respuestas pertinentes. Tienen temor, no solo de los alumnos, sino también, de la reacción de los padres.
En consecuencia, el bullyng debe ser tratado en forma compleja e interdisciplinaria. Con la participación responsable de todas sus partes. Padres y escuelas deben informarse y capacitarse en el abordaje eficiente de los conflictos. Deben sentir que están en una misma vereda para buscar soluciones de una manera colaborativa y cooperativa y mostrar a los chicos un criterio único de acción.
Es necesario , también, que los principales protagonistas del problema : la victima y el bully tengan apoyo de profesionales expertos: maestros, psicólogos, psiquiatras, psicopedagogos, trabajadores sociales que realicen un trabajo en red y cuyo objetivo sea la reinserción de los mismos en la escuela y en la vida social de una manera positiva.
Que el Estado asuma ,de una vez por todas, la responsabilidad de aplicar políticas educativas que tiendan a una cultura de la paz. La educación para la paz , no sólo debe contener los lineamientos para prevenir y resolver conflictos de una manera colaborativa y creativa, sino que se debe educar para la interdependencia , la tolerancia, el respeto por las diferencias, la participación ciudadana, los derechos humanos, los aprendizajes cooperativos, para el dialogo, para una cultura planetaria.
Es hora de que cada uno desde su lugar asuma la responsabilidad de dar a nuestros niños y jóvenes mejores escenarios de vida , basados en la comprensión, el respeto y el reconocimiento de las personas, en el diálogo y la capacidad de los individuos y comunidades para comprometerse, responsablemente, en decisiones y acuerdos participativos y construir de este modo, la posibilidad de acciones coordinadas aún en las diferencias y en considerar al conflicto como una oportunidad de crecimiento y desarrollo.
El punto de inflexión en el que se encuentra la humanidad nos desafía a actuar ya. El mañana es HOY.
Eliana C. Zizzias de Rosso . Abogada mediadora. Docente
Elia Ana Bianchi Zizzias. Educadora