Matar al hijo: la clave del caso son los peritajes
Una semana después de que Humberto Ardito (76) disparara cuatro veces contra su hijo durante un –todavía- confuso conflicto familiar y le causara la muerte, tanto su abogado defensor como el fiscal sostienen que la carátula del caso no puede variar hasta que no se terminen los peritajes psiquiátricos y psicológicos realizados con el anciano.
En este sentido, el fiscal Horacio Cadile, quién tuvo la oportunidad de tomarle la declaración después que le otorgaran el alta en el hospital Español (donde estuvo internado debido al shock que le provocó el incidente), aseguró que de acuerdo a su testimonio se puede inferir que el anciano siempre estuvo conciente de lo que pasaba, incluso en el momento mismo de los disparos.
Vale la aclaración, que por más que el anciano sea condenado bajo esta carátula, tampoco irá a prisión por ser mayor de setenta años.
Un minuto de inconciencia
Hoy se cumple una semana desde que se hiciera público el asesinato de Santiago “Pipo” Ardito, empresario de la noche mendocina, llevado a cabo por su padre Humberto.
Los hechos se desencadenaron en la mañana del martes 3 de abril alrededor de las 10.50, en la casa paterna de la familia Ardito, ubicada en Honorio Barraquero al 379 de Godoy Cruz. En ese momento se encontraban reunidos en la vivienda el matrimonio junto a Santiago (36) y Morena (47), cuando por motivos que son investigados, se generó una fuerte discusión que lentamente se transformó en hechos de violencia.
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Morena Ardito, quién señaló ante la policía que su padre había sido el autor del asesinato, dijo además que Santiago se encontraba en un estado de marcada ebriedad, lo que lo hizo aún más violento. Humberto también reforzó esa teoría y agregó que le disparó porque había comenzado a golpear a la madre, que se encuentra en silla de ruedas.
Además del alcohol, fuentes cercanas a la familia mencionaron que el empresario tenía antecedentes psiquiátricos, por los que había tenido que ser internado en un instituto afín hace algunos años.
Con respecto a los golpes aducidos, personal policial pudo constatar que efectivamente tanto Morena como su madre fueron víctimas de la violencia del enajenado Santiago. Sin embargo, todavía restan conocer los pormenores de la discusión y cómo Humberto tomó la determinación de disparar cuatro veces contra la pierna, el abdomen y la espalda de su hijo, causándole la muerte.
Por Horacio Yacante, en twitter @horayacante