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Palmira: se levantó de dormir la siesta en América Latina Logística y baleó a un empleado de Palumbo

Un hecho de sangre se produjo el viernes cerca de las 17.00 en Palmira, en las instalaciones que allí posee América Latina Logística (All), cuando un obrero que trabaja para Palumbo fue baleado por un compañero de trabajo. Según el baleado, internado en el Hospital Perrupato, en San Martín, el sereno, que también trabaja para Palumbo, se levantó de dormir la siesta y luego le disparó con un revólver en una pierna. "El patrón de mi hijo desapareció", dijo la madre del baleado.
Instalaciones de All en Palmira, muy cerca de donde ocurrieron los hechos.
Instalaciones de All en Palmira, muy cerca de donde ocurrieron los hechos.

Misterio y silencio de radio de parte de un joven empresario mendocino cuyo apellido es muy conocido en la provincia por la empresa familiar en la que trabaja (Palumbo Hormigón Elaborado – Aridos de Anchoris) es el clima que por estas horas rodea a un hecho de sangre acontecido ayer por la tarde en el distrito de Palmira, en San Martín.

Los acontecimientos comenzaron a desencadenarse cerca de las cinco de la tarde del viernes, en las instalaciones que posee en Palmira, a metros del popular Barrio Villa Obrero, sobre el Carril San Pedro, continuación del Carril Barriales, la empresa ferroviaria América Latina Logística (All), donde por razones que se desconocen el joven empresario -de unos 35 años- de apellido Palumbo conversaba, entre unos vagones que contenían carbón, con Osvaldo Reina, un humilde trabajador cuya tarea es palear el mineral de un contenedor a otro.

Según lo que le contó el mismo Reina a un sobrino que anoche lo estuvo cuidando en el Hospital Perrupato, donde ahora está internado en Traumatología luego de haber sido herido por un disparo de revólver, “los dos –el patrón y el obrero ahora baleado- estaban conversando en el lugar donde trabajan y casi a las cinco de la tarde El Rosarino –así lo llaman al sereno de Palumbo que vive dentro de las instalaciones de All y cuyo nombre de pila es Diego- se levantó de dormir la siesta y sin explicaciones con el revólver que portaba en una de sus manos le disparó en una de las piernas a mi tío”.

Ingreso a América Latina Logística en Palmira, San Martín.

El relato fue recogido de lo que contó el sobrino -de nombre Franco- en la casa materna de Osvaldo Reina esta mañana en el Barrio El Aguaribay, donde el único tema del que se habla desde ayer por la noche es lo que aconteció en el lugar de trabajo del herido que recién el miércoles será intervenido quirúrgicamente para que le extraigan el proyectil.

Según la madre del convaleciente Osvaldo Reina, Primitiva Reina, una mujer muy querida en el mencionado barrio y que en sus años mozos dio a luz a 11 hijos, “lo inexplicable es que me enteré por un conocido del Osvaldo ayer por la tarde que lo vio en la salita –en el Centro de Salud de Palmira- y que me vino a avisar, porque el patrón –Palumbo- nunca se acercó para informarme lo que le había ocurrido a mi hijo. En ese momento –cerca de las 19.00 del viernes- me dijo que se había cortado una pierna trabajando. Yo nunca me imaginé que lo habían baleado. Porque en ese lugar –en All- hay muchos hierros y el trabajo es pesado y riesgoso. Después me enteré, cuando lo vi al Osvaldo en una cama en el hospital y con suero en uno de sus brazos, que tenía una bala en la pierna, que le entró por la parte de atrás de la rodilla”, relató.

El caso es que aunque el joven empresario de apellido Palumbo fue, en reiteradas ocasiones, tratado de ser localizado por uno de los hermanos de Osvaldo, y nunca atendió el teléfono ni respondió los mensajes de texto que le enviaron.


Cerca de las 22.30 de ayer, MDZ trató también hablar por teléfono con Palumbo pero en todos los intentos siempre atendió el contestador de su teléfono móvil desde donde la voz de un hombre aconsejó, “porque ahora no lo puedo atender envíe un mensaje de texto”, consejo que fue atendido recién esta mañana, cerca de las 9.30.

El mensaje que envió MDZ esta mañana –a las 9.38- rezó: “Señor Palumbo, soy Carlos Fernández, periodista de MDZ, necesito hacerle algunas preguntas por el hombre baleado en All”. El mensaje hasta el momento no ha sido respondido por el joven empresario que sigue manteniendo el silencio en torno al misterioso hecho de sangre.

Otro de los hermanos de Osvaldo Reina, que vive en el Barrio Ramonof de Palmira, esta mañana agregó: “Yo ya le había dicho al Osvaldo que se cuidara del Rosarino. Le dije que le veía cara de traica. Nunca me gustó ese pibe. Una vez el Osvaldo me contó que los dos estaban locos –por el Rosarino de nombre Diego y el mismo Palumbo- porque una vez se habían agarrado a los tiros, tal vez jugando, entre los vagones. En ese momento el Osvaldo me contó que él se tuvo que esconder tras la rueda de un tren que es de hierro”.

Tras el relato, Primitiva Reina, mientras administraba el mate en el comedor de su casa, se pregutó: “¿Cómo puede ser que el patrón no se ha aparecido hasta ahora. Mi hijo me contó ayer que el patrón, luego de que El Rosarino lo baleó, lo llevó en persona hasta la salita y nunca lo acompañó”, dijo triste. Y agregó: “Incluso el Osvaldo entró a la salita por sus propios medios porque el patrón ni siquiera se bajó de la camioneta en la que lo llevó. Después al Osvaldo lo llevaron en una ambulancia hasta el Hospital Perrupato. Mi hijo ahí trabaja en negro y El Rosarino también. Creo que por eso el patrón se ha desaparecido”.

Ripiera del joven empresario Palumbo donde comenzó a trabajar con El Rosarino.

El Rosarino es un hombre joven que hace unos años llegó a Palmira en busca de mejor suerte que la que tuvo en su Santa Fe natal. Primero anduvo haciendo changas por varios lugares hasta que encontró trabajo en la ripiera que tiene el joven Palumbo en Palmira, a metros del Puente de Hierro, frente al Río Mendoza.

Con el tiempo El Rosarino fue mejorando su relación con su patrón hasta que desde hace casi un año comenzó a vivir en el lote cerrado que América Latina Logística posee sobre el Carril San Pedro, frente al Barrio Villa Obrero, donde cumple las tareas de sereno y para tal fin porta un arma de fuego.

Lo cierto es que en reiteradas ocasiones, incluso temprano por la mañana, se lo ha visto a El Rosarino borracho, cerca de los comercios en la intersección de la Ruta 50 y el Carril Barriales, proveyéndose de alimentos para asegurar su subsistencia.

Al vino lo sabe llevar en un envase de Gatorade, bebida que por su color se asemeja al del vino blanco, por lo que el hombre discimula lo que va consumiendo en plena vía pública.