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Bomberos voluntarios de Las Heras rescataron a cuatro motoqueros perdidos

Se trata de dos adultos y dos adolescentes que habían ingresado a la zona de Cruz de Paramillos en dos motos que no estaban preparadas para ese terreno. El grupo de rescate tuvo que internarse con vehículos 4 x 4 en medio de la tormenta y pasar la noche en la montaña.

En un rescate que puede ser catalogado como épico, un grupo de rescate compuesto por Bomberos Voluntarios de Las Heras, vehículos de la Sociedad Cuatro por Cuatro y respaldados por cuatriciclos de la Policía de Mendoza, logró dar con la ubicación de cuatro personas que se habían perdido en la zona de montaña.

Según fuentes policiales, la novedad ingresó a las 19 del sábado cuando Walter Peña (45) junto a su hijo Michel (13) y Fabián Castillo (45) con hijo Leandro (16), que viajaban en dos motos de altas cilindradas por la ruta 13, no se reportaron en el puesto “Las Chicas” donde habían anunciado que iban a realizar una escala en su travesía.

Además de su ausencia, también se perdió todo tipo de comunicación con los viajeros, ya que no se contaba con la señal necesaria para llamarlos a los teléfonos celulares. A lo que se sumó una fuerte tormenta de lluvia y viento, que tornó más alarmante la situación.

A partir de esta realidad, personal policial difundió la novedad para que las fuerzas de rescate se pusieran a disposición de la búsqueda.

De acuerdo a Heber Farana, auxiliar instructor de los Bomberos Voluntarios de Las Heras, ellos fueron los primeros que establecieron una patrulla de rescate, conformada con vehículos pertenecientes de la Sociedad Cuatro por Cuatro de Mendoza y personal de esa delegación.

Así fue como se adentraron en la zona donde los viajeros se habían reportado por última vez, antes de perder la comunicación. Sin embargo, como la fuerte tormenta tornó imposible avanzar con los vehículos, ya que la visibilidad no superaba los cinco metros de distancia, se vieron obligados a detener la marcha hasta que las condiciones climáticas fueran más propicias.

De este modo aguantaron hasta las seis de la mañana del domingo, cuando la lluvia finalmente cesó y el viento se hizo soportable, pero la sinuosidad del terreno los obligó a seguir el camino a pie.

Así fue como llegaron hasta una cueva conocida como “El Toro”, donde vive un puestero que había dado cobijo a los “aventureros extraviados”. Como pudo constatar uno de los bomberos que también es paramédico, los cuatro estaban en muy buen estado, ya que el hombre que los había encontrado, les había dado una estufa y un lugar seco donde reposar. Tenían frío, pero ninguno presentaba signos de principio de hipotermia.

También llegó unas horas más tarde otra camioneta todo terreno perteneciente a la Policía, la cual colaboró con el descenso de las dos parejas padre-hijo, además de las dos motos.