Las cinco razones por las que la justicia chilena no quiere atender el caso de Roberto Soto
Un abogado inactivo, un expediente desordenado, firmas falsas, videos editados y pruebas desechas constituyen el caso que desde su inicio, la fiscal lo tomó como un suicidio y desestimó cualquier prueba que lo contradijera.
De acuerdo a un dictamen de la Justicia chilena, la causa de la muerte de Roberto Soto en enero de 2011 –que se encontraba de vacaciones con unos amigos en Reñaca-, será cerrada definitivamente bajo la carátula de “suicidio”, si hasta este viernes no se realiza un pedido de apelación por parte del abogado de la familia mendocina.
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De acuerdo a la fiscal Ymay Ortíz de Viña del Mar, los hechos circundantes a la muerte del joven de 22 años, apoyados en la declaración de al menos tres testigos –el maquinista del tren es uno de ellos- y dos videos, evidencian una clara intención de suicidio.
Sin embargo, Roberto Soto (padre) asegura que hay una serie bastante clara de irregularidades en el expediente que justificarían la prisa chilena para cerrar rápidamente el caso, ya que podrían estar involucradas las fuerzas de seguridad de ese país.
El primero de los puntos se refiere a la actuación de su abogado. De acuerdo al código penal trasandino, la familia argentina tenía que elegir a un representante de ese lado de la frontera, de una lista que ellos mismos disponían. Sin embargo, aunque el letrado tenía experiencia en litigios que involucraban intereses de argentinos, jamás esperaron el nivel de inacción que evidenciaría con el avance del caso.
Fue justamente , Roberto Soto (padre) el que se encargó personalmente de analizar las supuestas evidencias y encontrar las fallas de las mismas, ya que el abogado no se mostró muy interesado en realizar esos trabajos.
Otro punto bastante llamativo es el que concierne al expediente propiamente dicho. Más allá de que sus hojas no estaban foliadas, el desorden en el que se encontraba era llamativo y hasta parecía que de modo intencional.
Sin embargo, eso no era lo más grave. De acuerdo a Soto, lo que más le llamó la atención era que en varias hojas, las firmas –supuestamente- de las mismas personas, no coincidían entre sí. Hecho más que llamativo, ya que es imposible que un representante de la justicia firme de modos distintos según su parecer o la oportunidad.
Con respecto a las “pruebas irrefutables”, no lo serían del todo, ya que el mendocino pudo comprobar que los videos de las filmaciones tanto de la sucursal de Mc Donalds como de la estación de trenes, mostraban ciertos cortes (o ediciones) en su secuencia; y que a diferencia de lo que sostiene la fiscal, no es clara la imagen en la que supuestamente se ve como Roberto (hijo) se encuentra solo al tirarse sobre las vías.
Intencionalmente o no, la Justicia chilena ha evidenciado en este caso una serie de irregularidades que hacen pensar sobre cierta protección a las fuerza de seguridad locales, ya que otras pruebas en dirección contraria han sido desestimadas del caso.
Un ejemplo de esto la falta de cabello que se evidenciaba en la cabeza de Roberto (hijo) al momento de hacer la autopsia, y que se condecía directamente con la presunción de que el joven haya sido sujetado desde la cabeza y lanzado intencionalmente sobre las vías, segundos antes de que pasara el tren.
Mientras tanto, Roberto y Sandra (padre y madre del chico muerto) permanecen en Chile, trabajando para reunir las pruebas y los argumentos necesarios para poder elaborar la presentación de la apelación ante el Justicia en la ciudad de Viña del Mar, en donde cuentan con el apoyo del consulado argentino, que ha prestado sus instalaciones y demás servicios para que la familia mendocina opere con todo lo necesario para el caso.
Por Horacio Yacante, en twitter @horayacante
Otro punto bastante llamativo es el que concierne al expediente propiamente dicho. Más allá de que sus hojas no estaban foliadas, el desorden en el que se encontraba era llamativo y hasta parecía que de modo intencional.
Sin embargo, eso no era lo más grave. De acuerdo a Soto, lo que más le llamó la atención era que en varias hojas, las firmas –supuestamente- de las mismas personas, no coincidían entre sí. Hecho más que llamativo, ya que es imposible que un representante de la justicia firme de modos distintos según su parecer o la oportunidad.
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Un ejemplo de esto la falta de cabello que se evidenciaba en la cabeza de Roberto (hijo) al momento de hacer la autopsia, y que se condecía directamente con la presunción de que el joven haya sido sujetado desde la cabeza y lanzado intencionalmente sobre las vías, segundos antes de que pasara el tren.
Mientras tanto, Roberto y Sandra (padre y madre del chico muerto) permanecen en Chile, trabajando para reunir las pruebas y los argumentos necesarios para poder elaborar la presentación de la apelación ante el Justicia en la ciudad de Viña del Mar, en donde cuentan con el apoyo del consulado argentino, que ha prestado sus instalaciones y demás servicios para que la familia mendocina opere con todo lo necesario para el caso.
Por Horacio Yacante, en twitter @horayacante


