Triple crimen de Maipú o el caso de la muerte de "los vecinos invisibles"
De acuerdo a la fiscal de Delitos Complejos, Claudia Ríos, la novedad habría ingresado en horas del mediodía, cuando se tomó conocimiento que una persona había visto de la ventana de una vivienda ubicada en la calle Los Álamos de Fray Luis Beltrán, dos cadáveres que permanecían en un estado de descomposición bastante avanzado.
Vecinos invisibles
La calle Los Álamos de la localidad de Fray Luis Beltrán se caracteriza por ser una zona de fincas. La casa de la familia Facceto se encuentra por el costado oeste, a unos ocho kilómetros de distancia del Acceso Este. A los alrededores sólo cuentan con dos vecinos inmediatos. Una finca enfrente, y a unos 150 metros hacia el Acceso, se ubica otra casa donde vive una extensa familia.
Compuesta por una estructura de dos ambientes antisísmicos y un anexo semiderrumbado de adobe, la vivienda donde vivían Antonia, Pierina y Luis, no se caracterizaba por ser muy frecuentada por sus vecinos. Estanislao Toledo, quién es natural de esa zona, conocía a la familia desde que estos se establecieron, pero solo veía ocasionalmente a Pierina cuando se acercaba hasta su casa para que le tomaran la presión arterial.
La familia Facceto se había establecido en ese terreno después que llegara desde Buenos Aires hace aproximadamente cuarenta años. De origen italiano, el padre de la familia había pertenecido al ejército latino y cobraba una jubilación de ese gobierno europeo; ingreso que después pasó a sus hijas a modo de pensión, y que constituía la única entrada de dinero para la familia.
Aparte de Antonia y Pierina, la familia también está compuesta por tres hermanas más, que según recuerdan los más longevos de la zona, se alejaron rápido del ambiente rural de Fray Luis Beltrán. Dos de ellas conformaron nuevas familias en los alrededores de la Ciudad de Buenos Aires, mientras que la restante lo hizo en Mar del Plata. Sin embargo, desde hace años que no se tenían novedades acerca de ellas.
De los tres integrantes de la familia que aún permanecían en la vivienda, Pierina era la más conocida en la zona. Ella era quien –junto a su hijo Luis-, caminaban por la calle Los Álamos al menos una vez al día, en busca de víveres que obtenían de un almacén que queda a unos quinientos metros hacia el norte.
De acuerdo a los testimonios de vecinos y ocasionales, tanto la mujer como el joven exhibían algunos problemas mentales, que no les permitía relacionarse correctamente con las demás personas. Toledo, dijo al respecto que esta característica había tenido como antecedente a un hermano de las mujeres, fallecido hace mucho tiempo cuando era aún adolescente.
De los tres, sólo Antonia no presentaba esta condición, pero desde hace más de seis años casi no era vista por la gente, porque tenía un problema de artrosis que le impedía moverse de su cama. Solamente, una vez al mes, un remisero trucho conocido como “El Fletero” la pasaba a buscar por su casa y la llevaba hasta el banco en el centro de Maipú, para que pudiera cobrar la pensión.
Otro hombre también era visto, por aquella casa con más asiduidad. Se trata de José Alcalde, un hombre de mediana edad, que vive no muy lejos de esta familia, en una vivienda aledaña a la intersección de Los Álamos y Roca, quien era conocido además por ser el novio de Pierina.
Por lo que respecta al resto de los vecinos, sólo los que llevaban mucho tiempo allí sabían algo acerca de la familia; el resto, muy poco o nada era lo que sabían, ya que Luis tampoco trabajaba ni mantenía alguna ocupación que lo hiciera notar.
Conjeturas
Hasta el momento no se han podido deducir el o los móviles de los asesinatos. La Fiscal adelantó desde que se dio conocimiento de los homicidios, que los cuerpos fueron hallados con evidencias de violencia. Como el estado de descomposición era bastante avanzado, no se pudo precisar aún si se empleó un arma blanca o de fuego para acabar con sus vidas.
Fuentes policiales, aseguraron que la casa no exhibía mayor desorden que el remarcado como característico por sus vecinos, y que hasta incluso encontraron dentro de un cajón en una mesa de luz, una bolsita con mil doscientos pesos.
Por Horacio Yacante, en Twitter @horayacante


