Aranda dijo que el joven asesinado no tenía relación con la banda que intentó asaltar al blindado
Después de casi de cinco horas de haberse producido el asalto fallido a un blindado en la playa de estacionamiento del Carrefour ubicado en calle San Martín Sur al 189, en el que un joven de 21 años fue asesinado y otros cuatro resultaron heridos, personal de la Policía de Mendoza se trasladó hasta una vivienda de Dorrego, donde se realizaron cuatro de las seis detenciones hechas hasta el momento. Estuvieron presentes también, el ministro de Seguridad Carlos Aranda, el subsecretario de Relaciones con la Comunidad Alejandro Gil, y una importante comitiva policial, encabezada por el comisario general Daniel Massola.
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La versión humana de Aranda
Lejos de los micrófonos y las luces de las cámaras apuntándole a los ojos, el Ministro habló con MDZ en un tono mucho más intimista, en el que exhibió la pena que le provocaba la muerte del joven Matías José Quiroga (21), que fue brutalmente asesinado a una cuadra del tiroteo.
Quizá, afectado por las miradas esquivas de los vecinos que prefirieron mantenerse lejos de los policías, aunque no hubiese ningún tipo de valla que les prohibiera acercarse, Carlos Aranda se vio en la obligación de decir que en contraposición a algunas versiones que circularon durante toda la tarde, la muerte del muchacho no se produjo por algún tipo de tardanza de la ambulancia del SEC, sino que Matías murió dentro del coche, después de recibir dos disparos (el primero de ellos fue el fatal), desde el exterior por uno de los criminales que acababa de protagonizar el tiroteo tres minutos antes a una cuadra de allí.
Matías, que en ese momento venía conduciendo en el Citroën C3 de su madre por calle Guido Spano en dirección al este, se encontró de frente con los criminales que en ese momento se estaban deshaciendo de las capuchas y los chalecos antibalas, y que sin mediar palabra, dispararon sobre el auto, cuya primera bala (la mortal) atravesó el parabrisas y la segunda, se coló por el motor y terminó impactando también en el tórax del joven.
A partir de allí, los enajenados criminales sacaron el cadáver del automóvil, se sentaron sobre los asientos cubiertos de sangre y emprendieron la fuga junto con los ocupantes de la Kangoo blanca que los acompañaba desde el supermercado.
De este modo, Carlos Aranda desvaneció cualquier duda sobre la posible participación de la víctima en el hecho, como lo había referido unas horas antes el comisario Massola, quien ante los medios dejó entrever que podría haber tenido un grado de participación con los delincuentes.
Según el Ministro, este malentendido en la comunicación se debió a que el fiscal Carniello había prohibido que se aportaran datos sobre los hechos ocurridos, y la omisión de cierta información creó esta confusión.
Por Horacio Yacante, en twitter @horayacante

